Armenia – AZERBAIYÁN: Heridas abiertas en los territorios post-soviéticos

Artículo escrito en conjunto con Ignacio Andrés Panero (@ignaciopanero99)

Tras la disolución de la Unión Soviética los territorios que supieron pertenecer a ella se han convertido en zona convulsa. Las enemistades de los Estados de la región, la complicada distribución de minorías (con sus correspondientes tensiones separatistas) y la existencia de actores con intereses contrapuestos explican gran parte de las tensiones surgidas (Ortega, 2009). Todo ello ha favorecido la existencia de múltiples conflictos, entre los que se puede ubicar el enfrentamiento entre Armenia y Azerbaiyán teniendo como principal foco de conflicto la región de Nagorno Karabaj.

Con la disolución de la URSS en 1991, los territorios post-soviéticos se declararon independientes y se enfrentaron en una nueva guerra por Nagorno Karabaj, lo que llevó a que la región se declarase independiente. En 1994 se produce un alto el fuego que tiene como resultado la transformación de Nagorno Karabaj en una república de facto con control militar inclusive sobre regiones azeríes no reclamadas originalmente (Alesso, 2019). Sin embargo, Armenia nunca reconoció a Nagorno Karabaj como independiente.

Si bien desde el alto el fuego de 1994 han habido muchos intentos de acercamiento entre Bakú y Ereván, las tensiones nunca desaparecieron y el conflicto se mantuvo activo, aunque no siempre con la misma intensidad. La Guerra de los Cuatro Días de 2016 podría ser considerada como uno de los ejemplos más recientes de este constante estado de tensión que rodea a la región de Nagorno.

La madrugada del domingo 27 de septiembre de 2020 desde sus medios oficiales Armenia y Azerbaiyán informaron sobre bombardeos y ataques de artillería, aviones y vehículos blindados de combate a lo largo de toda la línea de frontera en la región de Nagorno Karabaj. Ambos Estados se acusan mutuamente por la escalada en el conflicto. En Armenia se decretó el estado de movilización general y en Azerbaiyán se declaró la ley marcial en las regiones más cercanas al conflicto. Ambas partes se han atribuido la destrucción de medios y equipamiento militar y los reportes de al menos de un centenar de muertos.

 De carreras armamentistas y democracias imperfectas

El comienzo del siglo XXI se presentaba como un proceso en el sistema internacional marcado por la expansión y consolidación de los sistemas democráticos y de los principios del derecho internacional a nivel mundial. Poco a poco esa idea se fue diluyendo dado que estos procesos no ocurrieron de manera sistemática y simétrica, sino que en varias regiones del mundo se vieron marcadas por el surgimiento de conflictos y crisis propias del siglo XIX y XX. Guerras por la independencia de etnias, carreras armamentistas y gobiernos autoritarios aparecen como ideas más cercanas en la región del Cáucaso que a las de no intervención en los asuntos internos de un Estado y el respeto a su soberanía, la prohibición de la guerra y la autodeterminación de los pueblos, propias del sistema internacional consolidado hoy en día.

El reinicio del conflicto por Nagorno Karabaj se puede analizar desde teorías de expertos de las Relaciones Internacionales como Kenneth Waltz (1979) y el dilema de la seguridad. El escenario regional entre Armenia y Azerbaiyán se caracteriza por la ausencia de un liderazgo que promueva un proceso de paz mediante la negociación pacífica de las controversias por el territorio en disputa. Dando lugar para que ambos estados se comporten lógicas realistas de equilibrio y balance de poder. Armenia acercándose a Rusia con la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y Azerbaiyán estrechando lazos con Turquía e Irán.

En este escenario se da lugar a lo que Waltz (1979) conceptualiza como “comportamientos de competencia” entre ambos estados para la acumulación de poder que les permita asegurar sus intereses en la región. La acumulación de poder se traduce en este caso en la adquisición de material militar, siendo que ambos estados se encuentran en el ranking de los 20 países que mayor gasto militar realizan como porcentaje de su PBI, representando un 4% del gasto para Azerbaiyán y un 5% para Armenia. Esta situación es conceptualizada por el autor como un “dilema de seguridad” en el cual por errores de percepción entre ambos estados ya sea por incertidumbre o información imperfecta genera una carrera armamentista que termina desencadenando conflictos. Tras finalizada la Guerra de Nagorno en 1994 y el alto al fuego, ambos estados iniciaron un rearme de sus arsenales militares adquiriendo material de Rusia, Irán, Turquía e Israel a pesar de la precariedad y poco diversificada de su economía, basada principalmente en productos petroleros y primarios. Considerando que los gastos en porcentajes globales de defensa según el Banco Mundial ronda en el 2% para los países desarrollados y 3.2% para potencias mundiales como Estados Unidos.

Por otra parte, se pueden dilucidar las posibles explicaciones al conflicto entre ambos estados a través de la tesis sobre la paz democrática (1) de Francisco Javier Peñas (1997), la cual plantea entre sus principales supuestos que las democracias liberales no tienden a ir a la guerra entre ellas y promueven la búsqueda de resolución de controversias por medios pacíficos. 

Ahora llevado al escenario de conflicto, se encuentra en una región donde las democracias escasean y los regímenes híbridos y autoritarios abundan. Según los informes de Democracy Index 2018 de The Economist ambos estados presentan niveles de democracia y libertades individuales muy escasos, Armenia ocupando el puesto 103 y Azerbaiyán el 149 (2) de los 165 estados que forman parte del índice. Estos bajos índices de democracia y libertad se deben en parte a que la región nunca logró constituir una cultura democrática estable, sino que se desarrollaron en la órbita de regímenes monárquicos y autoritarios como el Imperio Ruso y posteriormente la URSS hasta su disolución. La ausencia de los principios de las democracias liberales en ambos estados trae consigo que los principios básicos como la soberanía territorial y no injerencia de un estado en los asuntos internos de otro no sean respetados, como tampoco el derecho a la autodeterminación de los pueblos, que en el conflicto por Nagorno Karabaj es determinante por la etnia de mayoría armenia que habita la región y aspira a la independencia (3)

El papel de Rusia y Turquía

A raíz del re-encadenamiento del conflicto por la región de Nagorno, los principales líderes y referentes del sistema internacional como la OTAN, ONU y la Unión Europea, han hecho un llamado al cese de hostilidades y la resolución pacífica del conflicto. Sin embargo, los principales Estados que se verán implicados en dicho proceso son Rusia y Turquía, tanto por las relaciones históricas que mantienen con Armenia y Azerbaiyán como por los intereses estratégicos que presenta la región.

Azerbaiyán y Turquía han sido aliados cercanos desde la disolución de la URSS en 1991. Azerbaiyán apareció como un aliado para la promoción del panturquismo y como un puente hacia Asia Central. Ambos países comparten fuertes lazos culturales, lingüísticos y religiosos y, además, cooperan en materia económica (particularmente en petróleo y gas) (Torres, 2012).

Si bien, como se mencionó anteriormente, las relaciones entre Turquía y Armenia son prácticamente nulas (y hostiles) por el Genocidio Armenio que a día de hoy sigue sin ser reconocido por los turcos, ambos países tuvieron un intento de acercamiento por medio de dos protocolos para establecer relaciones diplomáticas y bilaterales, los cuales no fueron ratificados por Turquía debido a protestas de Azerbaiyán (Torres, 2012). A raíz del conflicto actual Turquía ha manifestado públicamente su apoyo al estado de Azerbaiyán por sus medios oficiales y declaraciones de prensa. 

Por otro lado, Rusia, la principal potencia de la región, tiene alianzas y acuerdos con Armenia (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) y la considera como su aliado más confiable en el Cáucaso del Sur. A Moscú le conviene una Armenia estable que contra-balance a Azerbaiyán para evitar la injerencia de actores externos en la región como la Unión Europea y que no prosperen los emprendimientos de gasoductos y petróleo que eviten el paso por Rusia para llegar a Europa. 

Rusia y Azerbaiyán tienen un historial dinámico de idas y venidas en sus relaciones, pero, a pesar del BTC (El oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan) Moscú tiene un control importante sobre Bakú, por lo que ha ofrecido su apoyo a Armenia en el conflicto de Nagorno (Ortega, 2009). Rusia continúa siendo el principal socio comercial de Azerbaiyán y es el principal receptor de sus exportaciones. El interés principal de Moscú es mantener su poder como líder en la región mediante presiones comerciales y diplomáticas hacia Azerbaiyán, mantener el status quo en la región es su principal interés. Actualmente desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia han llamado al cese al fuego y se han ofrecido como mediadores de paz en la región. 

Aún resta por definir el devenir del conflicto entre ambos Estados, pero lo más probable es que la escalada del conflicto termine en acuerdos de cese al fuego que retornen al status quo en la región. La región de Nagorno seguirá siendo un escenario de disputa entre ambos Estados y con una muy escasa posibilidad de que los movimientos separatistas alcancen una independencia. Principalmente esta situación se debe a los intereses de Rusia, dado que un proceso de independencia separatista puede despertar los fantasmas de la región de Chechenia la cual no se encuentra muy lejana geográficamente al conflicto. 

Por su parte la participación de Turquía en la región en apoyo a Azerbaiyán le es funcional a sus intereses, dado que puede debilitar a un rival histórico como Armenia favoreciendo su posición en la región. Permitiendo centrar su atención en las tensiones limítrofes que mantiene con Grecia y la República de Chipre en los mares Egeo y Mediterráneo por la delimitación de las ZEE.

Resta saber si los otros grandes actores del sistema internacional como Estados Unidos, la Organización de Naciones Unidas, la OTAN y la Unión Europea tomen mayor participación en el asunto más allá del pedido de cese de hostilidades. Siendo que actualmente EE.UU. está en plena campaña presidencial y Europa afrontando la segunda ola de contagios masivos de Covid19, sumado a que tomar medidas en el asunto significa desafiar a Rusia en un terreno donde es líder regional.

Referencias: 

(1) “De forma extremadamente resumida la tesis de la paz democrática podría sintetizarse en tres puntos: 1) históricamente las democracias liberales nunca o casi nunca se han hecho la guerra; 2) las democracias liberales no son más propensas a la guerra que los Estados no democráticos, pero tampoco lo son menos; 3) aunque las democracias liberales no se hacen la guerra entre ellas, sí han tenido conflictos armados con los Estados no liberales.” (Peñas, 1997:120)

(2)  İlham Əliyev el actual presidente de Azerbaiyán detenta el cargo desde octubre del 2003 siendo el hijo de su antecesor Heydər Əliyev quien gobernó y dominó la política del país durante décadas hasta su fallecimiento en diciembre de dicho año.

(3)  “En el campo de la política exterior, el liberalismo, aunque atravesado por debilidades y contradicciones, ha conseguido éxitos espectaculares. Tanto éxitos como debilidades tienen su fuente en las implicaciones internacionales de los principios e instituciones liberales. Dos son de especial importancia. La primera es que los Estados tienen el derecho a la no intervención extranjera en sus asuntos. En la medida en que los ciudadanos moralmente autónomos tienen derecho a la libertad, los Estados que los representan tienen derecho a la independencia” (Peñas, 1997:123)

Bibliografía

Alesso, N. M. (2019). Post Guerra Fría inconclusa: el caso del Nagorno Karabaj. El conflicto armenio-azerí, y posición e intereses de Rusia, Turquía e Irán en la región.

Ortega, A. J. S. (2009). La reemergencia de Rusia en el espacio postsoviético. La energía como objeto y medio. Revista electrónica de estudios internacionales (REEI), (17), 16.

Peñas, F. J. (1997). Liberalismo y relaciones internacionales: la tesis de la paz democrática y sus críticos. Isegoría, (16), 119-140.

The Economist Intelligence Unit (2018). Democracy Index 2018: Me too? Political participation, protest and democracy.

Torres, R. (2012). Complejidad y tensión en las relaciones contemporáneas entre Irán, Armenia y Azerbaiján.

Waltz, KN (1979). Teoría de la política internacional / Kenneth N. Waltz.

Escrito por

Estudiante avanzada de Ciencia Política (Universidad Católica de Córdoba)

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