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La semana pasada ofreció bastantes temas. Cerró con ataques hutíes sobre Riad y la mayor oleada de drones lanzada desde Ucrania sobre Moscú desde el inicio de la guerra. Casualmente, ocurrió el mismo día de las elecciones parlamentarias. Por su parte, una nueva victoria de AfD, ahora en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, junto con la derrota del partido del primer ministro, está pintando un panorama desolador para la socialdemocracia alemana.

Vamos a adelantar que esta semana Xi Jinping visita Estados Unidos y arranca la Asamblea General de la ONU, pero eso queda para la próxima. Hoy vamos a hablar de los acuerdos que Trump logró sobre Groenlandia, el crecimiento de la iniciativa de disuasión nuclear francesa y cómo Canadá va a sumarse como miembro asociado a la UE.

Por último, un comentario sobre el ataque de los hutíes sobre Riad, parte de una enemistad que no es nueva ni parece que vaya a resolverse pronto.

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Trump consiguió Groenlandia

Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia alcanzaron un acuerdo que amplía de forma permanente el acceso militar estadounidense a la isla. Washington también podrá bloquear la instalación de bases de países ajenos a la OTAN y determinadas inversiones consideradas sensibles. El acuerdo no modifica la soberanía de Groenlandia, que sigue siendo un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, pero seguirá siendo vinculante aun si Groenlandia decidiera independizarse.

Finlandia se suma a la disuasión nuclear francesa

Finlandia se convirtió en el décimo país en incorporarse a la iniciativa francesa de disuasión nuclear extendida, lanzada por Emmanuel Macron para reforzar la defensa europea. El esquema contempla consultas, ejercicios conjuntos y posibles despliegues temporales de medios con capacidad nuclear, aunque la decisión sobre el uso del arsenal sigue exclusivamente en manos del presidente francés. Helsinki aclaró que no planea almacenar armas nucleares en su territorio en tiempos de paz.

Canadá busca acercarse a Europa

La Unión Europea propuso convertir a Canadá en su primer “miembro asociado”, una figura que todavía no existe formalmente y cuyo alcance deberá definirse. La iniciativa llega en medio del deterioro de la relación entre Ottawa y Washington y apunta a profundizar la cooperación en comercio, defensa, energía, minerales críticos e inteligencia artificial. Mark Carney respaldó un vínculo más estrecho con Europa, aunque evitó hablar de una eventual adhesión a la UE.

En la mesa: En la mesa: Ansar Allah golpea Riad 

Los hutíes volvieron a atacar Arabia Saudita. El sábado lanzaron misiles y drones contra el reino, incluido un misil balístico dirigido hacia Riad que las defensas sauditas aseguran haber interceptado. El grupo afirmó además haber atacado sitios sensibles de la capital y una instalación de Aramco en Yanbu, mientras se registraban explosiones y una columna de humo cerca del aeropuerto internacional. Los ataques llegan después de semanas de avances sobre la costa yemení del mar Rojo.

Oficialmente “Ansar Allah”, los hutíes surgieron a fines de la década de 1990 como un movimiento vinculado al revivalismo zaidí, una rama del islam chiita arraigada históricamente en el norte de Yemen. Después de años de enfrentamientos con el gobierno yemení, aprovecharon la crisis política posterior a la Primavera Árabe y en 2014 tomaron Saná, la capital. Al año siguiente, Arabia Saudita encabezó una coalición militar para apoyar al gobierno yemení reconocido internacionalmente y tratar de expulsarlos.

La intervención se convirtió en una guerra prolongada y costosa. El grupo conservó Saná y buena parte del norte del país, mientras desarrollaba un arsenal cada vez mayor de misiles y drones con apoyo de Irán. Una tregua alcanzada en 2022 redujo considerablemente los combates, aunque nunca produjo un acuerdo de paz definitivo. En los años siguientes, también comenzó a intervenir más directamente en los conflictos regionales mediante ataques contra Israel y contra la navegación en el mar Rojo.

El regreso de los hutíes al enfrentamiento directo con Arabia Saudita está ligado a una escalada regional más amplia. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán afectó fuertemente el tráfico por el estrecho de Hormuz y volvió más importante para Arabia Saudita su salida alternativa hacia el mar Rojo. En ese contexto, el grupo retomó los ataques contra ciudades e infraestructura energética saudita y avanzó por la costa occidental de Yemen hasta controlar posiciones alrededor de Bab el-Mandeb. El resultado es que los dos grandes pasos marítimos de la región están ahora bajo presión de grupos con cierto nivel de coordinación y enemigos comunes.

La decisión sobre cómo responder vuelve a poner el foco sobre la estructura del poder saudita. Arabia Saudita es una monarquía hereditaria encabezada por el rey Salman bin Abdulaziz, mientras su hijo Mohammed bin Salman es príncipe heredero y primer ministro. El rey conserva formalmente amplias atribuciones, incluida la comandancia suprema de las Fuerzas Armadas, y el Consejo de Ministros conduce la política interna, exterior y de defensa. El Consejo de la Shura, cuyos 150 miembros son designados por el rey, revisa leyes y políticas públicas y formula recomendaciones, pero sus resoluciones quedan sujetas al proceso de aprobación de la monarquía.

Mohammed bin Salman está directamente ligado a este conflicto desde sus comienzos. En 2015, cuando Arabia Saudita lanzó la intervención militar en Yemen, era ministro de Defensa saudita y tuvo un papel central en la campaña. Más de una década después, los hutíes siguen controlando buena parte del país y vuelven a atacar ciudades e infraestructura sauditas. La guerra en Yemen nunca pudo entenderse como un conflicto aislado, pero desde que estalló la confrontación entre Estados Unidos y sus aliados regionales, por un lado, e Irán, por el otro, esto es más evidente que nunca.

¡Hasta la próxima!

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