El 13 de mayo, Donald Trump arribó al gigante Asiático para celebrar una conferencia histórica junto a su par chino, Xi Jinping para abordar cuestiones de interés común para los dos estados. Es el primer viaje de Trump desde Noviembre de 2017, siendo una visita histórica, en el que un presidente estadounidense pisa tierras chinas en menos de diez años.

La presente cumbre no es un acto protocolar, sino el encuentro entre dos potencias que definirán el acto mundial de los próximos años, en esos tems estarán la guerra en Medio Oriente, Tecnologia y comercio, el conflicto con Taiwán y el futuro de la Inteligencia Artificial. Todo el mundo queda espectante sobre lo que ocurrirá en Beijing, por la repercusión que tendrá la misma a lo largo del mundo.

En lo que respecta a Medio Oriente, la charla se centrará en la guerra en Irán, ya que China trata de intervenir discretamente como pacificador, ya que adoptó un papel mediador como lo hizo Pakistán en el presente conflicto. Se espera que Trump inste a Xi Jinping a reabrir el estrecho de Ormuz y acceda a firmar un acuerdo de paz, convencer a China significa que el gigante asiático desempeñe una función más activa para alentar a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz, con el fin de lograr una presión hacia China para reabrir esta ruta de comercio maritima clave para el comercio internacional.

En tecnología, Donald Trump viajó junto a grandes empresarios como Elon Musk, Tim Cook, Kelly Ortberg para pedirle a Xi Jingping una apertura del mercado chino para los negocios provenientes de Estados Unidos, lo que significa que Trump buscará destrabar el acceso de las empresas estadounidenses al mercado chino, ante esto, el portavoz del ministerio de relaciones exteriores Guo Jiakun aseguró que China está dispuesta a colaborar con Estados Unidos para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias. Por otro lado, algunos expertos afirman que Xi buscará presionar a Trump para flexibilizar algunos controles tecnológicos, ya que las restricciones de Estados Unidos a la exportación de tecnología avanzada a China ha sido un punto de fricción importante en las negociaciones, resaltando la ventaja tecnológica que tiene Estados Unidos y por esta misma razón se ha ampliado los controles hacia China, limitando el acceso a semiconductores, equipos de fabricación de chips e incluso productos fabricaods en terceros paises con tecnología estadounidense.

Con respecto al comercio, ambos mandatarios haran énfasis en la guerra arancelaria desatada por Trump el año pasado, en donde los aranceles estadounidenses se aplicaban sobre productos chinos con un 145%, razón que llevó a ambos mandatarios a acordar una tregua de un año en el pasado mes de Octubre, con el objetivo básico de China es de establecer una prórroga de esa tregua para obtener resultados especificos como reducciones arancelarias limitadas que justifiquen una retirada mensurada de sus propios gravámenes o restricciones a las exportaciones. Por lo que China en el contexto de la guerra comercial reorientó sus exportaciones hacia otros países, interpretado como una llamativa muestra de «resilencia» comercial que marca un tono notablemente distinto para una reunión como la presente cumbre.

En lo que respecta al conflicto entre China y Taiwán, los funcionarios taiwaneses esperan con calma lo que se podria hablar sobre el futuro de esta isla, por lo que esperan que no haya ninguna sorpresa por parte de Donald Trump. Taipéi sigue confiando en la politica defensiva de Washington frente a la inminente influencia que China quiere ejercer sobre este pais en el programa » Un país: Dos sistemas», aquí Estados Unidos reconoce que China declara que Taiwán es perteneciente a sus sitema continental pero que nunca se ha reconocido una declaración formal por parte del Partido Comunista Chino para ejercer una ideologia hacia la isla de Taiwán. Washington mantiene relaciones sólidas pero no oficiales con Taiwán, pero fue su principal socio en materia armamentistica al venderle armas por menos de US$ 14 millones de pesos, bajo la revisión de Washington. A todo esto, Taiwán espera soluciones por parte de Estados Unidos, después de que la Isla atraviesa un largo periodo de luchas políticas por el gasto en defensa y las relaciones con Beijing, a pesar de que la legislatura taiwanesa aprobó un paquete de defensa significativamente menor a la creciente presión militar china en torno a la isla.

En inteligencia artificial, China está inserta en una carrera por ser la dueña del futuro, por estar invirtiendo mucho dinero en robots humanoides y en IA, aqui Xi Jingping afirma que son las nuevas fuerzas productivas que impulsaran la economía de China, lo que ha llevado a pensar a políticos estadounidenses que la política oficial china consiste en cooptar o robar directamente la tecnologia estadounidense para hacer avanzar sus industrias nacionales, por lo que los exportadores de microprocesadores más modernos sean restringidos, a pesar de las objeciones de las fabricas estadounidenses. La dinámica de la IA entre estas dos potencias, se centra en que ambos compiten en desarrollar un nuevo desarrollo tecnológico clave en tiempos modernos, la cuestión se complica por las acusaciones provenientes de Estados Unidos de que las empresas chinas como Deepseek están robando a la inteligencia artificial estadounidense. Por lo que el debate en esta materia no va en la copia del modelo antagonista sino en quién tiene el talento de crear la próxima generación de IA de vanguardia. Puede que los mandatarios no lleguen a un acuerdo sustancial pero incluso con un breve acuerdo podrian sentar las bases para las negociaciones y relaciones bilateral entre las dos superpotencias en los próximos años.

Otro tablero geopolitico importante es Latinoamérica porque China y Estados Unidos se disputan la influencia geopolitica de la región, donde ambos disputan por América Latina, región donde hay múltiples escenarios de confrontación en áreas comerciales, tecnológicas, logisticas y otros sectores. Algunos paises de la región tienen una marcada adhesión a aluna de las partes, mientras que otros intentan en mantener un equilibrio entre ambas potencias para sacar provecho de cada una. China, cuenta con un avance constante desde el boom de commodites, superando a la Unión Europea como segundo socio comercial de América Latina y en el caso de varios países ya está por encima de Estados Unidos en términos de intercambios, debido a la medida coerctiva que implementó Trump por medio de la seguridad nacional, que establece su expansión a lo largo de la región y hacer frente a las influencias extranjeras.

La cumbre entre China y Estados Unidos que comenzó en Beijing y luego continuará en Pekín finalizando el próximo 15 de mayo, confirmó que la rivalidad entre ambas potencias seguirá definiendo el escenario internacional, aunque acompañada de esfuerzos diplomáticos para evitar una escalada de tensiones. El encuentro reflejó una relación marcada por la competencia estratégica pero también la necesidad de mantener el diálogo entre ambas potencias por los desafios globales de ambas.

En este contexto, la reunión simbolizó el avance hacia un orden internacional más multipolar, donde China busca consolidar su influencia frente al liderazgo histórico de Estados Unidos. Más que un acercamiento definitivo, la cumbre dejará un claro mensaje de fomento en materia de cooperación y competencia coexistirán en la política mundial de los próximos años.

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