London Bridge is down: falleció la Reina Isabel II

El ocho de septiembre se ha vuelto una fecha histórica para la sociedad inglesa: su Reina Isabel II ha muerto a los 96 años, en su residencia de Balmoral, en Escocia, esta tarde.

Desde la muerte de su marido, el Príncipe Felipe de Edimburgo, quien falleció el abril pasado, la salud de la monarca había comenzado a decaer; no obstante, no se sospechaba de su malestar, debido a que este mismo martes, recibió al ex Primer Ministro Boris Johnson, y luego a su sucesora, Liz Truss, a quien invito a formar parte de su gobierno, tal como requiere el protocolo. No obstante, durante la mañana, nos despertábamos con la preocupante noticia que la Reina se encontraba en un estado delicado bajo supervisión médica.

Fue entonces cuando el Palacio anuncio, pasadas las dos y media de la tarde en Argentina, que la Reina, tras siete décadas en el trono, había fallecido: “La Reina ha muerto en paz en Balmoral esta tarde. El Rey y la Reina Consorte permanecerán en Balmoral esta tarde y regresarán mañana a Londres”. Y dio comienzo a una nueva era en historia inglesa, el reinado de Carlos III, junto a la Reina Consorte, Camilla Parker-Bowles.

La muerte de la Reina Isabel II, o como su círculo cercano la llamaba Lilibet, significa el fin de una era para Inglaterra; siendo su monarca más longeva, y destacada por su reinado caracterizado por la templanza, la dedicación, entrega, la moderación, y principalmente por la modernización y adaptación de la monarquía a los tiempos modernos.

Isabel heredó la corona tras la muerte de su padre, Jorge VI, a los 25 años, y desde entonces, hizo historia siendo, y siempre será recordada como, una de las soberanas más poderosas e inteligentes. Con su llegada al poder, y siendo mujer, su capacidad fue prejuzgada y menospreciada desde diversos puntos de la sociedad británica, e incluso desde el extranjero; no obstante, Lilibet demostró que era algo más que una princesa.

Desde locutora para niños y mecánica durante la Segunda Guerra Mundial, la abdicación de su tío y la inesperada llegada al poder de su padre, los diversos escándalos familiares que incluyen a su hermana, a sus cuatro hijos y sus respectivas parejas, la muerte de Diana, el incendio del Palacio de Windsor, la salida de la familia real de los Duques de Sussex o las recientes acusaciones de abuso sexual hacia su tercer hijo, Andrés, y ni hablar de su liderazgo en la Commonwealth, la independencia de cientos de colonias, su reinado junto a 16 primer ministros (incluida la reciente Truss), el Brexit, y entre otros tantas problemáticas y escándalos, logró, además formar y criar a su familia, reinar exitosamente a su nación.

Y a pesar de los diversos cambios, la monarquía británica es una de las más antiguas del mundo, y siendo Isabel su monarca logró contra todos los pronósticos mantenerse firme junto a su pueblo, sin importar que tan oscura fuese la situación. Asumiendo en el contexto de un Imperio, la Reina Isabel II fue ese constante apoyo por generaciones, aquella figura de admiración y respeto que cada noche de navidad el pueblo inglés paraba toda festividad para escuchar a su soberana, un ejemplo de aprendizaje, fortaleza, lucha y liderazgo.

Símbolo universal de lo que representa una casa real europea, se convirtió en aquella unión del pueblo británico, que en los últimos años fue tan maltratado por la pandemia y por las cuestiones del Brexit. Su transparencia y tradicionalismo mezclado con la modernidad y la neutralidad son algunas de las palabras con las que las personas describen su reinado; por otro lado, en setenta años de reinado, jamás concedió una entrevista, por lo que sus verdaderos pensamientos jamás serán conocidos.

Finalmente, su figura entrañable para algunos, despreciable para otros, será recordada como una de las grandes monarcas de la historia, quien no solo reino y protegió a su nación, sino que dio el ejemplo como una líder franca y fuerte ante la humanidad.

Sólo queda esperar y observar cómo se desarrollará en el deseado y esperado rol que le toca ocupar a su hijo mayor, Carlos III.

“God Save the Queen, Long Live the Queen”.

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