Acuerdo de Salvación ¿del Interinato?

Desde abril de este año, las fuerzas políticas han iniciado un extenso proceso de reorganización de cara a un retorno de las Oposiciones Venezolanas a la ruta electoral. En esta nota otra nota de Politólogos al Whisky se detallan los primeros movimientos ocurridos. Con la Asamblea Nacional (electa en diciembre del 2020) designando a un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), dos rectores avalados por la oposición (excluyendo a Guaidó y sus allegados), y este CNE estableciendo las próximas elecciones regionales y municipales para el 21 de noviembre, apremia en las oposiciones una esclarecimiento de cuál será la estrategia que estas adoptaran para abordar los comicios.

Desde el sector de Guaidó, el Interinato (la postura de continuar desconociendo al nuevo CNE) persiste. Otras figuras más moderadas y críticos del liderazgo de Guaidó, como Henrique Capriles Radonski y Stalin González, dieron visto bueno a este CNE, contrario al apresurado y contundente rechazo de Guaidó y la OEA, chocando con la postura más abierta de Estados Unidos de reconocer al CNE si las fuerzas opositoras venezolanas la aceptaban como válida, necesaria y conveniente para una solución de la crisis política venezolana. Esto fue el 6 de mayo. Cinco días después, Guaidó reapareció proponiendo un nuevo proyecto, el Acuerdo de Salvación Nacional, el cual recibió un visto bueno por parte de Julie Chung, la Subsecretaria Interina de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

El 18 de mayo, este Acuerdo de Salvación Nacional fue formalizado con el respaldo de la Asamblea Nacional de Guaidó (electa en diciembre del 2015 y compuesta por los diputados que no reconocieron la elección de la nueva Asamblea Nacional y acordaron no desprenderse de sus cargos). Dicho acuerdo consiste en una iniciativa del Interinato de Guaidó para negociar con el gobierno de Nicolás Maduro y acordar no sólo un cronograma electoral, con garantías democráticas y observación internacional, sino también la entrada masiva de ayuda humanitaria y vacunas contra el COVID, a cambio de garantías para las Fuerzas Armadas y el Chavismo; así como un progresivo levantamiento de sanciones. Politólogos como Ricardo Sucre señalaron que esta iniciativa puede pensarse como un intento extemporáneo para intentar reingresar al juego político.

Asimismo, el 17 de mayo se dio a conocer el reciente acercamiento del Interinato con el gobierno de Noruega para invitarle a formar nuevamente parte de una negociación con el Gobierno de Maduro como mediador, papel que asumió por primera vez en 2019. Lo relevante es que no solo el Centro de Comunicación del Interinato emitió un comunicado el 25 de mayo agradeciendo el trabajo de Noruega en el proceso para iniciar una nueva negociación, sino que ese mismo comunicado fue compartido por Capriles Radonski. Debe entenderse que si bien el partido de Capriles, Primero Justicia, forma parte de la nueva Plataforma Unitaria de Guaidó, aquel ha mantenido una postura sumamente crítica en el pasado respecto al liderazgo de éste, existiendo marcados cruces luego de que Capriles intentara participar en las elecciones legislativas del pasado diciembre, de las que se retiró por falta de acuerdo de garantías por parte de Nicolás Maduro. Este espaldarazo de Capriles a Guaidó levanta preguntas sobre la evolución de su relación, en donde, como bien cuestionó el sociólogo Damián Alifa, vale indagar si Capriles ha empujado al Interinato a una ruta electoral o si el Interinato ha aceptado la ruta electoral para evitar que Capriles desarrollara un liderazgo y una ruta independiente.

Dado que la postura abierta a aceptar al nuevo CNE tuvo a comienzos de mayo el visto bueno implícito de Estados Unidos, y que la nueva dirección del CNE abre la oportunidad para recuperar la confianza y credibilidad de los procesos electorales en Venezuela ante la masa opositora, existe una oportunidad para liderazgos moderados como los de Capriles de tomar la batuta a costa del de otros más intransigentes como Guaidó, que pese a afirmar querer ir a elecciones, continúa desconociendo a este nuevo CNE. En conversaciones con una fuente anónima dentro del Interinato se pudo saber que no forma parte de sus expectativas por el momento asistir a las elecciones regionales y municipales, sino negociar con el gobierno de Maduro para acordar una amnistía para el Chavismo y las Fuerzas Armadas, y unas elecciones presidenciales adelantadas o un referéndum revocatorio (algo que entre políticos e intelectuales venezolanos se ha sugerido en las últimas semanas), con observación de las Naciones Unidas.

La presión para negociar estaría viniendo desde la Administración de Biden, que aparentemente estaría reteniendo o cuestionando la continuación de la asistencia financiera al Interinato a través del USAID y de otros medios, de este no participar en la mesa de negociaciones con Maduro. Así, solo quedará esperar a que avancen las negociaciones para saber a qué acuerdo se llegará (si se llega a alguno); qué actor saldrá más beneficiado (y si es la oposición, a cuál de sus sectores en caso de que la armonía entre Guaidó y Capriles no se sostenga); y qué elecciones se realizarán: ¿presidenciales adelantadas, revocatorio o regionales y municipales? La supervivencia de Interinato parece depender de estos resultados.

Escrito por

Nacido en Caracas, Venezuela. Estudio Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Interesado en Política Latinoamericana, Poder Judicial y Fuerzas Armadas.

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