¡Hola!

En esta edición vamos a realizar un movimiento contrario al de Estados Unidos. Mientras Washington parece reducir su presencia en el Indo-Pacífico, ya sea por voluntad propia o por fuerza mayor, nosotros nos vamos a concentrar ahí.

En primer lugar, casi a último momento Trump ordenó reducir sustancialmente los ejercicios militares anuales con Corea del Sur. Los motivos parecen estar en algún punto entre un reproche por la negativa surcoreana a ayudar contra Irán y su intención de no antagonizar a Kim. Por otra parte, tuvo que sacar al último portaaviones que le quedaba en la región, lo que deja algo más de margen a China, al menos temporalmente.

Hablando de esta última, continúa sin poder revertir una tendencia económica que preocupa. El consumo y la inversión siguen débiles, lo que mantiene su dependencia de la industria y las exportaciones para sostener el crecimiento.

Finalmente, vamos a charlar de Pax Silica, una iniciativa que aparece cada vez más en la competencia entre Estados Unidos y China y que da cuenta del parteaguas que la infraestructura de la inteligencia artificial puede llegar a ser.

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Trump ordenó reducir las maniobras con Corea del Sur

El presidente estadounidense instruyó al Pentágono a reducir «sustancialmente» las maniobras Ulchi Freedom Shield, que comenzaron el lunes y se extenderán hasta el 27 de agosto. Trump argumentó que los ejercicios son costosos y envían una señal hostil a Corea del Norte, al tiempo que cuestionó la negativa de Seúl a participar de las acciones estadounidenses contra Irán. El gobierno surcoreano respondió que continuará coordinando con Washington su postura de defensa conjunta y expresó su expectativa de que la relación entre Trump y Kim Jong-un contribuya a reabrir el diálogo entre Estados Unidos y Corea del Norte.

La economía china sigue perdiendo impulso

La economía china perdió impulso en julio. La producción industrial creció un 4,5 % interanual y las ventas minoristas apenas un 0,6 %, en ambos casos por debajo de lo esperado, mientras que la inversión en activos fijos acumuló una caída del 6,7 % en los primeros siete meses del año. Los datos profundizan la desaceleración registrada durante el segundo trimestre y vuelven a exponer uno de los principales desequilibrios de la economía china: la debilidad del consumo y la inversión mantienen su dependencia de la industria y las exportaciones para sostener el crecimiento.

EE. UU. queda sin portaaviones en el Pacífico occidental

El USS George Washington, desplegado habitualmente en Japón, abandonó el Pacífico rumbo a Medio Oriente, donde deberá relevar al USS Abraham Lincoln, cuya misión fue extendida para sostener las operaciones contra Irán. Su salida deja temporalmente al Pacífico occidental sin un portaaviones estadounidense, aunque la Marina podría desplegar otro en los próximos meses. El traslado busca aliviar la prolongada misión del Abraham Lincoln en Medio Oriente y abre un vacío temporal en la presencia de portaaviones estadounidense mientras China incrementa su actividad militar en la región.

En la mesa: En la IA hay que elegir

Parece que Estados Unidos intenta trazar con claridad una frontera tecnológica entre un «nosotros» y un «ellos». Según un borrador interno del Departamento de Estado al que accedió Reuters, Washington evalúa advertir a 35 países que su participación en iniciativas estadounidenses de cooperación en inteligencia artificial podría ser incompatible con la adhesión a iniciativas similares encabezadas por Beijing. Si bien el documento todavía no fue enviado y podría sufrir modificaciones, anticipa una posible intensificación de la competencia tecnológica entre ambas potencias.

La estrategia estadounidense se articula alrededor de Pax Silica, una iniciativa lanzada en 2025 para desarrollar cadenas de suministro consideradas «confiables» en sectores vinculados con la inteligencia artificial. Su alcance excede a los modelos de IA e incluye semiconductores, minerales críticos, infraestructura y proyectos de inversión. Cerca de dos decenas de países ya participan del esquema, mientras que 35, entre ellos Argentina, suscribieron en junio el AI Opportunity Statement, que establece una visión común para ampliar la cooperación tecnológica con Washington.

Esta estrategia forma parte de un esfuerzo estadounidense más amplio por promover en otros países un ecosistema tecnológico propio. En 2025, la Casa Blanca estableció un programa para exportar paquetes completos de tecnología estadounidense que incluyen chips, servidores, servicios de nube, modelos y software. El objetivo declarado es extender el uso internacional de tecnologías estadounidenses y reducir la dependencia de sistemas desarrollados por países considerados adversarios.

China, por su parte, formalizó en julio la World Artificial Intelligence Cooperation Organization (WAICO). Veintinueve países firmaron en Shanghái el acuerdo para crear el organismo, entre ellos Rusia y Brasil, además de países de Asia y África. Beijing presenta la iniciativa como una plataforma para ampliar la cooperación internacional y la participación de los países en desarrollo en la gobernanza de la inteligencia artificial. Xi Jinping acompañó su lanzamiento promoviendo una mayor apertura en el acceso a modelos de IA y ofreciendo capacitación y cooperación tecnológica al Sur Global.

Kazajistán aparece como un caso especialmente interesante, ya que es hasta ahora el único país conocido que participa de ambos esquemas. El país centroasiático había sido incorporado a Pax Silica, en parte por la importancia de sus reservas de minerales críticos, pero también se sumó a la organización impulsada por China. El borrador del Departamento de Estado sostiene que la pertenencia a Pax Silica implica un compromiso incompatible con iniciativas que promuevan una visión competidora.

Por ahora, el documento sigue siendo apenas un borrador. Pero ya permite ver algunos de los problemas con los que tendrá que lidiar Washington si pretende transformar la competencia tecnológica en una competencia de ecosistemas mutuamente excluyentes. Estados Unidos ya no busca únicamente restringir el acceso chino a tecnologías sensibles, sino también articular cadenas de suministro, infraestructura y estándares entre países considerados confiables. Beijing responde desarrollando sus propias instituciones y ofreciendo una alternativa especialmente orientada al Sur Global. Para muchos países, especialmente aquellos que no ocupan una posición indispensable dentro de estas cadenas tecnológicas, una elección temprana podría resultar costosa. Alinearse con uno de los ecosistemas implicaría también resignar parte del margen de maniobra frente al otro.

¡Hasta la próxima!

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