Elecciones generales en Japón: un golpe de realidad 

El pasado 31 de Octubre fueron las elecciones a la Cámara Baja japonesa o shugiin. Se vieron revestidas de la expectativa de cierto cambio, con la ligera esperanza de que la oposición fuese más competitiva y de que el Partido Liberal viese mermadas sus fuerzas. La realidad fue la que se impuso: la coalición de Gobierno sigue fuerte y con sus opciones de gobernabilidad aseguradas. En este artículo se analiza qué ocurrió en estas elecciones, si las encuestas acertaron y sus consecuencias a corto plazo. 

Fuerzas previas y encuestas

La Cámara Baja japonesa está compuesta por 465 escaños y se elige a través de un sistema mixto. 289 se escogen por sistema mayoritario en circunscripciones uninominales, con voto al candidato; y 176 por sistema proporcional, en circunscripciones plurinominales y voto a una lista. Tras las elecciones de 2017, la composición de la Cámara era la siguiente:

  • Partido Liberal Democrático (PLD): 276
  • Komeito: 29
  • Partido Constitucional Democrático (PCD): 110
  • Partido Comunista Japonés (PCJ): 12
  • Ishin no Kai (Ishin): 11
  • Partido Democrático Popular (PDP): 8
  • Reiwa Shinsengumi (Reiwa): 1
  • Partido Socialdemócrata (PSD): 1
  • anti-NHK (NHK): 1
  • Independientes: 12

Como se observa, la coalición de Gobierno formada por el PLD y el Komeito contaba con 305 escaños, a tan solo cinco de lo que se conoce como la supermayoría, que a parte de otorgar control total de la agenda legislativa, permite reformar la Constitución. Por otro lado, la oposición, liderada por el PCD, no representaba una amenaza ya que, entre otras cosas, no estaba unificada ni coordinada. 

Por este motivo, para esta cita electoral la oposición (conformada por el PCD, el PCJ, el PDP, el PSD y el Reiwa) llegó a un acuerdo preelectoral para concurrir bajo un mismo candidato en 217 de los 289 distritos uninominales (Asahi, 11/2021). Con este esfuerzo colectivo, se esperaba que el Partido Liberal se viese en mayores apuros al encontrarse con una oposición unida, que evitaba dividir el voto. El Ishin no Kai, por su parte, decidió ir en solitario, sin asociarse a la oposición o a la coalición de Gobierno. 

En lo relativo a las encuestas preelectorales, en general vaticinaban que el PLD perdería fuerza pero mantendría la mayoría él solo, con un mínimo de 233 escaños. Mientras, su socio de Gobierno, el Komeito, mantendría sus estables 30 escaños. Por parte de la oposición sí se esperaban mejores resultados que en el 2017, dándole al PCD entre 120-140 escaños, y por lo tanto, mejorando a la oposición en su conjunto. 

Resultados Electorales: un PLD que se sobrepone

Este año no estaba siendo fácil para el Partido Liberal, no sólo por la gestión del coronavirus y el lento inicio del proceso de vacunación, sino porque en las distintas elecciones regionales y municipales llevadas a cabo, su actuación dejó mucho que desear. Esto culminó en la pérdida de la elección a la Cámara de Consejeros de Shizuoka (Kyodo, 10/2021) el 24 de Octubre, a tan solo una semana de las elecciones generales. Además, esta cita electoral era clave para Kishida, el nuevo Primer Ministro, elegido hace tan solo un mes. Del resultado electoral dependía su futuro como líder del partido y del Gobierno. 

Tras un primer recuento, esa misma noche se obtuvieron los resultados de la contienda, que sin duda fue mucho más interesante de lo habitual, pero que como ya se avanzaba, no dejó grandes sorpresas:

Fuente: NHK

Viendo estos datos, ¿cuáles son las diferencias entre los bloques de competición? El bloque de Gobierno (PLD + Komeito) obtuvo 293 escaños, 12 menos que hace 4 años. Esto les otorga una mayoría cómoda con la que tener control de los comités parlamentarios, y por lo tanto, de la actividad legislativa. En el caso de la oposición, obtuvieron 172 escaños, eso sí, contando con el Ishin en este bloque, algo que en ningún caso ha confirmado el partido. De hecho, su postura hasta el momento es que no van a pactar con nadie. Esto dejaría a la oposición con 131 escaños. 

Si se va a lo concreto, ¿cómo funcionaron individualmente los partidos? Del lado del PLD, el resultado fue peor que en 2017 (15 escaños menos) pero puede considerarse una victoria, ya que Kishida había establecido una meta conservadora: llegar a 233 y obtener una mayoría simple. Lo positivo de establecer un objetivo conservador, es que todo lo que sume es una victoria en sí misma. Por parte del Komeito, se mantiene estable, en su línea dada la altísima fidelidad de su base electoral. 

Uno de los grandes perjudicados fue el Partido Constitucional. Había puesto muchas esperanzas en el modelo de acuerdo preelectoral que establecieron con el resto de la oposición, además de tener una coyuntura favorable por los problemas del PLD (tanto internos como a nivel de gestión gubernamental). Su resultado fueron 14 escaños menos, lo que provocó la dimisión de su líder, Yukio Edano, el pasado 2 de noviembre. El Partido Comunista, quién también confiaba en mejorar su resultado, ha perdido un escaño, sin duda un golpe mucho menor que para el líder de la oposición. 

Por último, merece una mención especial el Ishin no Kai, partido regional de Osaka, donde ganaron los 15 escaños a los que se presentaron, demostrando ser una alternativa al PLD y al PCD. Es un partido que busca presentarse como outsider, pero probablemente en cuestiones de defensa y seguridad nacional, se alíe con la coalición de Gobierno. 

El status quo manda. 

Como ya se explicaba en este artículo, el Partido Liberal es el partido predominante del sistema nipón y de momento va a seguir siéndolo. Tras estas elecciones, tanto él como su líder Fumio Kishida, han salido reforzados y han asegurado la gobernabilidad del país por los próximos cuatro años (o quizás menos, dada la tendencia a convocar elecciones anticipadas del PLD). 

Pero aunque se hable de status quo, hay ciertos debates polémicos que el PLD deberá gestionar, como por ejemplo, el mantenimiento del apellido tras el matrimonio o la legalización del matrimonio homosexual. La evitación no debería ser una opción, ya que su socio Komeito, por ejemplo, sí está a favor de la legalización del matrimonio igualitario, y parte del propio Partido Liberal también, incluído Kono Taro, el político japonés más popular. 

Sin duda, el sistema político japonés merece ser analizado en profundidad, en parte por cuestiones como las que se han visto en este artículo. Por ahora, solo queda esperar el impacto que tendrá este resultado electoral, así como la actuación del Gobierno, en las elecciones a la Cámara de Consejeros del próximo 2022.  

Escrito por

Soy politóloga por la Universidad de Santiago de Compostela y divulgo en redes sociales (@polconciencia). Tengo un podcast llamado Política con-Ciencia donde acerco la política a la audiencia desde una perspectiva científica.

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