La primogenitura en la bicontinentalidad: la relevancia de la Antártida para la Argentina

La Antártida no es un continente cualquiera: es el único que no tiene población autóctona; las dos terceras partes de agua dulce del mundo se encuentran allí; es el último reducto de aire 100% puro del globo. A  su vez, tiene en su historia reclamos territoriales, marcos jurídico-institucionales atípicos, recursos naturales de gran valor y una vital importancia medioambiental, cuestiones que tienen lugar tanto en la Antártida como en el Ártico. Es por ello que la fluctuación en el valor estratégico de este espacio tiene que ser parte de la política nacional y exterior argentina. 

Este desarrollo de carácter reivindicativo de la geografía bicontinental de la República Argentina adquiere relevancia a partir de los antecedentes que marcan el interés y las actividades desarrolladas desde durante el último cuarto del siglo XIX y comienzos del siglo XX por el país. La primogenitura otorgada al sector agropecuario en el siglo XIX nos da la pauta de que es posible abocarse a un sector y que la proyección de un “futuro” pueda tornarse un “presente continuo”. Una visión estratégica que se ve enaltecida a partir de que la Argentina constituye el país con mayor permanencia continua en el continente antártico. Ya en el transcurso del siglo XX, precisamente entre los años ’40 y ’50, la Argentina desarrolló una actividad de despliegue de bases antárticas, conformó un área institucional — la Comisión Nacional del Antártico, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto — y, en 1951, el General Pujato organizó el Instituto Antártico Argentino.

Por otra parte, el ejercicio a escala planetaria de la soberanía argentina sobre la Antártida Argentina se efectiviza en todos los aspectos que no se encuentran limitados por la firma del Tratado Antártico en 1959. Dicho tratado destinó las actividades antárticas exclusivamente a fines pacíficos de los países firmantes y adherentes, congelando los litigios territoriales e impidiendo la realización de nuevas reclamaciones o la ampliación de las existentes mientras dure su vigencia.  Entonces, resulta de vital importancia la existencia de las  siete bases permanentes y seis transitorias en el continente blanco, así como fortalecer a la ciudad de Ushuaia, en la provincia austral de Tierra del Fuego, como centro logístico a la Antártida con la construcción de una nueva Base Naval Integrada. A lo mencionado se añade que, recientemente, se anunció la construcción de los laboratorios multidisciplinarios que se instalarán en febrero próximo en las Bases Antárticas San Martín, Orcadas y Esperanza.

Datos que, atentos a la invasión por parte del Reino Unido en el Atlántico Sur, sirven a Argentina para reafirmar sus derechos soberanos sobre el mar y su porción del continente blanco. De modo tal que esta coyuntura, sobre la cual yace el interés tanto de las potencias globales como China y Estados Unidos, así como de potencias emergentes como Rusia e India, pone de manifiesto la necesidad de alinearse en lo que en 2020 Social 21, La Tendencia, denominó la “Antártida Latinoamericana”.

Escrito por

Estudiante de Ciencia Política en la UBA. Vivo en Quilmes, apasionado por el deporte, la música y conocer cada rincón de este mundo. Caminando por la senda del Taekwondo y con la cabeza puesta en la realidad internacional.

Deja un comentario