Fundamentalismos y feminismo en la era del streaming

El gigante del streaming decide adentrarse en temáticas poco cotidianas con una fuerte visión de género. Las dos series revisadas en esta nota cuentan con la particularidad del sujeto mujer en busca de la liberación, lo que a simple vista y dado el relato, resulta una salida por lo menos complicada.

El camino a la liberación por el difícil laberinto de la opresión. Reprimir el ser detrás de un velo o bajo una peluca, con los ojos tapados o sin poder mirar a otros a los ojos. Condenar el canto o decir lo que se piensa, la prohibición de omitir opiniones sobre la crianza de los hijos o sobre no querer tenerlos. Estos retratos acerca de lo que implica ser mujer en grupos donde los hombres como conductores afianzan estructuras patriarcales, intentan ser fieles y concentran costosas superproducciones destinadas a la visibilidad de temáticas poco frecuentes para consumo de la sociedad occidental (mayoritariamente).

¿Se encuentra la sociedad occidental frente a la era del entretenimiento informativo? Es preciso afirmar que las realidades sociales distantes a la propia resultan sumamente atractivas desde el punto de vista sociológico. La marcada diferencia entre las cotidianidades occidentales y orientales llaman la atención de los espectadores, no solo asombrándose de las mismas, sino también desvistiendo formas de desarrollo opuestas a la propia. 

El entretenimiento informativo, por otra parte, podría ser puesto en tela de juicio ya que el intentar retratar grupos tan cerrados y homogéneos puede permitir replicar sus prácticas más comunes, pero la vivencia normativa estricta e implícita (inculcada incluso desde el momento del nacimiento)  puede escapar a los ojos de los estudiosos y los especialistas de la producción cinematográfica. La peculiaridad del entretenimiento en los últimos años está estrechamente ligada con la necesidad de ficción, por lo que, lo atrapante de estas series o películas podría estar basado en hechos reales pero no responder a la realidad misma en el total de su prolongación. La pregunta final que esto nos deja es: ¿Se encuentra la audiencia apta de valorar prácticas que son reproducidas por un medio donde la finalidad no es retratar la realidad sino captar espectadores?

Poco ortodoxa (2020)

Esta miniserie de Netflix relata en 4 capítulos el libro “Unorthodox: The Scandalous Rejection of My Hasidic Roots”, aquí se describen en primera persona las memorias de Deborah Feldman, una escritora estadounidense – alemana que creció dentro de la dinastía jasídica Satmar, concentrada en un sector de Williamsburg, Brooklyn. Adentrándose en las costumbres propias más visibles de esta estricta comunidad jasídica, la serie relata desde la infancia a una joven mujer que crece sometida a las normas impuestas por su religión y a su anhelo de libertad.

Desde la más temprana edad hasta el año siguiente a su matrimonio, Esther Shapiro se desarrolla como una judía ortodoxa jasidica. Abandonada por su madre, hija de un padre judío ortodoxo con problemas con la bebida y criada por sus abuelos y tía, la joven decide huir a Berlín en busca de su libertad luego de sufrir la presión de su comunidad por no poder quedar embarazada. Amante de la música, encomendada a su dios y con los estigmas que la persiguen a donde vaya, la joven emprende una huida en la que descubre no solo un mundo con nuevas reglas, sino el renacer de una nueva Esther. 

Escrita, creada y dirigida por mujeres, Poco ortodoxa relata la historia de un padecimiento, del camino a la liberación y del descubrimiento de un nuevo mundo.

  • La serie está basada en vivencias reales pero no es el fiel reflejo del libro que la inspiró. Las adaptaciones están dadas hasta el capítulo dos donde, a partir de su viaje a Berlín, la historia de la autora y de la protagonista de la serie son completamente diferentes. 
  • Si bien gran parte de la serie transcurre en Williamsburg, la producción de la misma fue filmada íntegramente en Berlín, logrando una impresionante adaptación del paisaje. 
  • Se recomienda mirar el “detrás de escena” (también disponible en Netflix). Aquí se muestran los esfuerzos por recrear las prácticas tradicionales lo más fiel a la realidad de la comunidad.

Califato (2020)

Producida por Netflix y filmada en Suecia, la serie de 8 capítulos relata la historia de una mujer radicalizada que busca ahora el camino de retorno a casa. Un tema que supo estar en boga, es retratado por las cámaras abordando la problemática de la radicalización islamista impulsada por el Estado Islámico. 

La contraposición de escenarios hace posible observar ambas caras de la moneda. Por un lado los esfuerzos de Suecia por impedir un ataque terrorista en tierra propia, por el otro, la serie sitúa a la joven Sulle en Siria y refleja su experiencia dentro del Estado Islámico.

La extensión de la serie permite retratar la realidad de un Estado que recluta seguidores desde la convicción. Pasando por todas las etapas, la producción de Netflix muestra en una misma temporada como es posible captar nuevos miembros a la causa, efectivizar su ingreso trasladándose a la tierra de las ideas y finalmente el anhelo de libertad que a Sulle inunda luego de su radicalización. 

El entramado de esta serie resulta atrapante. Una producción convincente y un grupo de especialistas a la orden del entretenimiento describen la realidad de mujeres que parecen no tener la posibilidad de volver sobre sus decisiones.

  • La serie no está basada en hechos reales. A pesar de esto, cuenta con la aprobación y crítica especializada de estudiosos del área. 
  • El reparto está conformado por suecos musulmanes en su mayoría, lo que posibilita un reflejo más fiel de la historia a contar.
  • Se muestra el sistema de oferta y recompensa impuesto por los Estados Europeos para ayudar al retorno de personas reclutadas a su país de origen.

Partiendo de lo anteriormente analizado y basándose en algunos fragmentos de estas series que resultan compatibles con prácticas comúnmente reproducidas dentro de comunidades religiosas, se puede intuir que el feminismo y la religión, a simple vista, no son compatibles en su totalidad. El feminismo como movimiento se orienta a una visión dispuesta no solo a revisar todas las prácticas sociales sino a derribarlas para afianzar la creación de nuevas prácticas basadas en la equidad de género y la liberación de las mujeres y disidencias. Esta mirada resulta incompatible con cualquiera que esté afianzada sobre dogmas, ya que la reproducción continua y la perpetuación de prácticas de opresión resulta incompatible con la visión anteriormente planteada.  

El contexto multicultural en el que la sociedad se encuentra sumergida supone un desafío para el feminismo dado que juzgar las prácticas grupales (algunas veces ancestrales) que las sociedades reproducen constantemente y en las que las mujeres se encuentran involucradas, hace repensar el rol que estas tienen y el lugar desde el que la teoría de género las observa. En otras palabras deberíamos preguntarnos: ¿desde qué lugar realiza la teoría juicios de valor sobre formas de vidas seleccionadas por mujeres libres y conscientes? Para responder esta pregunta, sin caer en etnocentrismos, es necesario tener siempre en cuenta que el objetivo primario del movimiento es la equidad en cuanto a derechos/condiciones y la liberación de la mujer como sujeto político, activo y social. 

Es necesario entender que cualquier práctica que presupone a mujeres oprimidas o sumisas dentro de sociedades de cultos debe ser puesta en la mira para ser analizada en profundidad y evaluar el impacto que esta tiene sobre el desarrollo de las mujeres en los entornos en que se reproducen. La mutilación genital, la prohibición de educación académica, el castigo de reencarnar en cuerpos de mujeres o la culpabilidad del pecado original, por ejemplo, son prácticas que se fundamentan en la condición de ser mujer y tienden a estigmatizar y condenar a un ser desde su nacimiento dado a una condición intrínseca a la persona. Las religiones y sus hábitos despliegan sobre las mujeres prácticas de opresión sin sustento lógico alguno, es por esto que la necesidad de ponerlas en juicio es urgente y no debe ser postergada.

Referencias

Ertürk, Y. (2012). Culture versus Rights Dualism: A myth or a reality?. Research Gate.

Taylor, C. (1992). Multiculturalism and the Politics of Recognition. USA: North American Economic Studies Fund.

Escrito por

Analista política. Ciencias sociales y Feminismo. Creadora de contenido en @Molunenas.

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