¡Hola!

Esta semana van a notar un sesgo por la defensa. Es genuinamente fácil en esta época en la que dos de las potencias atómicas están involucradas en conflictos interestatales, tender a reducir a las noticias internacionales a noticias de defensa. 

Esta semana el Reino Unido definió los criterios de su rearme y, para sorpresa de nadie, la experiencia en Ucrania fue crucial. Taiwán, por su parte, hizo simulacros para poder sostener la continuidad de la función civil y estatal en caso de ‘crisis prolongada’ (una forma elegante de decir ‘ocupación desde el continente’). Alejándonos un poco de la defensa, vamos a hablar de las protestas que están dándose en Sudáfrica

Por último vamos a preguntarnos si China cruzó una línea, a raíz de que una investigación de Reuters sugiriera una colaboración militar con Rusia.

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Reino Unido acelera su rearme

El gobierno británico presentó su esperado Plan de Inversión en Defensa, que prioriza el desarrollo de drones, sistemas autónomos y nuevas capacidades tecnológicas para modernizar unas Fuerzas Armadas que llevan años de recortes. La iniciativa es parte del proceso de rearme que atraviesa Europa desde la invasión rusa a Ucrania y se da en un contexto de crecientes dudas sobre el compromiso futuro de Estados Unidos con la seguridad europea. Londres busca reforzar su industria de defensa y renovar su doctrina siguiendo las lecciones que dejó el conflicto en Ucrania. 

Taiwán se prepara para una crisis prolongada

Taiwán realizó un amplio ejercicio de simulación para preparar al Estado ante un eventual conflicto con China, con la participación de cientos de funcionarios civiles y militares. A diferencia de los tradicionales ejercicios militares, el simulacro estuvo centrado en garantizar el funcionamiento de servicios esenciales, la coordinación gubernamental y la respuesta civil frente a una crisis prolongada. La iniciativa refleja un cambio de enfoque hacia una estrategia de resiliencia nacional inspirada en experiencias como las de Finlandia y los países bálticos. Con la presión militar china en aumento, es probable que Taipéi continúe profundizando este tipo de preparativos durante los próximos meses.

Sudáfrica enfrenta una nueva ola de tensión migratoria

Sudáfrica vivió una jornada de protestas contra la inmigración que obligó al cierre de comercios y generó preocupación por posibles episodios de violencia xenófoba. Las movilizaciones reflejan el creciente malestar por el desempleo, la inseguridad y el deterioro económico, factores que distintos grupos atribuyen a la inmigración irregular. Aunque las manifestaciones fueron mayormente pacíficas, se registraron ataques aislados contra negocios de extranjeros y miles de inmigrantes optaron por abandonar temporalmente algunas ciudades. La evolución del conflicto dependerá de la capacidad del gobierno para contener la violencia sin agravar un debate migratorio que gana peso en la política sudafricana.

En la mesa: La delgada linea roja

Esta semana Reuters publicó una exclusiva donde reveló que, el año pasado, una delegación del ejército ruso viajó de forma encubierta a China para recibir entrenamiento en una instalación del Ejército Popular de Liberación. Según la investigación, el programa fue aprobado por el Ministerio de Defensa ruso y contó con la participación de altos mandos militares de ambos países. Algunos de los soldados entrenados habrían regresado posteriormente al frente en Ucrania.

Si bien la cooperación entre Moscú y Pekín no es nueva, el entrenamiento directo entre las fuerzas armadas de ambos países había permanecido fuera del foco público. Por eso la revelación resulta particularmente llamativa. Supone un nuevo paso en la relación bilateral, ya que desde el inicio de la guerra el apoyo chino a Rusia se había expresado principalmente en los planos diplomático, económico y comercial.

Según los documentos obtenidos por Reuters, el entrenamiento incluyó un curso de aproximadamente tres semanas sobre guerra química, biológica y radiológica. Los militares rusos recibieron instrucción sobre reconocimiento de amenazas nucleares y químicas, procedimientos de descontaminación y protección de infraestructura crítica. Por la sensibilidad de estos contenidos, este tipo de capacitación suele quedar reservado para instancias de cooperación militar de alto nivel.

Los informes militares rusos también destacaron el equipamiento y el nivel tecnológico del Ejército Popular de Liberación, junto con la calidad de sus instructores y simuladores. Al mismo tiempo, identificaron como una de sus principales limitaciones la escasa experiencia de combate de las fuerzas chinas, que no participan en una guerra desde hace décadas. En ese sentido, el intercambio también podría beneficiar a Pekín, que tiene la oportunidad de incorporar lecciones derivadas del conflicto más intenso entre potencias convencionales del siglo XXI. Para algunos analistas, ese aprendizaje adquiere especial relevancia en un contexto de creciente tensión en el estrecho de Taiwán, donde China continúa modernizando sus capacidades militares.

La posible profundización de estos vínculos también comienza a tener consecuencias políticas fuera de la relación bilateral. Desde el inicio de la guerra, la Unión Europea intentó mantener una posición ambivalente frente a China. Mientras cuestionaba su respaldo económico y diplomático a Moscú, evitaba equipararla plenamente con Rusia debido a la importancia de Pekín como segundo socio comercial del bloque y a la necesidad de preservar canales de diálogo en áreas estratégicas.

Las revelaciones de Reuters ponen ese equilibrio bajo presión. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, afirmó que Bruselas confirmó por sus propios canales que el entrenamiento efectivamente tuvo lugar y que ahora evalúa sus implicancias. Al mismo tiempo, comienza a ganar fuerza la idea de que China ya no debe ser considerada únicamente un desafío económico, sino también un actor relevante en el sostenimiento del esfuerzo bélico ruso. La Unión Europea ya sancionó a empresas chinas por suministrar bienes de doble uso a Moscú, pero una cooperación militar cada vez más visible podría acelerar un endurecimiento de la política europea hacia Pekín.

Más allá del entrenamiento en sí, la investigación de Reuters refuerza una tendencia que viene consolidándose desde el inicio de la invasión a Ucrania. La llamada «alianza sin límites» entre China y Rusia parece avanzar gradualmente desde la cooperación económica y diplomática hacia formas de colaboración cada vez más sensibles en el plano militar. Si esa evolución continúa, será cada vez más difícil para Pekín sostener su pretensión de neutralidad frente a la guerra y, al mismo tiempo, preservar la relación que aún busca mantener con Europa.

¡Hasta la próxima!

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