terceros en discordia

Marcha en el obelisco

¿Habrá sorpresas en una de las Primarias Abiertas, Simultaneas y Obligatorias más predecibles de todas las que se ofrecerán en la noche del 12 de septiembre? Sin subestimar a los vuelcos que puede dar una elección, es muy difícil imaginar un panorama en la Ciudad de Buenos Aires que no sea el de María Eugenia Vidal, histórica del PRO hoy regresando a sus (nuevos) orígenes, ganando cómodamente su primaria y liderando la que eventualmente será la primera fuerza en CABA en estos comicios. Por otro lado, apostando a uno de los dirigentes más activo en medios al momento de criticar la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, el alfonsinista Leandro Santoro a la cabeza de la lista del Frente de Todos, llegaría en segundo lugar y reafirmaría a su espacio como principal oposición al oficialismo porteño. De esta forma se asume una propuesta realista ante las posibilidades actuales de la coalición perteneciente al oficialismo nacional: en CABA hoy no se trata de llegar a gobernar, sino de revitalizarse como principal contracara de la hegemonía amarilla. 

Quizás lo más jugoso pase por cuál movimiento se quedará con el lugar de tercera fuerza, en donde la fragmentación de la oferta de izquierda podría hacer que dicha corriente padezca la posibilidad de pasar muy con lo justo  -o incluso quedar afuera- de las generales, al no obtener el porcentaje necesario para sortear el 1,5% limitante de las PASO.

La primaria del Frente de Izquierda Unidad presenta a Myriam Bregman y Celeste Fierro compitiendo por separado. Federico Winokur encabeza la lista del Nuevo MAS, Marcelo Ramal hace lo propio en Política Obrera y el ya clásico Luis Zamora lidera la propuesta de Autodeterminación y Libertad. En contraste, la propuesta liberal decanta en una lista dentro del oficialismo porteño, con Ricardo López Murphy; o una por fuera a este, con Javier Milei a su frente. Aquí podemos dar con uno de los agentes que pueden aparecer en puja de la medalla de bronce de los próximos comicios. 

¿Es realista visualizar a una propuesta de este estilo con chances de consolidarse como tercera alternativa en la Ciudad, incluso por encima de la izquierda? Vale apoyarse en el sondeo de opinión que realizó la consultora Proyección a fin de julio en la CABA: mientras Juntos se consolida primera superando por poco el 40% (Vidal acarrea un 31%, RLP 8% y Adelante Ciudad, 2%), lo secunda Todos con un 32,4% y en tercer lugar se ubica La Libertad Avanza, con 6,4%, pudiendo gozar incluso del beneficio de que potenciales votantes del ex ministro de economía opten por la fuerza independiente al oficialismo porteño, la cual encabeza Milei.  

En el sondeo de Proyección, la posición de la izquierda es alarmante: el Frente de Izquierda Unidad pasa con lo justo con un 1,7%. Debajo suyo solo aparece Zamora, con un 1,1%, virtualmente afuera de la siguiente instancia.  La dispersión de la oferta electoral de este corte podría por primera vez en los tiempos recientes no solo obstaculizar su arribo al Congreso, sino también pone en dificultad su participación en las generales, y los motivos de estos números tan flacos pueden ser varios: la ya mencionada no-unidad que tiende a dispersar el voto, nombres que se repiten o que no lograron reconocimiento suficiente entre los vecinos, o fallas en la extrapolación de las propuestas por fuera al mal llamado electorado cautivo que ya poseen las corrientes de izquierda en Ciudad. 

A eso hay que sumarle las desigualdades mediáticas y económicas: Rodríguez Larreta aceita su maquinaria electoral en su segundo mandato como jefe de gobierno y con sus buenas migas en los principales medios de comunicación combinadas con las propias buenas performances del ex jefe de gabinete en las nuevas plataformas de comunicación, esencialmente redes sociales, las cuales han revitalizado las formas de comunicar de la administración porteña. Otros factores, como su diferenciación con el gobierno nacional en la gestión de la pandemia, lo colocan en la agenda del electorado que podría inclinarse por su propuesta, en línea con la precandidatura de Vidal.  Santoro, por su parte, forma parte de la mesa chica del presidente Alberto Fernández y corrió desde el vamos con la garantía de una lista de unidad, bajándose incluso propuestas alternativas como señaló la ex precandidata a la legislatura por Compromiso Federal dentro del Frente de Todos, Gabriela Piovano. Con el armado garantizado y sin internas en las cuales competir, Santoro mantiene un camino allanado directo a sus principales opositores en la actual gestión porteña.

También el enfoque del histórico bicoalicionismo porteño sostiene rasgos nuevos en estos comicios. Con la alternativa Martín Lousteau licuada hasta nuevo aviso por el propio oficialismo, el PRO pagó doble el mantener una oferta diversa para las diferentes escalas de potenciales votantes y resignó unidad para tolerar tanto una oferta liberal como una radical en sus primarias. Con la propuesta encabezada por Rubinstein ubicada como colista cómoda en la plataforma de Juntos, se puede delatar que el trabajo del oficialismo pasará más por aggiornar su ala libertal/libertaria para contener el crecimiento independiente de esta. Incluso el radicalismo no parece aún en trayecto a construir una candidatura sólida que pueda ensombrecer el liderazgo PRO en la coalición, amén de que depare el futuro político del mencionado Lousteau. 

El Frente de Todos, por su parte, presenta a un dirigente ajeno a la pedagogía de Daniel Filmus o a la pertenencia peronista de Mariano Recalde. De hecho Santoro es el principal referente del radicalismo dentro del oficialismo nacional.  Su construcción no despega a partir de su precandidatura, sino que su precandidatura es el resultado final de un activismo político y mediático en contra de las políticas de Rodríguez Larreta, tornándose una suerte de invitado recurrente en platós de televisión históricamente enemistados con el kirchnerismo, en dónde pudo exhibir sus furiosas diferencias con el gobierno de la Ciudad. 

En una alianza oficialista en Ciudad que se expande desde López Murphy hasta el socialista Roy Cortina, Santoro puede llegar a quedar solo en el área para encapsular el voto de la centroizquierda en desacuerdo con el PRO. Allí es dónde la izquierda deberá disputar su propuesta para engrosar su marca y planificar a partir de las PASO sus chances de arribo al congreso. 

En 14 años de predominio de la Propuesta Republicana en la Ciudad de Buenos Aires, nadie se ha quedado sin hacer siquiera un sacrificio para mantenerse sea en el poder o en la primera fila de la oposición. Una nueva oferta electoral podría aparecer como tercera fuerza y mutar un mapa político poco acostumbrado a las sorpresas. Los principales frentes debieron hacer lugar en la mesa a anteriores outsiders a sus planteos políticos y calmar ciertas ideologías de base para ampliar la familia electoral y regatear la fuga de votos. ¿Qué lección está aprendiendo la Izquierda ahora mismo, en su deseo de quedarse con ese tercer sitio entre fuerzas porteñas, que segundo a segundo (SIC) cotiza más alto entre los aspirantes por fuera a las dos principales coaliciones?

Escrito por

De Zona Sur. Estudiante de Ciencia Política en la UBA, conductor de Contra Todo Pronóstico y bebedor de café negro.

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