¿Más de lo mismo? ¿Qué se viene este 2021?

A la hora de diseñar la política exterior de un Estado, se vuelve importante analizar las tendencias de corto, mediano y largo plazo presentes en el sistema internacional. Es necesario detectarlas, estudiarlas y buscar la forma de trabajar a la par de ellas buscando obtener el máximo beneficio. Si se nada en contra de la corriente (en este caso, de las tendencias globales) es difícil obtener buenos resultados. A continuación, una breve descripción de las tendencias de corto y mediano plazo que serán fundamentales en este 2021.

La pandemia no ha terminado, ni está cerca de hacerlo:

A poco más de un año del primer caso reportado de COVID-19 en China, el camino por recorrer es aún largo y ajetreado. Apenas un mes después de iniciada la vacunación, 32 millones de personas alrededor del mundo ya se encuentran vacunadas (Our World in Data, 2021).

El problema que sigue es de distribución: cómo se logrará que las distintas vacunas desarrolladas lleguen a todo el mundo para que pueda conseguirse en todo país la llamada “inmunidad de rebaño” (para lo que es necesario que  una parte significativa de la población esté vacunada, entre el 60% y 70%). Para los países que atraviesan dificultades económicas y necesitan encontrar financiamiento para conseguir vacunas, la espera por la misma puede tornarse larga. Ya en septiembre la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que no se debería esperar una vuelta a la normalidad hasta 2022 (Forbes, 2020).

Fortalecimiento del multilateralismo:

El 2020 vio tambalear al sistema multilateral construido a lo largo de años. Los organismos multilaterales fueron puestos en duda y varios países optaron por la vía unilateral de resolución de problemas, con Estados Unidos a la cabeza. Ahora bien, con el cambio de mandato, se espera que Joe Biden tenga una postura diferente a la de su antecesor a la hora de pararse frente al sistema internacional. Se prevé que sea un presidente menos confrontativo y que trate en cierta forma de reconstruir la confianza en los organismos multilaterales (reingresando al Acuerdo de París y a la OMS, por ejemplo).

En cuanto a la disputa de poder con China, parece que Biden será un presidente que irá menos al choque y que buscará resolver sus conflictos con este país por la vía multilateral mayoritariamente. Si los grandes poderes se mantienen en esta línea, puede que en este 2021 comience a reconstruirse la confianza en la eficacia de los organismos multilaterales. No se debe olvidar que muchos líderes han apostado al cierre y al  unilateralismo en contexto de pandemia, por lo que se debe estar atento a la repercusión que puede tener en ellos un fortalecimiento del multilateralismo a nivel global.

La agenda climática seguirá pendiente:

Si bien varios de los grandes emisores de dióxido de carbono mantienen sus Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) con el fin de reducir sus emisiones, como consecuencia de la pandemia todos los Estados han destinado enormes esfuerzos y grandes cantidades de dinero a la cuestión sanitaria y al fortalecimiento de sus economías. Incluso los países más ricos enfrentan problemas económicos graves. En este contexto, se puede esperar que la cuestión climática no sea una prioridad de los Estados; y sin financiamiento se vuelve difícil esperar cambios significativos en el plano internacional.

Elecciones en abundancia y posibles cambios de poder:

Para este año hay programadas muchísimas elecciones alrededor del mundo a las que se suman algunas que fueron postergadas en 2020 por la pandemia. Algunas de ellas pueden tener consecuencias importantes no solo a nivel nacional sino también a nivel regional, dado que pueden darse cambios rotundos en la política exterior que seguirán los Estados según el líder o partido que sea electo. En el caso de América Latina, se deberá prestar atención a las elecciones presidenciales en Ecuador, Perú y Nicaragua. En el caso de África, sobresalen las elecciones presidenciales en Zambia y las parlamentarias en la actualmente tumultuosa Etiopía. Este año pueden darse en Medio Oriente grandes cambios, habrá elecciones parlamentarias en Iraq e Israel y presidenciales  en Irán. En el resto de Asia, llamarán la atención las elecciones legislativas pospuestas en Hong Kong. Por último, en Europa se llevarán a cabo elecciones generales en Holanda y Alemania. Como se dijo anteriormente, el resultado de las elecciones es importante a la hora de analizar los cambios que pueden darse a nivel regional.

Estas cuatro tendencias generales analizadas no son las únicas que se manifestarán en 2021, pero sobresalen y tendrán consecuencias importantes en lo que será un año azotado todavía por la pandemia. Ahora es momento de plantearse, ¿qué se puede hacer a partir de esto? A la hora de diseñar su política exterior, cualquier país debería tener en cuenta estos factores. En el caso de Argentina, garantizar la obtención de la mayor cantidad de vacunas posibles y resolver los problemas logísticos de su distribución, apuntar a los organismos multilaterales, mantener una política de no confrontación con los grandes poderes y una buena relación con los socios regionales (los actuales y los que pueden venir luego de algunas elecciones) parecen movimientos acertados.

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