A UN MES DEL CIERRE A LA EXPORTACIÓN DE CARNE

El lunes 17 de mayo Alberto Fernández anunciaba la suspensión de las exportaciones de carne por 30 días en un esfuerzo por frenar el fuerte aumento de su precio en Argentina. La medida comienza a mostrar resultados que, como advirtió el sector productivo y el consenso general de los economistas, van en contra de la intención inicial de las autoridades.

Lo cierto es que los efectos podían anticiparse, dado que no es la primera vez que se aplica una medida tal. En 2006, el gobierno de Néstor Kirchner aplicó, por los mismos motivos, una suspensión de seis meses a las exportaciones de carne en un momento de auge de las mismas. Esto resultó en una caída de la producción, el cierre de más de cien frigoríficos y la pérdida de entre 10.000 y 12.000 puestos de trabajo. Pasados los seis meses, las trabas a la exportación de carne continuaron en forma de cupos y retenciones por diez años más.

En mayo de este año, Alberto Fernández volvió a aplicar la misma medida para frenar la escalada del precio de la carne, que alcanzó un aumento del 65% en abril con respecto al año anterior. El presidente explicó que esta suba era inexplicable y sostuvo: “sinceramente no hay ninguna razón, más que el aumento del consumo, para explicar esos aumentos que se dieron en marzo y abril”. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), el consumo actual de carne vacuna es el más bajo de los últimos cien años

A casi un mes del anuncio, los resultados a la vista son contrarios a los esperados por el gobierno. En el mes de mayo, el precio de venta al público de la carne aumentó un 6,1% con respecto al mes anterior y la producción cayó un 10%. La Ciccra estima que el cierre resultará en una pérdida de ingresos por 71,5 millones de dólares, en un contexto en el que las divisas son más necesarias que nunca.

A estos efectos inmediatos de la medida se suma el contexto de incertidumbre e inactividad que vive la industria exportadora y sus empleados, la pérdida de negocios con clientes del extranjero (que otorga oportunidades a los países competidores de Argentina en el mercado) y un deterioro de la imagen del país a nivel comercial y de inversiones.

En 2020 el comercio exterior argentino tuvo una caída tres veces mayor a la provocada por la pandemia en el resto del mundo. La imposibilidad de acceder al mercado externo para uno de los productos más competitivos del país no solo profundiza la crisis por el menor ingreso de divisas, sino que va en contra del objetivo de aumentar las exportaciones que el propio gobierno había planteado en otras ocasiones.

A luz del daño económico producido hasta ahora, queda por verse si la contraproducente medida llega a su fin en el plazo establecido, es extendida por un periodo mayor, o bien transformada en cupos u otras barreras al comercio.  

Escrito por

Estudiante de Comercio Internacional (UNLaM)

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