Hedy Lamarr: ser todas cuando sólo te permiten ser una.

Nació en Viena el 9 de noviembre de 1914 con el nombre de Hedwig Eva Maria Kiesler, en el seno de una familia judía secular. A los 16 años dejó la carrera de ingeniería para iniciarse como actriz en Sacha Film, el estudio cinematográfico más grande de Austria.

Con ella filmó “Éxtasis”, que la convertiría en la primer actriz en actuar desnuda y fingir un orgasmo en un film comercial. La película fue un escándalo: Hitler prohibió su proyección en el Tercer Imperio y el mismísimo Papa Pío XI condenó públicamente a Hedwig.

Sus padres, horrorizados, propiciaron que el magnate de armas Friedrich Fritz Madl de 33 años la cortejara para “ponerla en el buen camino otra vez”. Se casaron al poco tiempo, y allí comenzó el infierno. Este empresario resultó ser no sólo un proveedor de armas para la Alemania Nazi, sino un hombre controlador y posesivo que monitoreaba todos sus movimientos, obsesionado con la idea de que ella lo engañaba.

Poco después de morir su padre, Hedwig ideó un plan de escape. Contrató a una empleada que se le parecía físicamente, y horas previas a una gran fiesta que se daría en la mansión Fritz Madl, puso un somnífero en su té. Cuando se durmió la desnudó, se puso su uniforme, escondió joyas en sus ropas y montada en bicicleta huyó. Contactó a unos amigos de su padre que vivían en Gran Bretaña, y con el poco dinero que pudo juntar, partió en un barco hacia allá.

En inglaterra, consiguió una reunión con Louis B. Mayer, cabecilla de la Metro Goldwyn Mayer. En esa época, la casa de cine tuvo la política de viajar a Europa, contratar por poco dinero actores que huían del nazismo y llevárselos a norteamérica. Hedy renegoció el precio de su contrato, y con sublimes estratagemas, logró cuadruplicar el monto inicial propuesto.

Durante el viaje en barco se decidió que Hedwig debía dejar su nombre atrás. Como a los ejecutivos no les parecía digno de marquesinas decidieron renombrarla “Hedy Lammar”, en honor a Barbara La Marr

Una vez en Estados Unidos, se volvió rápidamente una estrella gracias a su rol en la obra de John Cromwell “Alger” de 1938 y la obsesión de la prensa con su hermosura. Durante esta época, se casó con Gene Markey, un guionista y productor, y adoptan a Jimmy, El niño tenía mal comportamiento y a finales de los 40’ ella lo envió a un internado militar y la familia de su instructor acabó criándolo.

Luego de un tiempo, Markey comenzó a engañar a Hedy con otras actrices y figuras de la farándula, y acabaron divorciándose. En ese momento, Hedy entendió cuál sería el pesar de su vida

“No te quieren a ti, quieren una idea de ti”.

Además de actuar, Hedy era una magnífica inventora. Muy amiga de Howard Hughes -quien le regaló un equipamiento portátil para que pudiera investigar entre tomas-, colaboró en el diseño de los aviones modernos. Howard estaba obsesionado con hacer los aviones más rápidos que haya conocido la historia. Ella, luego de investigar sobre los peces y pájaros más veloces de la naturaleza, le propuso que produjera alas que imitaran las extremidades de estos. Él lo hizo y los aviones fueron más rápidos que nunca antes.

Pero lo que realmente se llevaba toda la preocupación de Hedy era cómo derrotar al Eje y así acabar con la guerra. A sus ojos, la clave era frenar los torpedos alemanes que no sólo atacaban embarcaciones militares, sino barcos que traían refugiados civiles.

Inspirada por la radio a control remoto Philco Magic Box de 1939, pensó que podría crearse un radio control que permitiera redirigir los torpedos enemigos. El concepto se llamó salto de frecuencia (frecuency hopping) y con él, vino la idea de radiofrecuencia segura. Pero aún necesitaba encontrar un método de implementación, entonces contactó a George Antheil, un compositor de música experimental conocido por ser el autor del Ballet Mecaniqué, pieza que coordina 16 pianolas. Unieron sus conocimientos y le presentaron su creación al Consejo de Inventores, una institución que creó el gobierno estadounidense para desarrollar tecnología que les permitiera ganar la guerra.

Les pareció brillante, y los pusieron en contacto con técnicos especializados para desarrollar el aspecto electrónico del proyecto. La invención fue aceptada y patentada bajo el número 2.292.387 con el nombre de SECRET COMMUNICATION SYSTEM. Aquí explica más en detalle cómo funciona.

La patente fue presentada ante la Marina, que la consideró estúpida y rechazó. Se clasificó como ultrasecreta por haber sido presentada ante las fuerzas de seguridad y fue confinada a un archivero durante años. Además, pasó a ser propiedad del gobierno puesto que uno de sus autores era un “extranjero peligroso” (Hedy tenía ciudadanía austríaca).

Unos meses después, decidió contactarse con altos cargos para ver qué habían logrado hacer con sus ideas. Le contestaron que dejara de perder el tiempo y se dedicara a ayudar como lo hacían las actrices: recaudando dinero con la venta de bonos de guerra. Dedicó el resto de la guerra a entretener noche tras noche, juntando un total de 25 millones de dólares (unos 343 millones en dinero actual).

La frustraciones se repetían en el plano profesional. La Metro Goldwyn Mayer sólo le ofrecía papeles de mujer misteriosa y seductora, impidiéndole explotar su potencial como actriz. Demandó a la compañía por mal manejo de su carrera y ella le creó una reputación en los medios de “libidinosa y difícil para trabajar”. Entonces decidió producir sus propios films, algo que pocos actores y actrices había tenido coraje de hacer. Co-fundó “Mars Film Corporation” y produjo y protagonizó “The Strange Woman”, película que La Metro saboteó.

En 1943 se había vuelto a casar, esta vez con John Loder, un actor inglés. En 1947 él la abandonó y a los hijos que criaron juntos.

En muy poco tiempo, Hedy había sido rechazada por la milicia, la industria del cine, los tabloides y su propio esposo.

En un aprieto muy grande, estaba desesperada por volver a trabajar. Escuchó que Cecil B DeMille estaba comenzando a trabajar en su serie de películas bíblicas y lo contactó para formar parte del proyecto. El staff desconfiaba de que una mujer en sus 40 pudiera interpretar a una femme fatale, pero la película fue un éxito. Hedy fue aclamada por la prensa, y pensó que su carrera había remontado definitivamente… pero no fue así.

Siguiendo su trabajo de producción filmó “La Manzana de la Discordia” en Europa. Ninguna empresa estadounidense quiso distribuir el film y sin poder llegar a los cines norteamericanos,la baja recaudación dejó a Hedy  en la ruina.

Por esos años estaba casada con Howard Lee, un empresario de la industria petrolera, cuyo alcoholismo los llevó al divorcio. En la repartición de bienes, él se quedó con casi todo el patrimonio, y la presión llevó a Hedy a una crisis nerviosa. Tantos eventos estresantes y los fármacos que los estudios de cine le proveyeron durante su carrera, la volvieron adicta a la metanfetamina, y su comportamiento se tornó impredecible.

Desapareció del ojo público hasta 1966, cuando en un ataque de locura, intentó robarse productos de un almacén. El hecho salió en muchos medios, e incluso la escuela de cine de Andy Warhol hizo un film burlándose de la estrella. Este hecho le valió su retorno al cine en la película “La Muñeca de Trapo”, donde Zsa Zsa Gabor la reemplazó.

Se convirtió en una ermitaña, que vivía de dinero de la Seguridad Social y el Sindicato de Actores…y en una adicta a la cirugía plástica. En ese campo, se volvió una pionera al proponer a sus doctores nuevas técnicas y cirugías como la “liposucción de rodillas” y estiramientos faciales sin cicatrices visibles.

Quien inspirara a la Blancanieves de Disney y Gatúbela de DC falleció el 19 de enero del 2000 a los 85 años. Su hijo trasladó sus cenizas a Viena. Hedy conoció el lugar donde Hedwig nació.

En 1997, Lamarr y George Antheil fueron honrados conjuntamente con el Premio Pioneer de la Electronic Frontier Foundation. Ese mismo año, Lamarr fue la primera mujer en recibir el Premio BULBIE Gnass Spirit of Achievement de la Convención de Invención, mejor conocido como “los Óscars de la invención”.

En 2014 fue incluida póstumamente en la National Inventors Hall of Fame en EE.UU.

El sistema de comunicaciones diseñado por Hedy fue utilizado durante la crisis de misiles de Cuba, luego que una empresa perfeccionara el sistema a pedido del gobierno estadounidense. Ni ella ni Antheil recibieron compensación económica alguna. 

El salto de frecuencia es la pieza fundamental en la que se basan todas las tecnologías inalámbricas de que disponemos en la actualidad, incluídos el wi-fi, bluethooth, gps, celulares y comunicaciones militares

En un mundo que no esperaba que fuera nada más que bonita, Hedy fue mucho más. El documental de 2017 Bombshell: the Hedy Lamarr Story finaliza con su voz recitando el poema Paradoxical Commandments, y este post con él.

Lo que tardaste años en construir puede ser destruido en una noche. Construí de cualquier modo. La gente realmente necesita ayuda pero puede que te ataque si la ayudás. Ayudala de cualquier modo. Dale al mundo lo mejor de vos y te van a partir los dientes. Dale al mundo lo mejor de vos de cualquier modo.

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