El Senado de la Nación se renueva por tercios cada dos años. En las próximas elecciones legislativas, que coincidirán con la presidencial, será el turno de ocho provincias: Catamarca, Chubut, Córdoba, Corrientes, La Pampa, Mendoza, Santa Fe y Tucumán. En total, se elegirán 24 senadores: tres por cada uno de estos ocho distritos. Para refrescar la memoria, a la fuerza que obtenga el primer lugar le corresponderán las dos primeras bancas, mientras que a la segunda fuerza le corresponderá el escaño restante.
Actualmente, el bloque de La Libertad Avanza está compuesto por 21 senadores. Lo relevante en este caso es que solo dos integrantes del bloque renovarán sus bancas: los senadores por Córdoba Álvarez Rivero y Juez, quienes ingresaron en 2021 por Juntos por el Cambio. Esto significa que el Gobierno tiene poco que perder entre sus propias filas. Sin embargo, habrá que poner la lupa sobre sus aliados habituales, particularmente los bloques de la UCR y el PRO.
Entre sus aliados habituales, el bloque radical está compuesto por 10 senadores y el año que viene pone en juego el 80 % de sus bancas. Es probable que Corrientes, Mendoza y Santa Fe, cuyos gobernadores son radicales, prioricen candidatos de su partido. La incógnita está en las alianzas que cada provincia construya de cara a las elecciones y en qué medida estas condicionarán la renovación de las bancas. En el caso del PRO, renovará dos de sus tres bancas: las de Huala por La Pampa y Andrea Cristina por Chubut.
El bloque Justicialista también está compuesto por 21 senadores. A este número se suman sus aliados de interbloque: el Frente Cívico por Santiago, con dos bancas, y Justicia Social Federal, que cuenta con otras dos (Salino y Rejal). De los 25 senadores que conforman este espacio, seis renovarán sus bancas en 2027, equivalentes al 24 % del interbloque. Se trata de Fernández Sagasti por Mendoza; Corpacci por Catamarca; Linares por Chubut; Bensusán por La Pampa; Lewandowski por Santa Fe y Manzur por Tucumán.
En muchas votaciones, el bloque justicialista también puede contar con aliados circunstanciales, como los tres senadores de Convicción Federal: los peronistas Carolina Moisés, por Jujuy y actual vicepresidenta del Senado; la senadora Mendoza, por Tucumán; y Andrada, por Catamarca. Los tres se alejaron a principios de este año del Interbloque Popular, tras diferencias con su conducción. Dos de esas tres bancas, las de Mendoza y Andrada, también se renovarán en las próximas elecciones.
Otros aliados circunstanciales del Gobierno que renovarán sus bancas son Ávila, senadora por Tucumán del monobloque Independencia; Terenzi, senadora por Despierta Chubut; y Espínola, senador por Corrientes que ingresó por el peronismo. Este último conformó el bloque Provincias Unidas junto con la senadora cordobesa Vigo, quien también renovará su banca. Mientras que Espínola presenta un comportamiento legislativo cercano al Gobierno, Vigo mantiene una posición más matizada e independiente.
Los bloques más pequeños que no pondrán bancas en juego y mantendrán su actual conformación son La Neuquinidad, integrado por la senadora Corroza; Moveré Santa Cruz, compuesto por los senadores Carambia y Gadano; y el monobloque Primero los Salteños, integrado por la senadora Royón. Estos senadores han funcionado como aliados circunstanciales del Gobierno en votaciones clave, aunque en los últimos meses algunos de ellos han mostrado un comportamiento más independiente, apartándose en determinadas iniciativas de las posiciones del oficialismo, como ocurrió con la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. También mantendrán sus bancas los senadores misioneros Arce y Rojas Decut, quienes durante agosto dejaron Encuentro Misionero para confluir en Movimiento por Misiones, espacio vinculado al actual gobernador de la provincia, Passalacqua.
En definitiva, la renovación de bancas no amenaza especialmente al bloque oficialista, pero sí puede modificar el mapa de aliados necesarios para construir mayorías en el Senado. Todo dependerá de las alianzas electorales que se conformen el año próximo y de los resultados que obtengan. A eso se sumará quién resulte electo presidente, ya que la fuerza que ocupe el Poder Ejecutivo a partir del 10 de diciembre de 2027 deberá construir sus propias mayorías en un Senado potencialmente distinto al actual.




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