La ONU en clave de género

El punto número cinco de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) es lograr la igualdad de género para el año 2030. ¿Cómo viene el mundo en relación con esto? ¿Qué se trató acerca de este tema en la cumbre diplomática más importante del año? Hagamos un poco de zoom in.

Desde el 14 al 30 de septiembre de este año, se llevó a cabo en la ciudad de Nueva York la 76º Asamblea General de las Naciones Unidas alrededor del tema “Construyendo resiliencia a través de la esperanza: Recuperarse del COVID-19, reconstruir la sustentabilidad, responder a las necesidades del planeta, respetar los derechos de las personas y revitalizar las Naciones Unidas”.

Con el correr de los años, la lucha por la igualdad de género fue ocupando un lugar cada vez más importante en la mayoría de las agendas políticas de muchos países. El feminismo y sus diversas corrientes (transfeminismo, afrofeminismo, ecofeminismo etc.) fueron incidiendo en la realidad social con cada vez más ímpetu. Además, dicha realidad está notablemente influida por lo que sucede y deja de acontecer en el plano de la política internacional. Siempre los números nos hacen entender de una manera más pragmática lo que sucede: Las mujeres representan solo el 13% de los propietarios de las tierras. A nivel mundial, las mujeres ganan solo 77 centavos por cada dólar que ganan los hombres haciendo el mismo trabajo. 1 de cada 3 mujeres han experimentado violencia física y/o sexual. Casi 750 millones de mujeres y niñas vivas hoy se casaron antes de cumplir 18 años. En la Asamblea hablaron 13 mujeres, menos del 10% del total de diplomáticos y figuras políticas convocadas.

Violencia, desigualdad económica y por ende desigualdad de oportunidades son algunos de los tópicos que caracterizan la situación de las feminidades hoy en día.

En la Asamblea de este año hubieron dos puntos clave a tratar con respecto a la desigualdad de género que atraviesan las mujeres y disidencias en todo el mundo: los efectos de la pandemia a causa del COVID-19 y la toma del poder por parte de los talibanes en Afganistán. La presidenta eslovaca Zuzana Čaputová recordó el primer día de debate: “No podemos salvar nuestro planeta si dejamos de lado a los vulnerables … las mujeres, las niñas, las minorías “.  

Presidenta de Eslovaquia, Zuzana Caputova.

Los impactos de las crisis nunca son neutrales al género y el COVID-19 no es una excepción. Las madres solteras en Sudán del Sur tuvieron que pausar sus pequeños negocios para dedicarse a la crianza de sus hijos. Para las trabajadoras domésticas en Guatemala la pandemia signficó no trabajar y no obtener beneficios por ser empleadas. La carga del trabajo doméstico y el cuidado no remunerado se ha disparado.  También muchas mujeres han quedado atrapadas en cuarentena junto con sus parejas violentas. Durante diciembre del año pasado, la ONU lanzó la resolución 75/156 para el Fortalecimiento de la respuesta rápida a nivel nacional e internacional al impacto de la enfermedad por Coronavirus (COVID-19) en las mujeres y las niñas reconociendo que dicha situación profundiza la desigualdad de género y coloca a estas en un lugar aún más vulnerable.

Por otro lado, las medidas completamente violentas y represivas contra las mujeres en Afganistán por parte del gobierno talibán hacen notar la difícil situación que estas atraviesan en Medio Oriente: prohibido ser tratadas por médicos hombres, prohibido estudiar en cualquier institución educativa, prohibido reír en voz alta, entre muchas otras más. Los derechos de éstas fueron totalmente vulnerados y atrasados. Distintos mandatarios durante la Asamblea se pronunciaron en referencia a las mujeres afganas pidiendo mayor igualdad y libertad, como el presidente de Finlandia Sauli Niinistö y el presidente chileno Sebastián Piñera. El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres también se pronunció al respecto indicando que la pandemia perjudicó el acceso de millones de mujeres a sus correspondidos derechos y llamó a “colmar la brecha de género”. No fueron muchos los discursos donde prevaleció de manera destacada el énfasis en realizar acciones políticas para lograr estar cada vez más cerca de la igualdad de género.

Ni los discursos ni los números representaban ni hacían referencia a una paridad de género: en la apertura de la Asamblea entre más de treinta líderes, hubo un único discurso pronunciado por una mujer, y fue por video: la presidenta de Eslovaquia, Zuzana Caputova. Durante la Asamblea de 2020 la ONU recibió reiteradas críticas por la poca o casi nula participación explícita de mujeres en la cumbre internacional, especialmente durante la apertura (momento clave de la Asamblea). El problema es recurrente y responde a la escasez de mujeres en las jefaturas de Estado y de Gobierno alrededor del mundo.

El secretario general de la ONU reiteró que es necesario más mujeres en puestos de decisión política como parlamentos, ministerios y consejos directivos de empresas. El actual presidente del organismo internacional Abdulla Shahid también reconoce el problema y mantuvo una reunión con líderes y otros responsables que estuvieron participando en las reuniones de esta semana, entre ellas las de Estonia, Bangladesh, Moldavia, Noruega, Tanzania y la Comisión Europea (CE). El objetivo de Shahid era principalmente, escuchar las experiencias de las mujeres y sus propuestas para impulsar la igualdad. La presidenta de Moldavia, Maia Sandu, dió su discurso durante la jornada y puso énfasis en una salida de la crisis que atraviesa nuestro mundo mediante la cooperación.

Maia Sandu presidenta de Moldavia

También, durante esta Asamblea se trabajó sobre el informe acerca de las Medidas adoptadas y progresos alcanzados en el seguimiento y la aplicación de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing y los resultados del vigésimo tercer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General lanzado en julio de este año. En una parte de dicho informe, se detalla el compromiso de la ONU para llevar a cabo una sólida perspectiva de género en cada una de sus políticas y acciones. Se observa una tendencia ascendente y constante del porcentaje de informes del Secretario General que incluyen una perspectiva de género. Durante la Asamblea del 2020 el 70% de los informes presentados por el Secretario General incluía perspectiva de género. Vale la pena hacer la siguiente aclaración: es importante que dichos informes tengan una perspectiva de género pero eso debe verse reflejado en los espacios llevados a cabo por la ONU y en sus propios recintos. Por más que en muchas comisiones del organismo internacional se haya alcanzado la paridad de género o al menos se esté muy cerca, eso debe verse en la Asamblea General, el evento principal donde el mundo tiene los ojos puestos sobre la ONU y las relaciones internacionales de los países miembro. Es el momento donde se muestra y demuestra todo. También es importante aclarar que por más que haya presencia de mujeres en la Asamblea, es fundamental que haya un entorno propicio a la participación de estas.

Es una realidad que la pandemia puso piedras en el camino para poder alcanzar el objetivo número 5: la paridad de género en todo el mundo para el 2030. Lo bueno de las piedras es que pueden correrse (a veces si son pesadas gracias a la ayuda y cooperación con otros, pueden correrse definitivamente). Los líderes del mundo cooperan y trabajan para alcanzar esto, pero no está siendo suficiente. Los números lo expresan. Lo primordial de la Asamblea General de la ONU es que lo hablado y debatido no permanezca allí, sino que trascienda toda frontera y limitación.

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