Escapando de Kiev en primera persona

Las puertas del hotel The Adress Connelly, ubicado a pocas cuadras del centro de Dublín (Irlanda), se abren y se cierran sin parar. El hall de entrada ha perdido esa calma que lo caracterizaba hace tan solo algunas semanas. Ahora, los grupos de niños que corren de acá para allá, los hombres y mujeres que se pasean hablando por teléfono, y los empleados que van y vienen a paso veloz le dan al lugar una energía -y una vida- que difícilmente haya tenido alguna vez.

Hasta el momento, Irlanda, como tantos otros países europeos, ha recibido cerca de 10.000 refugiados ucranianos, que escapan de la devastadora guerra desatada en su país tras la invasión rusa el pasado 24 de febrero. Y según Leo Varadkar, viceprimer ministro local, el número ascenderá hasta 20.000 para finales de marzo. Ante esta situación, decenas de hoteles a lo largo y ancho de la capital irlandesa se han puesto a disposición para dar asilo a aquellos que escapan del terror.

Artem Frolov, su esposa Olya y su bebé de cuatro meses es una de las tantas familias que debieron abandonar Kiev, su hogar de toda la vida, para ponerse a salvo de los bombardeos. Dejando atrás familiares y seres queridos que se rehusaron a marcharse, salieron del país a finales de febrero con la incertidumbre de no saber cuándo podrían regresar.

Artem, Olya y su hijo.

En medio del bullicio del salón de entrada del hotel, Artem, alto, delgado, con ropa deportiva y unos auriculares voluminosos alrededor de su cabeza habla por videollamada. A su lado, Olya, peinada con dos rodetes, bebe una taza de té mientras entretiene al niño (llamado Artem, igual que su padre), quien ríe y se divierte desde su cochecito.

“Nos fuimos por nuestra cuenta. Fue el primer día que Rusia atacó a Ucrania, cuando explotaron las primeras bombas. Nos despertamos, escuchamos las bombas y empezamos a poner todas nuestras cosas en el auto. En una hora o dos horas salimos para el lado occidental de Ucrania”, cuenta Artem, quien al ser consultado para conversar sobre la situación en su país dejó lo que estaba haciendo y se brindó amablemente a responder todas las preguntas.

Juan Martín Fernández (JMF en adelante): ¿Cómo tomaron la decisión de marcharse?

Artem Frolov (AF en adelante): No fue fácil, no sabíamos por cuánto tiempo nos estábamos yendo. Mi esposa Olya no quería marcharse por mucho, así que dijimos de irnos aunque sea de excursión, por un tiempo. Nos fuimos para la parte oeste pero no sabíamos qué tan seguro era. Las bombas caían a lo largo de toda Ucrania, en los aeropuertos de las ciudades grandes y demás, entonces nos dimos cuenta que no iba a ser seguro quedarnos en ninguna parte del país y nos fuimos para la frontera.

JMF: ¿Primero cruzaron a Polonia?

AF: Sí, primero fuimos a Polonia. Después a Praga (República Checa). Ahí tomamos un avión a Dublín (Irlanda).

JMF: ¿Y por qué eligieron Irlanda?

AF: Porque hablan inglés, principalmente. También es un país que no está en la OTAN, no es un país militar. Mucha gente no creía en la guerra entre Rusia y Ucrania, ahora no se sabe en qué tipo de guerra puede convertirse. Incluso se habla de una guerra mundial. Por eso nos pareció mejor venir al que consideramos uno de los países más seguros de la Unión Europea, como lo es Irlanda.

JMF: ¿Dejaron familiares en Ucrania?

AF: Sí, tengo a mis padres en Kiev. Ellos no se quieren ir, todavía están ahí. Todos los días nos llamamos. Siempre les decimos que vengan, que dejé mi auto en la frontera y tengo un amigo que puede sacarlos de ahí y traerlos, pero no quieren. Muchas de las personas mayores no se quieren ir. Pasó lo mismo en la guerra del Donbass de 2014, hace 8 años. Muchos se quedaron en el país (a pesar de los enfrentamientos). Los jóvenes migraron a Kiev u otras ciudades grandes, pero la gente mayor no suele querer hacer eso.

Artem y Olya el día del nacimiento de su primer hijo.

JMF: ¿Temés por ellos?

AF: Sí, por supuesto. Conozco a dos personas a quienes les cayeron cohetes en sus casas y a una persona a quien le cayó uno muy cerca. Todo en Kiev.

JMF: ¿Alguno de tus familiares o conocidos está en combate actualmente?

AF: Sí, uno de mis parientes está en combate. Él no es militar, es un civil, pero tomó la decisión por sí mismo. El gobierno no se lo pidió, pero él quiso hacerlo así que se acercó al ejército y ofreció su ayuda.

JMF: ¿Los civiles ucranianos sienten que tienen que salir a proteger a su país?

AF: Por supuesto.

JMF: ¿Llegaste a presenciar ataques en Kiev?

AF: Sólo los escuchamos. Unas horas después de escuchar el primero nos fuimos. No eran cohetes, eran bombas que habían sido plantadas con anterioridad. Explotaron y hubo un período bastante largo en que no escuchamos más nada.

JMF: ¿En algún momento pensaste que verdaderamente Rusia atacaría Ucrania?

AF: Sí, obviamente. Les había dicho a mis conocidos que teníamos que irnos meses antes, pero esperaba que fuera a tardar más tiempo en suceder. Había comprado mucha comida para guardar en mi casa, como arroz, agua, entre otras cosas. Ya me lo esperaba.

Al menos ocho personas murieron durante un ataque dirigido contra un centro comercial en Kiev (📷 AFP).

JMF: ¿Qué opinás de la labor de Volodymyr Zelensky?

AF: Creo que cuando comenzó su presidencia era una persona distinta. Yo no confiaba en él, pero ahora ha demostrado que verdaderamente es un luchador y estoy orgulloso de él. No me lo esperaba.

JMF: ¿Qué te parece la ayuda de Europa a Ucrania?

AF: Creo que están ayudando mucho. No soy una persona muy metida en política, pero veo que Ucrania no está suficientemente preparada, no tiene armas suficientes para defenderse, por lo que la ayuda europea es importante.

JMF: ¿Creés que deberían apoyarlos más? Como por ejemplo entrando directamente en la guerra.

AF: Es una pregunta muy difícil. Yo no quiero una guerra mundial, y eso es lo que va a pasar si Europa entra en la guerra, una tercera guerra mundial. Eso sería muy malo. Como te decía, no soy un hombre de la política ni estoy metido en cuestiones militares. Entiendo lo que pasa en Ucrania, entiendo que tenemos muchos guerreros motivados, pero no tenemos armas suficientes. Creo que podrían ayudarnos de otras maneras, como por ejemplo, financieramente. Vamos a tener muchos problemas con la grivna (moneda ucraniana). Desde que llegué acá, la grivna cayó un 10% y parece que solo va a empeorar con el transcurso de la guerra.

JMF: ¿Ucrania puede ganar la guerra?

AF: Sí, por supuesto que puede ganar.

Artem y Olya durante unas vacaciones en Grecia antes de que se desatara la guerra.

JMF: ¿Qué pensás de Putin? ¿Por qué hace lo que hace?

AF: Creo que está verdaderamente loco. Todo lo que hace es un crimen, no solamente contra Ucrania sino también contra su propia nación.

JMF: ¿Estás enojado con la sociedad rusa en general? ¿O solo con Putin?

AF: Más que nada estoy enojado con Putin, aunque también un poco con el pueblo ruso. Según leí, el 70% de los rusos están de acuerdo con lo que está haciendo su presidente ahora. De todos modos, entiendo que tienen un gran aparato propagandístico, entiendo que no pueden acceder a información variada. Por eso Putin claramente es el mayor problema.

JMF: ¿Te imaginás volviendo pronto a tu país?

AF: Si es seguro, sí. Lo primero que me preocupa es la seguridad de mi hijo y mi esposa. Si es seguro, vamos a volver. Tengo mis negocios allá, mi casa. Quiero vivir mi vida allá, acá no tengo nada. Quiero que mi hijo crezca en Ucrania. Yo nunca pensé en irme del país. Mi hermana vive en Estados Unidos y siempre intenta convencerme de que me mude para allá, pero yo no quiero. Kiev es el lugar en el mundo en donde quiero vivir.

La entrevista fue realizada en inglés y traducida al español por Victoria Enríquez.

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