¡Hola!
A una semana de la edición que se preguntó: «¿Cuántas veces se puede bloquear un estrecho?», la respuesta parece ser «Tantas como se quiera.» Al bloqueo norteamericano reaccionaron con miedo los mercados. Luego, cuando Irán anunció que permitiría el paso, se calmaron. Pero entonces Estados Unidos aclaró que seguiría impidiendo el acceso a puertos iraníes. Por supuesto, un día después de «abrirlo», los iraníes volvieron a cerrarlo. Al momento de escribir esto, la situación es la siguiente: parece que están por retomarse las negociaciones, y Trump, a modo de preámbulo, lanzó amenazas sobre lo que le sucedería a Irán si no llegan a buen puerto. ¿Suena familiar?
En el menú:
Corea del Norte. El jefe del organismo nuclear de la ONU advirtió que Corea del Norte ha realizado avances «muy serios» en su capacidad nuclear, con señales de mayor actividad en el complejo de Yongbyon y la posible construcción de una nueva planta de enriquecimiento de uranio. El país, que desarrolla armas nucleares desde hace décadas y expulsó a los inspectores internacionales en 2009, continúa ampliando su programa pese a las sanciones internacionales y a años de negociaciones fallidas con Estados Unidos y Corea del Sur. Estos avances sugieren que Pyongyang podría aumentar su producción de material para armas nucleares, lo que eleva la preocupación internacional ante una posible carrera armamentista regional y reduce el margen para futuras negociaciones de desarme.
Hackeo a la justicia ucraniana. Hackers vinculados a Rusia comprometieron más de 280 cuentas de correo —entre ellas más de 170 pertenecientes a fiscales e investigadores ucranianos— en una campaña detectada por investigadores de ciberseguridad que expuso técnicas de espionaje digital dirigidas contra instituciones clave del país. El ataque, atribuido por expertos a grupos asociados con la inteligencia rusa, alcanzó también organismos de defensa en países de la OTAN y los Balcanes. La operación sugiere un intento de vigilar investigaciones sobre colaboracionismo y corrupción, e incluso de obtener material para presión o desestabilización, lo que refuerza la idea de que la guerra no solo se libra en el frente.
Irán utilizó un satélite chino. Irán habría utilizado un satélite espía de origen chino para mejorar la precisión de ataques contra bases militares estadounidenses en Medio Oriente, según documentos filtrados citados por el Financial Times y luego retomados por Reuters. El satélite, adquirido en secreto en 2024 por la Guardia Revolucionaria iraní, permitió obtener imágenes detalladas de instalaciones en varios países del Golfo antes y después de ataques con drones y misiles, y da cuenta de la cooperación tecnológica entre Teherán y Pekín (Que China insiste en negar oficialmente). El episodio ilustra algunas de las formas en que Irán intenta reducir la brecha tecnológica, y evidencia el carácter verdaderamente internacional que está adquiriendo el conflicto.
En la mesa: Qué pasa en el patio de China
Cambiemos un poco el foco, tratando de mirar qué más pasa en un mundo donde primero se lanzan las guerras y después se intenta evaluar si era una buena idea. Mientras tanto, veamos qué sucede en el patio trasero chino, donde, desde el año pasado, Japón tiene una nueva primera ministra con una línea mucho más dura que la de su predecesor. Ese giro comienza a mostrarse con hechos como el de esta semana.
Un buque de guerra japonés atravesó el estrecho de Taiwán, un paso que Pekín calificó como una provocación deliberada. El destructor japonés Ikazuchi navegó durante unas 14 horas por ese estrecho el viernes 17 de abril, un tránsito que fue monitoreado por fuerzas navales y aéreas chinas, según autoridades militares del país. Pekín presentó una protesta diplomática formal contra Tokio y acusó a Japón de intentar intervenir en asuntos que considera internos, en referencia a la cuestión de Taiwán.
El paso del buque coincidió con el aniversario del Tratado de Shimonoseki de 1895, mediante el cual China cedió Taiwán a Japón tras una derrota militar, un recuerdo que sigue siendo altamente simbólico en la narrativa nacional china. Medios oficiales chinos afirmaron que la coincidencia temporal «hirió los sentimientos del pueblo chino», lo que sugiere que el episodio fue interpretado no solo como una acción militar, sino también como un gesto político cargado de significado histórico.
Desde la perspectiva japonesa y de sus aliados, el tránsito se inscribe en una práctica más amplia de defensa del principio de libertad de navegación en aguas internacionales. El estrecho de Taiwán es una ruta clave para el comercio global y suele ser atravesado por buques militares de Estados Unidos y otros países, que buscan demostrar presencia en una región donde China ha incrementado su actividad militar en los últimos años. En paralelo, Tokio ha profundizado su cooperación militar con socios occidentales y regionales, incluyendo ejercicios conjuntos con Estados Unidos y Filipinas, lo que ha sido observado con recelo por Pekín.
Pero Japón no solo está considerando a sus aliados occidentales. Esta semana circuló la posibilidad de que Sanae Takaichi, la primera ministra, decida saltarse la visita al Santuario Yasukuni —histórico generador de controversias regionales, particularmente con Corea—. Si bien muchos vieron en ella una representante de los «halcones» en la política nipona, no deja de ser un halcón que calcula y reconoce la necesidad de algún tipo de alianza regional para funcionar efectivamente como contrapeso frente a China.
¡Hasta la próxima semana!




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