El jueves 3 de septiembre, Javier Milei brindó una cadena nacional impensada algunos meses atrás. Desde su llegada a la Presidencia, Milei se había alejado del nacionalismo tradicional que caracterizó a distintos gobiernos argentinos. Las declaraciones y acciones de la selección argentina, así como los signos de agotamiento del plan económico, resultan claves para entender esta nueva orientación respecto de la cuestión Malvinas.

Durante una cadena nacional dedicada a la cuestión Malvinas, el Presidente anunció un endurecimiento de las sanciones contra empresas involucradas, directa o indirectamente, en la explotación de recursos naturales en las islas sin autorización argentina. La medida resulta llamativa si se la compara con algunas de las posiciones que Milei había expresado anteriormente sobre la causa. En 2025, durante la conmemoración por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, hizo referencia a la transformación económica que su gobierno estaba llevando adelante y aseguró que esta resultaba necesaria para que, eventualmente, los isleños prefirieran ser argentinos.

Este argumento se apartaba de la posición histórica argentina sobre la cuestión Malvinas y parecía acercarse a la posición británica, que sostiene el derecho a la autodeterminación de los isleños. En el Derecho Internacional, el principio de autodeterminación de los pueblos hace referencia a la capacidad de un pueblo de darse soberanía y decidir de forma independiente a qué Estado desea pertenecer. La Argentina sostuvo históricamente que este principio no resulta aplicable al caso de Malvinas, en tanto se trata de una población implantada. En este contexto, declaraciones del primer mandatario que pudieran leerse como favorables al argumento de la autodeterminación implicaban un alejamiento de la posición histórica sostenida por el Estado argentino.

Un año y medio después de aquel discurso, la postura del Presidente parece haberse transformado considerablemente. ¿Qué factores explican este cambio? ¿Cómo influyeron la crisis económica y la euforia nacionalista desatada por el Mundial de Fútbol?

En primer lugar, el contexto social y político de 2026 es muy distinto al de comienzos de 2025. En aquel momento, el gobierno confiaba en que la baja de la inflación traería aparejada una recuperación económica considerable luego de un primer año de ajuste. En buena medida, los primeros resultados parecían acompañar esa expectativa: la inflación continuó desacelerándose y la economía recuperó parte del terreno perdido durante 2024. Un año después, las proyecciones de crecimiento fueron revisadas a la baja, algunos sectores, como la industria, muestran dificultades y el desgaste político comienza a hacerse sentir sobre la popularidad del Presidente.

En este sentido, resulta curioso cómo Milei recurre a un reclamo histórico de la Argentina en un momento en que busca recuperar su popularidad. Este giro resulta todavía más llamativo porque reproduce, en mayor escala, un cambio que ya había mostrado durante el Mundial. Luego de la victoria argentina frente a Inglaterra en semifinales, Milei rechazó lo que calificó como “eslóganes berretas, populistas y nacionalistas rancios” y sostuvo que las Malvinas debían recuperarse mediante la diplomacia y no con gestos de “patrioterismo”. Al día siguiente, sin embargo, defendió el derecho de los jugadores a expresarse luego de que desplegaran una bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas”, gesto que recibió un amplio respaldo entre los hinchas argentinos.

Luego del revés sufrido por el Gobierno en el Senado, donde debió retirar las modificaciones a la Ley de Tierras ante la falta de votos, el Poder Ejecutivo necesitaba algún tipo de victoria, preferentemente de carácter nacionalista, para recuperar apoyo a nivel interno. En ese contexto, las declaraciones de Trump, quien aseguró estar revisando la posición de Estados Unidos respecto de Malvinas, le vinieron a Milei como anillo al dedo. Parece que, una vez más, la causa Malvinas corre el riesgo de ser utilizada por un gobierno para distraer y recuperar iniciativa política en un contexto de crisis

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