MACRI ¿EL “FEMINISTA MENOS PENSADO”?

Así definió Fabiana Tuñez, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres, al presidente Mauricio Macri a la hora de presentarlo en un acto oficial por el Día de la Mujer el año pasado. En su momento la frase generó controversias, dado que fue muy famosa su frase como Jefe de Gobierno porteño acerca de las mujeres: “a todas las mujeres les gustan que les digan un piropo, aquellas que dicen que no, no les creo nada”. Y si desde ese momento se negó y cuestionó dicho atributo, ahora más que nunca el presidente encarna todo lo contrario, teniendo en cuenta que, como una de las marcas del final de su mandato, su gobierno anunciò el fin al beneficio de la moratoria jubilatoria, mejor conocido como “la jubilación para amas de casa”.

¿En qué consistía?

La adhesión a las moratorias jubilatorias permite acceder a una jubilación “a trabajadores autónomos que reúnan los requisitos de edad para una jubilación, pero no tengan los años de servicios con aportes”, porque permiten completar los años de aportes faltantes a través de su compra con un plan de pago, es decir, no es gratuito. Esta ley había sido sancionada en 1995, pero recién se implementó durante el gobierno de Néstor Kirchner. Si bien el régimen de moratorias jubilatorias se pensó para hombres y mujeres en general, según datos de ANSES de las 2.700.000 personas que accedieron a la jubilación con la Moratoria Ley 24.476 antes de que venza su plazo, el 86% eran mujeres. En este contexto, se sancionó en el 2016 la Moratoria Ley 26.970, que permitió a mujeres seguir accediendo a la jubilación, pero su plazo vence en Julio de 2019 y el gobierno de Macri anunció que no será renovada.  

Es falso plantear que el presidente derogó la Ley, porque esta tenía su propio plazo y el gobierno simplemente no lo renovará. También es falso plantear la moratoria como la “ley de jubilación de amas de casas”, porque en un principio se lo pensó para todos los trabajadores sin importar sexo. Sin embargo, para un presidente que se jactó de defender los derechos de las mujeres, este retroceso implica casi un castigo patriarcal a mujeres que trabajaron toda su vida en la informalidad como empleadas domesticas, modistas, costureras, etc., siendo que el porcentaje de mujeres sin un trabajo en blanco es mayor al de hombres en nuestro país y en el mundo. Según la Encuesta Permanente de Hogares de 2017, un 35% de las asalariadas “trabajaban en negro”, y un 58% de las ocupadas trabajan en condiciones de precarización (sin aportes jubilatorios, obra social, vacaciones pagas, aguinaldo, etc.) contra un 46% de los ocupados hombres.

¿Qué impacto tiene?

Hay un impacto práctico, porque aquellas mujeres que, gracias a la moratoria, hubiesen podido acceder a una jubilación, ya no podrán hacerlo y el régimen jubilatorio no les permitirá completar los aportes de aquellos años en los que trabajaron en situaciones de informalidad. Pero, además, el impacto es claramente patriarcal y simbólico, porque responde a una realidad en la que las mujeres argentinas siempre han trabajado en mayor porcentaje en trabajos informales en relación a los hombres, ya sea como costureras, niñeras, empleadas domésticas o incluso en su labor como amas de casa. En este sentido, el fin del plazo de la moratoria, y la decisión política del gobierno de no renovarla, implica no seguir reconociendo el trabajo de toda una vida de mujeres argentinas.

“En las últimas décadas la participación femenina en el trabajo “no domestico” fue creciendo, el aumento en la actividad económica se enmarcó en condiciones de informalidad, inestabilidad y desigualdad”

Una de las cuestiones más importantes, que se desprende del hecho de que la moratoria se ha popularizado como la “jubilación de las amas de casa”, es que esta medida suscitó el debate en cuanto al trabajo no reconocido de las mujeres. Sin el trabajo de cuidado femenino no existiría fuerza de trabajo, porque no habría posibilidad de generar valor económico y reproducir el sistema económico y social; ya que, este trabajo que el sistema capitalista atribuye al “amor” de las mujeres por su familia, genera insumos a partir de los cuales el individuo sale al ámbito laboral (comida, ropa, cuidado del hogar, crianza de hijos que luego trabajarán, etc.).

A modo de conclusión, si bien en la actualidad y en las últimas décadas la participación femenina en el trabajo “no domestico” fue creciendo, el aumento en la actividad económica se enmarcó en condiciones de informalidad, inestabilidad y desigualdad. Y la situación se agrava por la doble opresión a la que se encuentran sometidas: son las responsables de realizar las tareas domesticas y del cuidado de los niños de forma gratuita; y cuando salen al mercado laboral se insertan en condiciones de desigualdad. Hay una deuda de la democracia a los derechos laborales y el reconocimiento de las tareas del hogar de mujeres, y la decisión de no renovar la moratoria solo implica un retroceso en este debate.

Escrito por

Analista política y futura politóloga. Feminismo y relaciones internacionales. Cofundadora de @molunenas

2 comentarios sobre “MACRI ¿EL “FEMINISTA MENOS PENSADO”?

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