¡Hola!
Lo primero que vamos a hacer en esta edición es acercar el desenlace del referéndum en Islandia. Votaron en contra de reabrir las negociaciones de adhesión, así que, de momento, siguen manteniendo su orgullosa independencia respecto de la Unión Europea. Por otro lado, esta semana es la reunión de ministros de Finanzas del G20, pero queda para la próxima edición. Despejado eso, pasamos a otras cosas.
Desde que Pakistán habría derribado aviones indios utilizando cazas chinos, los J-10CE ganaron bastante visibilidad en la región. EE. UU. parece avanzar sobre el crudo venezolano mientras busca reponer sus reservas estratégicas y Siria empieza a dar señales de normalización internacional, aunque “paz” y “prosperidad” son todavía ideas muy lejanas.
Para el cierre vamos a revisar un llamativo episodio en el que fuerzas rusas ayudaron a sofocar un motín dentro de las fuerzas armadas nigerinas.
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Bangladesh mira a los J-10CE
Bangladesh avanza hacia negociaciones formales con China para la posible compra de cazas J-10CE y helicópteros de ataque. Un comité gubernamental ya trabaja en un borrador de acuerdo y, aunque todavía no se confirmó la cantidad de aeronaves, medios locales hablan de hasta 24 cazas. El J-10CE ganó visibilidad después de que Pakistán asegurara haberlo utilizado con éxito contra aviones indios durante los enfrentamientos de 2025, algo que India discute. Para Bangladesh, la operación profundizaría una relación militar ya estrecha con Beijing, que durante las últimas dos décadas se convirtió en su principal proveedor de armamento.
El petróleo venezolano
Estados Unidos y Venezuela alcanzaron un acuerdo energético por 25 años que contempla el desarrollo de 17 campos petroleros y apunta, inicialmente, a llevar la producción vinculada al proyecto hasta 1,5 millones de barriles diarios. Donald Trump aseguró además que empresas estadounidenses obtendrán control sobre una porción significativa de las reservas venezolanas y que parte del crudo obtenido será destinado a recomponer la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos, actualmente cerca de su menor nivel en 44 años. Para Venezuela, el acuerdo ofrece una vía para normalizar el sector y conseguir la inversión necesaria para volver a explotar sus reservas, aunque sus condiciones también dejan en evidencia el limitado margen de maniobra de Caracas.
Siria sigue saliendo del aislamiento
Estados Unidos retiró oficialmente a Siria de su lista de Estados patrocinadores del terrorismo, en la que permanecía desde 1979. La decisión elimina uno de los principales obstáculos para que bancos y empresas internacionales vuelvan a operar en el país, donde ya ocurrieron las primeras transacciones de Visa y Mastercard, y continúa el acercamiento entre Washington y el gobierno de Ahmed al-Sharaa. El movimiento llega además en una semana en la que las Fuerzas Democráticas Sirias anunciaron formalmente su disolución e integración en las estructuras estatales. Después de casi catorce años de guerra, y aunque todavía persisten focos de conflicto, Siria encara un proceso de reconstrucción.
En la mesa: Los herederos de Wagner en Níger
Durante la madrugada del sábado, cientos de soldados amotinados atacaron distintos puntos estratégicos de Niamey, la capital de Níger. La rebelión comenzó en la Base 101, ubicada junto al aeropuerto internacional, y terminó extendiéndose hacia la presidencia y la televisión estatal. Durante varias horas, las fuerzas leales al gobierno intentaron recuperar las posiciones tomadas. Finalmente lo consiguieron, con apoyo de tropas del Africa Corps ruso.
El episodio es particularmente incómodo para las actuales autoridades de Níger. El general Abdourahamane Tiani encabezó en 2023 el golpe de Estado que derrocó al presidente Mohamed Bazoum. Una de sus principales justificaciones fue el deterioro de la seguridad y la incapacidad del gobierno civil, respaldado por Francia y Estados Unidos, para controlar a las organizaciones vinculadas a Al Qaeda y Estado Islámico que operan en el país.
Tres años después, ese problema sigue ahí. El ejército nigerino viene sufriendo importantes pérdidas y varios de los soldados involucrados en el motín provenían de zonas donde las fuerzas armadas enfrentan buena parte de la insurgencia. Hay entre las tropas un creciente descontento por el número de bajas, las condiciones de servicio y la conducción de la guerra.
En otras palabras, la misma crisis de seguridad con la que Tiani llegó a tomar el poder tal vez se lo lleve si no maniobra con cuidado.
El golpe también modificó por completo el mapa de alianzas de Níger. La junta forzó primero la salida de alrededor de 1.500 militares franceses y luego la de casi 1.000 estadounidenses, muchos de ellos involucrados en tareas de vigilancia, entrenamiento y contraterrorismo. Para cubrir parte de ese vacío miró a Moscú.
Los primeros instructores rusos llegaron en 2024 acompañados de equipamiento militar y sistemas de defensa antiaérea. Desde entonces, la presencia rusa pasó a articularse alrededor del Africa Corps, heredero de parte de las operaciones africanas del Grupo Wagner, pero subordinado directamente al Ministerio de Defensa ruso. El contingente ruso en Níger tendría actualmente entre 200 y 300 efectivos.
Y volvemos al sábado. La Base 101, donde comenzó el motín, alberga también al contingente ruso. Los soldados amotinados resistieron durante horas los intentos de las fuerzas leales por recuperar el lugar y llegaron a superar en número a algunas de las unidades enviadas contra ellos. Ante esa situación, las autoridades nigerinas pidieron asistencia al Africa Corps, que intervino con apoyo terrestre y aéreo hasta que el gobierno recuperó el control.
Todavía es pronto para saber si Rusia puede ofrecer a Níger una respuesta más efectiva que sus antiguos socios occidentales frente a la insurgencia. Pero el fin de semana mostró algo que hasta ahora no había quedado tan claro: Moscú también está dispuesto a intervenir cuando la amenaza al gobierno surge desde dentro de las propias fuerzas armadas.
¡Hasta la próxima!




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