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Esta semana Trump volvió con sus greatest hits y volvió a imponer aranceles a productos provenientes de unos 60 países. Busca así reemplazar muchos de los aranceles previos, que habían sido suspendidos por una decisión de la Corte Suprema de Justicia. Pero los efectos y las reacciones se irán viendo en estos días, por lo que nos vamos a concentrar en otros temas.

Sí vamos a hablar de las protestas estudiantiles que estuvieron ocurriendo en India y lograron forzar al gobierno a actuar, así como de los dichos de Javier Milei, que no hacen nada por recomponer las relaciones con el actual gobierno de Brasil.

También vamos a recordar la edición de hace dos semanas, cuando hablamos de la relevancia del mar para China: Taiwán observa que, paulatinamente, el continente intenta imponer un bloqueo sin declararlo.

Por último, vamos a ver en qué estado está la guerra en Irán y por qué hay temores de que las dos guerras interestatales de este siglo entren en contacto.

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Protestas estudiantiles en India

El ministro de Educación de India, Dharmendra Pradhan, renunció después de semanas de protestas por la filtración del examen nacional de ingreso a medicina, que afectó a cerca de dos millones de aspirantes. La prueba debió cancelarse luego de que una investigación revelara que docentes e intermediarios habían vendido las preguntas, lo que profundizó el malestar por la corrupción y las reiteradas irregularidades en el sistema educativo. El gobierno de Narendra Modi anunció una comisión para reformar los exámenes públicos y endurecer las sanciones contra quienes participen en las filtraciones.

Milei provoca una escalada diplomática con Brasil

Brasil llamó a consultas a su embajador en la Argentina después de que Javier Milei viajara a São Paulo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y atacara públicamente a Lula da Silva. La relación entre ambos gobiernos ya estaba marcada por los enfrentamientos ideológicos y la ausencia de reuniones oficiales entre sus presidentes, pero la decisión brasileña traslada ahora la tensión al terreno diplomático. El episodio también introduce al mandatario argentino en la campaña electoral de Brasil y refuerza su alineamiento con la derecha regional.

Taiwán advierte sobre una posible estrategia china de bloqueo

Taiwán registró durante junio 55 apariciones de barcos estatales chinos alrededor de la isla, entre ellos guardacostas y buques de investigación. Las autoridades taiwanesas denuncian que algunas embarcaciones interrogan a barcos comerciales y actúan como si Beijing tuviera jurisdicción sobre esas aguas. Taipéi teme que China busque normalizar gradualmente ese control y adquirir la capacidad de interrumpir sus rutas de abastecimiento sin declarar un bloqueo militar.

En la mesa:  Un estrecho que llega al Caspio

Después de trece noches consecutivas de bombardeos, Estados Unidos suspendió sus ataques contra Irán. Teherán respondió que también detendría sus represalias mientras Washington mantuviera la pausa. Donald Trump aseguró que existían conversaciones positivas entre ambos países, pero el gobierno iraní negó haber solicitado la reanudación de las negociaciones. Por ahora no estamos hablando de una tregua, sino que, simplemente, no se están atacando.

Ormuz sigue siendo el centro de la disputa. El tránsito de petróleo por esta ruta cayó a una fracción de sus niveles anteriores y las restricciones iraníes siguen vigentes. La pausa redujo rápidamente el precio internacional del crudo, que, después de superar los 100 dólares por barril, cayó hasta ubicarse alrededor de los 89 dólares. Esta variación en el precio solo confirma la sensibilidad del activo ante lo que pasa en el estrecho.

Sin embargo, no es el único paso de la región amenazado por las actividades bélicas. Los hutíes atacaron instalaciones petroleras sauditas y amenazaron con bloquear Bab el-Mandeb, el estrecho que conecta el océano Índico con el mar Rojo y permite acceder al canal de Suez. Esta situación termina comprometiendo las dos rutas marítimas de la península arábiga. Su interrupción obligaría a buena parte de los buques que viajan entre Asia y Europa a rodear África, con mayores tiempos y costos de transporte. A esto se suma que Arabia Saudita utiliza sus puertos del mar Rojo como una alternativa a Ormuz para exportar petróleo. Así que, aunque Washington y Teherán hayan dejado momentáneamente de atacarse, quienes operan como sus terminales regionales mantienen abiertos otros frentes.

Pero esta no es la única expansión del conflicto. Esta semana, Ucrania atacó un buque comercial iraní que, según Kyiv, estaba vinculado con las redes utilizadas para sostener la cooperación militar entre Rusia e Irán. El ataque provocó la muerte de un marinero y llevó al canciller iraní, Abbas Araqchi, a advertir que la acción no quedaría sin respuesta.

El episodio introduce un nuevo punto de contacto entre dos conflictos que, hasta ahora, podían analizarse por separado. Para Ucrania, las rutas que sostienen la cooperación militar entre Moscú y Teherán forman parte del esfuerzo bélico ruso y, por lo tanto, pueden convertirse en objetivos. Irán, por su parte, podría responder reforzando su asistencia a Rusia o actuando contra intereses ucranianos en otros escenarios.

Teherán no anunció que vaya a incorporarse directamente a la guerra contra Ucrania. Sin embargo, la creciente superposición de aliados, cadenas logísticas y represalias dificulta cualquier intento de contener ambos conflictos de manera aislada. No se trata todavía de una fusión completa entre las dos guerras, pero cada nuevo punto de contacto aumenta la posibilidad de que una decisión tomada en un frente produzca consecuencias inesperadas en el otro.

¡Hasta la próxima!

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