Cuarentena: ¿campo de batalla? La heterogeneidad en el habitar el espacio público

En coyuntura pandémica, donde el Dominante de Pathos1 (Angenot, 2010) es la incertidumbre, la desesperación y la angustia; en un contexto global en el cual las muertes incrementan día a día, se asoma un nuevo fenómeno a estudiar: las manifestaciones “anti cuarentena”. ¿Nuevo fenómeno? Podría decirse que sí, se vislumbra un nuevo motivo que engloba una pluralidad de voluntades que tienen intereses en común. 

A raíz de las medidas tomadas desde el primer DNU en Argentina en materia de Covid-19, (en el cual se explicita que, a fin de proteger la salud pública, se establece para todas las personas que habitan en el país o se encuentren en él, la medida de “aislamiento social, preventivo y obligatorio”)  y a su vez, la permanencia de dicha medida ante el incremento de casos, con algunas modificaciones de flexibilización, se presentan los grupos anti cuarentena. 

Lo que en un principio pareció ser esporádico, se fue convirtiendo en asiduo. Las marchas, cacerolazos o la salida de autos en distintos puntos del país se instalan como un fenómeno reaccionario ante las medidas del Gobierno, no sólo a nivel local, sino que también se desencadenó en diferentes partes del mundo. Habitar el espacio público ha sido, es y probablemente será una herramienta de uso histórico en muchos lugares. Tal como expresan Bulbano y Páramo (2014),

“En momentos de crisis ha sido común que la población se movilice en el espacio público en respuesta a distintas situaciones problemáticas que vive una sociedad (…)”

Los motivos de protestas son diversos: en un primer momento se presentó la idea de estar en contra de la cuarentena y la paralización de actividades económicas no esenciales como consecuencia de la misma, por lo que constituye el puntapié suficiente de creer que el motivo principal tiene un origen económico. Pero adentrándose en las expresiones de dichos manifestantes, los motivos van más allá del que se planteó en una primera instancia. 

Después de la visualización y recolección de algunos discursos que se mencionan en las manifestaciones en contra de la cuarentena, algunas expresiones están ligadas directamente a un paralogismo de lo que sucede. Se pone en cuestión la existencia y veracidad del Covid-19. ¿Estamos ante un discurso revisionista y negacionista del virus? 

Algunas expresiones mencionan que el contagio no es de la forma en la que entidades gubernamentales y organizaciones internacionales han dado a conocer, otras hacen alusión a que las cifras que se publican no son reales, sobre la cantidad de testeos también se ha dudado, y otra cuestión reiterada en los discursos hace mención al Artículo 14 de la Constitución Nacional Argentina2, reclamando el incumplimiento del mismo y acudiendo a las exigencias de “más libertad” o “más democracia”; nociones y pedidos que se encuentran en un nivel de abstracción bastante alto de la realidad concreta. Sin embargo, este reclamo queda trunco ante la contundencia del Decreto 297/2020, ya que se realiza una clara mención de este sentido y se menciona; “(…) si bien resulta ser uno de los pilares fundamentales garantizado en nuestro ordenamiento jurídico, el mismo está sujeto a limitaciones por razones de orden público, seguridad y salud pública”. 

Otro recado está vinculado a la medida del gobierno sobre la estatización de Vicentin, situación de la cual se presentó rechazo en varias oportunidades. Se puede decir entonces, en relación a lo anteriormente aludido, que el motivo no es uno sino que es un cúmulo de exigencias y motivos heterogéneos que encuentran en la plaza, las calles, el espacio para manifestarse y entrelazarse. Por lo que el motivo por el cual las personas se hacen presente en las manifestaciones no se puede contabilizar en singular.

La elección de fechas patrias como el 25 de mayo, el 20 de junio y el 9 de julio para llevar a cabo las protestas no es casualidad, sino que se realiza algún tipo de exclusividad sobre aquello que es considerado patriótico y en lo que no lo es y, a partir de ello, la construcción del sentido de pertenencia. Por eso la visibilización constante de los símbolos patrios.

Como se mencionó anteriormente, este no es un fenómeno local sino mundial, y si bien las medidas adoptadas por los gobiernos no han sido las mismas, por lo general todas buscan limitar el contacto entre personas y fomentar la distancia física como eje principal. 

En Colombia las formas de protestas que estuvieron presente fueron: bloqueos de calles, cacerolazos y retazos rojos en las ventanas. El uso de éstos últimos en las ventanas de los edificios y en las puertas de los hogares dieron visibilidad a la necesidad económica que están atravesando algunos sectores. Entonces se notifica, de esa forma, que se requiere solidaridad de toda persona que vea ese color asomando por las ventanas. Dicha simbología se fue haciendo eco en redes sociales y ha adquirido mayor notoriedad.


Autoría: Camilo Rozo

En Italia, por otro lado, este movimiento anti cuarentena está impulsado por los “Chalecos Naranjas”, quienes tampoco creen en la existencia del virus y mucho menos en la eficacia de las vacunas. Los motivos por los cuales se han manifestado están ligados al pedido de renuncia del primer ministro, Giuseppe Conte, y el comienzo de un nuevo gobierno; tampoco faltan los pedidos abstractos por la “libertad” y “dignidad”.

Aunque Estados Unidos sea el primer país que encabeza la lista de más contagios y muertes, tampoco quedó exento de las manifestaciones. Muchas personas se hicieron presente en las calles. Maryland, Indiana, Texas, Michigan, entre otros lugares, fueron escenario de ello. Nuevamente se visibilizan carteles pidiendo libertad, el fin del confinamiento y se ha explicitado también sobre las potenciales consecuencias económicas.

Las manifestaciones que acontecen en diferentes partes del mundo, pero con puntos en común que atraviesa a todas, no sólo es un nuevo motivo sociopolítico que irrumpe y confecciona nuevas formas dentro de la agenda pública sino también se inscribe como una amenaza al incremento de contagios. En este sentido, las recomendaciones por parte de la Organización Mundial de la Salud son claras y contundentes, y giran en torno a la premisa fundamental de que los virus respiratorios pueden transmitirse al darse la mano y ‎tocarse los ojos, la nariz y la boca.

Óscar Franco, epidemiólogo, director del Instituto de Medicina Social y preventiva de la Universidad de Berna, uno de los más importantes centros para la investigación en salud pública de Europa, que a su vez es profesor titular adjunto de la Universidad de Harvard y de la Universidad Erasmo de Rotterdam expuso en una entrevista realizada en el mes de junio del corriente año con motivo de las protestas que han acontecido en múltiples partes del mundo que “se estima que aproximadamente uno, quizás, dos por ciento de las personas que van a estas protestas puedan tener el virus y se lo puedan pasar a los demás” y menciona el ejemplo acontecido en la época de la gripe española: “En 1918 una ciudad como Filadelfia que en ese entonces tenia 1.7 millones permitió una demostración a la que atendieron casi 200.000 personas y pasaron de 600 casos en 6 semanas a 47.000 casos y 15.000 muertos y, luego en 6 meses, 500.000 casos“. Aunado a esto, él expone que las protestas pueden tener este efecto y la magnitud del mismo se entenderá de a 2 a 4 semanas. 

En la práctica, sin embargo, se ha registrado que en Estados Unidos no hubo un rápido incremento de los casos después de las protestas por el asesinato de George Floyd. A esto, se lo vincula a tres variables: A) que las manifestaciones hayan sido al aire libre, ya que en el exterior, hay tanta dilución en la atmósfera que sería inusual que los niveles de virus se acumulen en el aire. B) la edad de los manifestantes, por lo general eran todas personas jóvenes y, C) el uso de tapabocas y mascarillas. 

Aun así, de todas formas, los riesgos están presentes y apelando al mero sentido común: a mayor exposición, mayores probabilidades de contagio. Los riesgos que se corren al establecer contacto sin ningún tipo de protección son elevados, y en estos términos esta realidad es superior a cualquier subjetivización y negacionismo que se quiera establecer de la pandemia.

Notas al pie

1 El Dominante de Pathos es uno de los siete componentes del hecho hegemónico o los diferentes puntos de vista desde los que este hecho puede ser abordado. Se refiere a los temperamentos, estados anímicos y sentimientos que se encuentran en un período determinado como resultado de los discursos en ese momento. Por ejemplo: Actualmente conviven múltiples discursos pero lo preeminente, sin dudas, es la situación de Covid-19. Entonces, a partir de lo que se menciona de esta enfermedad es lo que va a crear determinado estado de ánimo en la sociedad receptora de ese mensaje. 

2 “Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .