Las Oposiciones Venezolanas regresan a la ruta electoral y las diferencias resurgen

Venezuela vivencia desde el pasado abril lo que aparenta ser un cambio de actitudes tanto del gobierno como de la oposición en aras de una solución electoral al longevo conflicto político existente. Empezando por el pasado 6 de abril, cuando los partidos Voluntad Popular (PJ), Un Nuevo Tiempo (UNT), Primero Justicia (PJ), Proyecto Venezuela, Movimiento por Venezuela, Encuentro Ciudadano, Convergencia, La Causa R, Acción Democrática y COPEI, todos otrora miembros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD, 2008-2018), reemplazo de la Coordinadora Democrática (2002-2004); decidieron reconfigurarse en una nueva alianza unitaria y coalición, una Plataforma Unitaria, que garantice “la convocatoria de y realización de elecciones libres, justas y verificables, con observación y reconocimiento internacional”. Un aparente reencauce en la ruta electoral de la oposición liderada por Juan Guaidó, que hasta el 2020 insistía como programa político el Cese de la Usurpación (Salida de Nicolás Maduro), Gobierno de Transición y Elecciones Libres.

Luego, el pasado 4 de mayo, la Asamblea Nacional (aquella elegida el pasado 6 de diciembre, con una abstención del 69,5%, una mayoría oficialista de 256 sobre 277 escaños y sin participación de los Partidos de la hoy llamada Plataforma Unitaria) anunció los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), a conformar por Alexis Corredor, Tania D’Amelio, Enrique Márquez, Pedro Calzadilla y Roberto Picón. Esta es la segunda directiva del CNE que se forma en los últimos dos años, la primera fue elegida por el Tribunal Supremo de Justicia al declarar en omisión legislativa a la Asamblea Nacional (la presidida por Luis Parra) en 2020, recibiendo el rechazo y desconocimiento por los partidos integrantes de la coalición que lidera Guaidó. La peculiaridad del nuevo CNE es la inclusión de dos figuras con historia opositora, Enrique Márquez y Roberto Picón, respecto a los otros tres rectores, de historia chavista. El primero fue dirigente del partido Un Nuevo Tiempo y en tres ocasiones diputado nacional por el Estado Zulia, la última vez en el periodo 2016-2021. El segundo fungió como coordinador del Equipo de Apoyo Técnico para la MUD y fue uno de los varios presos políticos en el marco de las protestas del 2017, detenido por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN).

Guaidó y los partidos que respaldan su Interinato rechazaron inicialmente el anuncio del gobierno respecto a la designación de un nuevo CNE el 26 de abril, acusando el proceso de unilateral. Posterior al anuncio de los nuevos integrantes del órgano, el 5 de mayo, emitieron otro comunicado, afirmando que dicho CNE “no ha sido avalado, mucho menos negociado por el Gobierno Interino, la Asamblea Nacional ni las Organizaciones Políticas que forman parte de la Plataforma Unitaria”. Sostienen a su vez que con dicha designación, Maduro intenta “bajar la presión, engañar y dividir tanto a las fuerzas democráticas nacionales como a la comunidad internacional, y trata de eludir un proceso de acuerdo serio”. Esa posición ha sido respaldada por el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, en este comunicado. 

Si la intención de Maduro era efectivamente dividir a las fuerzas opositoras nacionales y a la comunidad nacional con esta designación, parece haber tenido éxito. Este nuevo CNE fue bienvenido por dirigentes como Stalin González (UNT) y Henrique Capriles Radonski (PJ) quienes, junto al Servicio Europeo de Acción Exterior, dirigido por Joseph Borrell, han reconocido a esta designación un primer paso para alcanzar unos comicios creíbles, inclusivos y transparentes en Venezuela. Es conocida la tendencia de González, Capriles Radonski y Borrell respecto a una solución electoral en el país, tensionando a las fuerzas opositoras en el pasado. En 2020, ante las elecciones legislativas, tanto Borrell como González y Capriles (a quien diputados de VP como Freddy Guevara tildarían de traidor por lo siguiente) establecieron conversaciones con el gobierno para asegurar determinadas condiciones para participar en las elecciones. Y mientras González y Capriles acabaron retirando sus candidaturas a los comicios al no lograr concretar acuerdos respecto a garantías electorales con Maduro, Europa admitió la imposibilidad de organizar una delegación que asistiera a observar a las elecciones, como había pedido el canciller venezolano, Jorge Arreaza, dado el poco tiempo que restaba para los comicios.

Sin embargo, la particularidad de este nuevo ciclo electoral sería la nueva postura al respecto de Estados Unidos, ahora gobernado por el demócrata Joe Biden. La Subsecretaria Interina de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Julie Chung declaró el pasado 6 de mayo que Estados Unidos apoya a una solución negociada a la crisis venezolana, y que queda a decisión de los venezolanos decidir si este nuevo CNE contribuye a este fin. Esta posición fue compartida por Canadá, como bien comunicó su Embajada en Venezuela. Habrá que ver si este cambio de vientos podrá favorecer efectivamente un desenlace electoral al conflicto venezolano.

Escrito por

Nacido en Caracas, Venezuela. Estudio Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires. Interesado en Política Latinoamericana, Poder Judicial y Fuerzas Armadas.

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