Relato de un olvido: La Nación Charrúa

Entre lo mucho que se desconoce y lo poco que se sabe, se cruzan experiencias que marcan un antes y un después en nuestras reflexiones y modos de ver. Las casualidades culminaron en un encuentro con la Nación Charrúa.

En varios artículos se abordó la cuestión indígena existente en Argentina y en varias ocasiones fueron motivo de investigación y visibilización los Mapuche que se encuentran separados por la extensa frontera argentino-chilena. Esta vez, Mónica con su relato en primera persona, nos cuenta que la Nación Charrúa está aquí y quedó dividida, de manera similar al caso Mapuche, por la frontera uruguayo-argentina.

Los Charrúas son un pueblo indígena preexistente a las colonias de la zona Sur de la República Oriental del Uruguay. Su desaparición en el imaginario y silencio en la sociedad uruguaya se dio, poco a poco, en 1831 luego de la matanza de Salsipuedes. Estos eventos eran comunes, conocidos y más que vistos en tiempos de construcción estatal. El 11 de abril de ese año, el Presidente Rivera convocó a los principales Caciques a una reunión con el Ejército Uruguayo para pedirles apoyo y el cuidado de las fronteras pero, como demuestra la historia, se trataba de un engaño que tendría como resultado la muerte y prisión en algunos casos, de muchos charrúas. La asimetría de poder y el deseo por eliminar de las tierras a los indios se fundían para perpetrar el exterminio de los pueblos indígenas y sentar las bases de un país sin ellos. La nación Charrúa incluye, también, a otros pueblos que se fueron fusionando como los chanás y minuanes.

En 2009 se logró que el 11 de abril se celebre el Día de la Nación Charrúa y de la Identidad Indígena mediante la Ley Nº 18.589. Esto fue posible a partir del activismo y la redacción de un proyecto de Ley por parte del Consejo de la Nación Charrúa (CONACHA). Sin embargo, la sociedad uruguaya sigue siendo reticente frente al reconocimiento de esta identidad. Al día de hoy, el reconocimiento es uno de los pilares más importantes en el activismo que encarna Mónica. Mónica Michelena es activista Charrúa, fue docente y participó en diversos ámbitos políticos para la representación del pueblo indígena en foros internacionales. Fue asignada por la cancillería uruguaya como delegada para participar del Fondo  para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC), Convenio al que suscribe el país oriental y también tuvo participación activa en la Organización de los Estados Americanos. El testimonio de la activista charrúa revela una trayectoria social de discriminación, rechazo, estigma y búsqueda de la identidad. “Con decir solo charrúa ya te tildaban de loco, de trasnochado, de charrumaníaco, cantidades de estereotipos, porque no nos reconocen hasta el día de hoy”. La sociedad y la academia han contribuido a la invisibilización y al silencio y, en muchas ocasiones, a la alevosía por traer el tema charrúa para hacer de este un desprecio. 

Es así como las historias de vida que aparecen en la actualidad de personas indígenas explicitan una búsqueda de la identidad, ya que esta les fue negada en una estructura y sistema que no les permitía ser. “No tenemos derecho a decirnos: ‘somos charrúas’ (…) es como que la imagen, el imaginario de lo que es ser indígena en Uruguay se quedó congelado en el tiempo. O sea, si no estamos desnudos, de taparrabo o con boleadoras cazando no nos reconocen como tales”. La postergación de la búsqueda de la identidad sustentada por el sistema encontró, finalmente, un tiempo y una generación que ya no callarían sus raíces. 

“Yo recién a los 18 años me enteré de que era charrúa, mi bisabuelo era charrúa. Mi mamá siempre me había ocultado por miedo. Cuando le pregunté por qué no me lo había dicho, mi mamá me dijo porque tenía miedo de que me discriminaran como la habían discriminado toda la vida a ella. Le decían ‘parvita’ no solo por su condición de mujer indígena, sino por su condición de mujer pobre. La historia de mi madre fue la que determinó mucho mi activismo actual”.

Dice Mónica que plasma, efectivamente, las políticas de Estado que buscaban el silencio de otras lenguas y culturas para lograr la cohesión social y nacional tan anhelada por la cultura hegemónica. Hoy, el activismo político de Mónica, como el de tantas otras personas que son o tiene raíces indígenas, está atravesado por la historia de vida de madres, padres y abuelos y abuelas que debieron guardar sus costumbre y sentires en un lugar muy profundo, tan profundo que se volvió inalcanzable. Pero no por mucho, puesto que en el marco de una lucha indígena que se extiende en toda América, personas como Mónica forman grupos, organizaciones e intervienen en los espacios comunes para reconstruir cada una de las prácticas, costumbres y cosmovisión que  se han intentado silenciar.

El arte como herramienta política

Para comenzar a penetrar en la sociedad promoviendo el reconocimiento y respeto por las culturas ancestrales, Basquadé Inchalá, el movimiento del que participa Mónica, encontró en las obras de teatro y el arte un medio para comunicar y llegar a los uruguayos. La obra de teatro “Oyendau: El grito de la memoria” (2003) es una pieza que representa aspectos de la vida ancestral que fueron invisibilizados después de la construcción de los Estados-Nación. 

Aparentemente, la obra de teatro ha tenido mayor aceptación y expansión que la directa intervención en los espacios políticos tradicionales. Por otro lado, a fines del 2020 se produjo un documental: “El país sin indios”. El documental recupera la tradición negacionista en varios espacios: la academia, los medios de comunicación, los espacios culturales, entre tantos otros. Lo que se destaca de esta pieza audiovisual son las historias de vida que incluye la de Monica y la de un hombre amansador de caballos que cuenta su trayectoria laboral y la construcción de su identidad. Los espacios, como Tacuarembó, que esperan ser reconocidos como sagrados y ancestrales, cuentan con la presencia de personas charrúas en actividad agrícola, como así también lo hacen algunos espacios de la academia que esperan contribuir al estudio del territorio para presentar ante el Estado. Asimismo, se pueden visualizar muchas de las actividades organizativas y comunitarias en donde se manifiesta la búsqueda y reconstrucción de su identidad charrúa y la historia familiar. 

La academia, en algunos casos, sigue reforzando la idea de la imagen del indígena como el que vive aislado, sin acceso a la comunicación virtual ni ningún aspecto propio de la modernidad. Además, se presenta a ‘la cuestión charrúa’ como un tema menor y a la masacre de Salsipuedes como un hecho de poca importancia ‘a comparación de otros hechos históricos’.

“Hay que romper con esa representación simbólica de la extinción”

“Hay que romper con esa representación simbólica de la extinción” dice Mónica. Una afirmación tan contundente y reveladora que es pertinente resaltarla. La idea de la construcción de los Estados-Nación sin indios no sólo se manifestó mediante el uso de la fuerza y  sus  resultados fatales, también lo hizo en la construcción estatal y social de la idea de que el indio había desaparecido de los territorios, que se había extinguido y que de ellos solo quedaban bitácoras cargadas de historias y anécdotas contadas por el conquistador.

Esto último lleva a volver a reflexionar sobre una de las primeras menciones de la activista indígena en la que señala que el imaginario social sobre el indio quedó congelado en el tiempo. De hecho, fue lo que intencionalmente se pretendía, que la existencia del nativo sea algo estrictamente del pasado. Es por esto que, en la actualidad, cuesta para muchos reconocerlos y pensarlos como parte de la sociedad no conservando características del siglo XIX. 

Finalmente, es pertinente recordar que todas estas cuestiones suceden bajo una estructura y un sistema que se compone de características racistas. La modificación de conductas por parte de la sociedad y los Estados es un pendiente sumamente importante. Cada uno de los cambios y su concientización deberían contribuir al pleno goce de derechos vinculados a la identidad de las personas sin importar su género, etnia, religión o ideología política. Al margen de promover la igualdad para todas las personas que habitan este mundo, el activismo indígena y la mención de cada elemento propio de la identidad charrúa es un acto político. Un acto que toma la posición de reconstruir e intentar reparar y reclamar al Estado todos los derechos postergados.

Fuentes:

Un País sin Indios (Documental)

El país sin indios (Película completa)

Rodríguez, M. E. y Delgado Cultelli, M. (2021) Reemergencia Charrúa, genocidio y políticas de memoria en  Uruguay. Centro de Estudios interculturales Indígenas. Grupo GEMAS. Recuperado de:  https://gemasmemoria.com/2021/05/18/reemergencia-charrua-genocidio-y-politicas-de-memoria-en-uruguay/

Agradecimientos a Mónica Michelena Diaz, activista Charrúa, ex becaria de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (@MonicaMichelenaDiaz)

Escrito por

Politóloga, Maestranda en Sociología. Investigadora.

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