Grandes Bancos Centrales ante un mundo que desacelera: qué significan sus movimientos

La tasa de interés de referencia de Estados Unidos fue reducida un cuarto de punto por tercera vez consecutiva. ¿Qué significa esto? ¿Por qué sucede? ¿Cómo impacta en el mundo? Son las preguntas que se propone responder de aquí en adelante.

Primero que nada, es necesario saber qué es lo que pasó más detalladamente: La Reserva Federal estadounidense, el 30 de octubre, decidió por tercera vez consecutiva reducir la tasa de interés en un cuarto de punto. Del previo rango de 2.00%-1.75% a la actual 1.75%-1.50%.

Reducir la tasa de interés es una herramienta convencional de política monetaria para dar un estímulo y alzar la economía. Perfectas palabras, pero ¿Qué implican realmente? En líneas generales, lo que se trata de hacer en, lo que se llamará de ahora en adelante, el Banco Central estadounidense, es reducir “el valor del dinero”. Esto se comprende de esta manera ya que, al bajar el porcentaje de la tasa de interés, el costo que se paga por pedir prestado dinero (como sólo uno de los ejemplos) también baja. Ante esto, los consumidores, empresas, entre otros, se ven más incentivados a pedir préstamos e invertir. Con ello, la cadena sería la siguiente: se reducen las tasas de interés, “las personas” se ven incentivadas a pedir prestado dinero, hay más dinero circulando en la economía, más dinero significa mayor movimiento en el mercado, más compras, más ventas, por ende, se acelera la economía, la inflación sube y así sucesivamente.

Las reducciones de tasa de interés suelen darse en momentos donde la economía general se ve debilitada, a la baja, con una inflación que decrece, peligro de deflación, recesión, etc. Entonces ¿Estados Unidos está en recesión o tiene peligro de caer en una espiral deflacionaria? Bueno, si se ven los datos estadísticos, Estados Unidos tiene sus pros y sus contras en materia de economía. Uno de los principales indicadores positivos es la tasa de desempleo más baja de los últimos 50 años que corresponde a un 3,5% de la población. Prácticamente pleno empleo. A su vez, el gasto minorista (o de consumidor) se ha visto incrementado, lo cual implica un buen signo de confianza en la economía en general y en el propio ingreso de los que consumen. 

Sin embargo, E.E.U.U. no está aislado del mundo y, como tal, actúa en base a los datos que le entrega el mismo. En palabras del Fondo Monetario Internacional: “Para 2019 se prevé un crecimiento mundial de 3,0%, que representa el nivel más bajo desde 2008–09” (Año de la última recesión global). Sumado a esto, La Unión Europea, por ejemplo, se encuentra impotente de alcanzar el objetivo del 2% de inflación y análisis proyectivos no indican que vaya a mejorar este índice. Esto indica una clara desaceleración y estancamiento del consumo en la eurozona. A su vez, la incertidumbre sobre el Brexit golpea con incertidumbre a este país que ve una nueva contracción en la economía que no se veía desde 2012.

Para ello el Banco Central Europeo no se queda atrás y aplica sus herramientas monetarias. La más importante es el llamado QE o Quantitive Easing, que implica, en líneas generales, inyectar (mediante la compra de activos por parte del Banco Central) grandes cantidades de dinero (liquidez) a fin de incentivar los mercados para que, con este nuevo ingreso de euros en este caso, alcen y reactiven la economía con más inversiones y movimientos del estilo. Esta es la herramienta que se ve obligado el BCE a implementar debido a que la tasa de interés europea no supera el 0% y utilizar esta herramienta sería contraproducente o, incluso, inútil.

Ante lo anterior dicho, es necesario contextualizar estas decisiones en el marco de la guerra comercial China-Estados Unidos y qué efecto tiene la misma en las medidas monetarias que se han estado tomando. Esto es importante teniendo en cuenta que dicha guerra comercial es, en gran parte, el caldo de cultivo que llevó a que estas decisiones sean tomadas. Esto es así, ya que, esta guerra, es una de las potenciadoras del ralentizamiento de las dos economías y ninguna de ellas sale beneficiada de la misma. Incluso, además, el Estado estadounidense llevó a cabo un desembolso millonario para paliar los inconvenientes, por ejemplo, agrícologanaderos por la pérdida del acceso al mercado chino. Si bien la guerra comercial genera incertidumbre financiera y debilitamiento de la producción, el impacto negativo fue menor gracias al, ya mencionado, gasto de los consumidores, que sigue siendo fuerte.

Si bien estos Bancos Centrales pretenden estabilizar y mejorar sus economías, al ser los representantes de las más importantes del mundo, estos movimientos tienen sus repercusiones en el exterior. En líneas generales, el hecho de la reducción de tasa por parte de la Fed hace más atractivos los mercados emergentes. Esto es así ya que, para los inversores, siendo que el retorno que puedan obtener al invertir en activos estadounidenses es menor, se ven más asiduos a buscar mayores ganancias en otros países. Este aumento de liquidez de dólares en el mundo puede ser derivado a países como Brasil o México, que pagan una tasa de interés mayor. A su vez, el ingreso de dólares a un país fortalece las monedas locales y esto puede ser aprovechado para estabilizar el tipo de cambio en distintos países. Otro punto a favor para los mercados emergentes es el hecho del abaratamiento de los préstamos internacionales.

Igualmente, un país como Argentina, no se llevará la mejor parte como consecuencia de estas medidas. Esto es así ya que el riesgo país altísimo, sumado a la inestabilidad e incertidumbre económicas dejan a la Argentina “fuera” de los mercados financieros y crediticios. El punto positivo quizá se encuentre a la hora de renegociar la deuda del Estado argentino en un contexto de baja tasa de interés global que, sin embargo, no llegará a nada si el país no propone un plan estabilizador de la economía -actualmente en ebullición- que garantice el pago de la deuda, ante todo.

Como se ha visto, la tasa de la Fed crea un efecto mariposa alrededor del globo. Con sus pros y sus contras. El inconveniente de este tipo de decisiones no comunes (siendo que la tasa había aumentado 10 veces consecutivas antes de los tres últimos decesos) no es la decisión en sí, sino el por qué se lleva a cabo. Y a esta demanda no hay más que responder que, aunque las políticas estadounidenses sean de carácter expansivo y, en efecto, dan levemente resultado, estas medidas son tomadas bajo un contexto de creciente contracción de la economía mundial (muy marcado en mercados como el europeo) que no parece detenerse y, en última instancia, si este sigue su camino: puede derivar en una recesión global que afectará, en líneas generales, a todo el mundo.

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