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Esta semana vió algunos retornos interesantes: virus contagiosos que mantienen en vilo al mundo y un Papa que se ubica como otro actor internacional. Además se celebró el desfile del Día de la Victoria en Rusia, mientras en Ucrania continúan los combates. Por último revisamos en qué anda Europa.
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Día de la Victoria Este 6 de mayo Rusia celebró su desfile anual por el Día de la Victoria, donde se conmemora la victoria sobre Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. El presidente Vladimir Putin dio un discurso corto donde afirmó que obtendrían la victoria en la guerra en Ucrania y recordó que la victoria durante la Segunda Guerra no solo salvó a la URSS, sino a toda Europa. A pesar de que Zelensky se comprometió a no atacar la Plaza Roja durante el desfile, el mismo tuvo una escala mucho menor a la habitual. Mientras tanto, ambos países siguieron realizando operaciones y ataques, pese al cese al fuego que había sido acordado.
Brote de Hantavirus Hubo un brote de Hantavirus en un crucero de lujo, donde hasta el momento se cuentan 8 casos con 3 fallecidos confirmados. El crucero es de bandera holandesa pero salió de Ushuaia antes del brote. Las autoridades indican que el virus se transmite por heces de roedores, pero la variante sudamericana puede llegar a generar contagios entre personas, lo que levantó algunas alarmas. La OMS ya salió a anunciar que todos se queden tranquilos, porque esto no es otra situación como la del COVID.
El Vaticano vuelve al ring Además de una foto del Papa usando zapatillas Nike, esta semana el Papa pidió públicamente a Trump que detenga la escalada militar en Irán. Esto provocó que Trump responsabilice al Papa de la muerte de católicos, lo que a su vez hizo que el Vaticano salga a desmentir los dichos de Trump. En este punto Marco Rubio tuvo que viajar al Vaticano para recomponer la relación diplomática. ¿Recupera relevancia el Vaticano en la arena internacional?
En la mesa: Europa entre Winnie Pooh y una Naranja
La Unión Europea está trabajando en nuevas leyes para acelerar la reindustrialización y reforzar su infraestructura de ciberseguridad. Detrás de estas iniciativas aparece una preocupación cada vez más evidente por poder desarrollar las capacidades necesarias para hacer frente a un mundo mucho más fragmentado e incierto.
Durante años, Bruselas asumió que podía depender de Estados Unidos para su seguridad y de China para buena parte de su crecimiento económico. Desde el comienzo del segundo mandato de Trump, esa fórmula parece haber alcanzado su límite. Esta semana, como un eco del pasado reciente, Trump anunció una suba de los aranceles para vehículos europeos al 25%, reavivando las tensiones comerciales con el bloque. A eso se suman los cruces por Groenlandia, las diferencias sobre Rusia y la incertidumbre generada por la crisis en Irán, que impactaron negativamente en todo el sector energético europeo (y a su vez, sobre su base industrial).
Pero Europa tampoco parece ver un acercamiento a China como una salida viable, pese a los profundos vínculos económicos entre ambos. El peso que tiene el gigante asiático en las cadenas globales de suministro, especialmente en sectores estratégicos como tecnología, baterías y autos eléctricos, genera creciente preocupación en Bruselas. Ahí aparece el costado más problemático de lo que en Relaciones Internacionales se conoce como “interdependencia compleja”.
La idea detrás de este concepto era que una integración económica cada vez más profunda reduciría los incentivos para entrar en conflicto. Sin embargo, los últimos años mostraron que cuando sectores clave de las cadenas de suministro quedan concentrados en un solo actor, esa dependencia se puede transformar en una herramienta de presión política y económica. Al mismo tiempo, ya en esta situación, el desacople inmediato podría ser desastroso.
Europa, cada vez más distanciada de su histórico aliado y desconfiada de China, queda atrapada en medio de una transición internacional marcada por la incertidumbre. En buena medida esto es lo que motoriza las nuevas iniciativas del bloque. Lo que falta es ver si estas medidas son efectivas y pueden desarrollar las capacidades necesarias con la suficiente velocidad.
¡Hasta la próxima!





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