Argentina presidencia la CELAC: ¿cómo ocurrió y qué esperar?

La primera semana del año trajo a nuestro país la que es una de las mayores victorias en términos de política exterior desde la asunción del gobierno de Alberto Fernández. Este mismo fue electo por unanimidad como nuevo presidente pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), uno de los mecanismos de integración regional que junto con el presidente mexicano Juan Manuel López Obrador se comprometieron a reforzar y relanzar.

La CELAC es un mecanismo de integración regional fundado oficialmente en la Cumbre de Venezuela en diciembre de 2011, principalmente en su momento por el empuje del Brasil de Lula Da Silva y del México de Felipe Calderón. No es un organismo ya que no posee una secretaría general permanente ni una burocracia consolidada, como sí la tiene la Organización de Estados Americanos (OEA), y está formada actualmente por 32 de los 33 países fundantes, desde que el gobierno de Jair Bolsonaro hace un par de años decidiese autoexcluirse, acusándolo de “dar lugar a regímenes no democráticos” en clara alusión a Venezuela y Cuba. A este tipo de denuncias se sumó Colombia en la reunión de cancilleres de este viernes, donde la representante del país cafetero afirmó que, para ganar credibilidad, la CELAC debía suspender y condenar a los países que no cumpliesen con el respeto a la democracia y los derechos humanos, agregando que había en la reunión al menos tres miembros que debían ser suspendidos por ello.

La crítica de ser organismos o mecanismos “ideologizados” parece carecer de fundamento, tanto para la CELAC como para la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), dado que ambos están o estuvieron conformados por países de todos los tintes políticos e ideológicos y que las decisiones se toman por unanimidad (Vaca Hernández, 2020). Al momento, Brasil ha sido el único país que tomó una posición de boicot al organismo, mientras que el resto de los miembros alineados con los gobiernos más “de derecha” (Colombia, Uruguay, Paraguay, Ecuador) continúan participando y buscando darles una impronta más comercial a las cumbres, por lo que se ha podido apreciar en sus discursos.

Hasta el momento, fue el eje que conformaron México y Argentina en los últimos dos años el que se tomó como meta darle gran importancia a la CELAC, por lo que no es una casualidad que salga el país azteca de la presidencia y lo supla su par rioplatense. Desde sus inicios, ha funcionado como un espacio de diálogo y consenso político, buscando acercar posiciones entre los países miembros en temas relacionados a la soberanía y la autonomía de la región, la democracia y los derechos humanos, y acordando posicionamientos conjuntos en otros organismos como la ONU o la misma OEA.

Además, siguiendo la línea de la soberanía, la consolidación de la CELAC ayuda a nuestro país en la causa por el reclamo histórico por las Islas Malvinas. Tampoco parece ser casualidad que el año donde Argentina apunta decididamente a dirigir el mecanismo sea cuando se da el aniversario por los 40 años de la guerra en las islas, aprovechando su posición para desplegar sus instrumentos de diplomacia.

Otra de las acciones llevadas a cabo en los últimos meses por el gobierno nacional fue la apelación a la llamada “geopolítica de las vacunas”. En total, a países de Latinoamérica y el Caribe, la Argentina donó 18.000 dosis a Santa Lucía, 2.000 a Dominica, 11.000 a San Vicente y las Granadinas, misma cantidad que a Granada, junto con 1 millón de dosis a Bolivia; esto sumado a donaciones a países de África y Asia, en el marco del mecanismo COVAX de Naciones Unidas.

Además, es necesario mencionar la actividad diplomática y humanitaria de los Cascos Blancos, dependientes de Cancillería y al mando de la exministra Sabina Frederic, tanto el año 2020 con los países de Centroamérica luego de los destrozos ocasionados por los huracanes Eta y Iota, como a recientes misiones tanto a Haití y Brasil como donaciones de insumos médicos a Cuba. El caso de la ayuda humanitaria en Brasil merece un espacio: mientras la región de Bahía, en el norte del país, sufría las peores inundaciones en décadas, el presidente Bolsonaro rechazó la ayuda ofrecida por Argentina para asistir a los evacuados. Al mismo tiempo, Lula, que cada vez está más cerca de presentar su candidatura, se puso a disposición del gobernador del estado (vale aclarar que es de su partido, el PT), el mismo que sí aceptó la ayuda argentina.

Volviendo unas líneas, la diplomacia ejercida en Centroamérica y el Caribe fue clave en el sentido de que el otro aspirante a presidir la CELAC era el “camarada” Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y las Granadinas, que basaba su apoyo en el resto de las islas del Caribe y que tiene muy buenos lazos con el eje Cuba-Venezuela. Vale destacar la labor diplomática de este pequeño estado caribeño, que con una población de menos de 200.000 habitantes logró un lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU y llevó a la Argentina a tener que negociar intensamente su apoyo en la cumbre del pasado viernes.

Resulta al menos llamativo que ninguno de los países agrupados en el PROSUR buscase presidir el mecanismo, dado el relanzamiento exitoso que ha logrado en los últimos años y que representa el único espacio donde todos los Estados de la región se reúnen.

Así, junto con la reciente elección del país como conductor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la presidencia pro tempore de la CELAC parece encolumnarse en una serie de buenas noticias en política exterior para el gobierno argentino (luego de una serie de derrotas como fueron por ejemplo la elección de presidente del Banco Interamericano de Desarrollo), y que lo posiciona regionalmente como uno de los líderes de la nueva oleada de gobiernos progresistas de la región, que actualmente parecen marcar el ritmo en la CELAC.

El grupo de países de estos gobiernos podría decirse que está liderado por México y Argentina (tanto por la política bilateral de entendimiento y trabajo conjunto que han llevado a cabo como por ser las dos economías más grandes) e integrado por Bolivia y Perú, además de las recientes muy posibles anexiones de Honduras (con la vuelta de los Zelaya de la mano de Xiomara Castro) y Chile, con Gabriel Boric. A miras de 2022, las elecciones presidenciales en Colombia y Brasil serán claves para continuar con el organigrama de las fuerzas regionales, principalmente por el peso de sus economías y su importancia internacional.

El anfitrión logró que la reunión sea totalmente presencial, más allá de algunas bajas de cancilleres que fueron reemplazados por otros funcionarios, lo que representaba un objetivo importante, dado el mayor peso político de una cumbre presencial. Así, luego de la toma de mando de nuestro país, ¿qué esperar de aquí en adelante?

Primero que nada, un año de fuertes reclamos, tanto en documentos propios de la CELAC como de otros organismos internacionales, en relación con la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. También, el rol que juega China en sus relaciones con la CELAC, dado que es el mecanismo que excluye a Estados Unidos y que le puede permitir consolidar las relaciones con la región en torno, por ejemplo, a iniciativas como La Ruta de la Seda o los acuerdos para la incorporación de la tecnología 5G.

En este sentido, es relevante el Plan de acción conjunto que suscribieron China y la CELAC para los años 2022-2024, para fortalecer el Foro ya existente entre ambos. Esto, lógicamente, inquieta a la potencia del norte, sumado a la intención de un grupo de países, principalmente el grupo Venezuela-Cuba-Nicaragua, para utilizar la CELAC en reemplazo de la OEA, a lo que la que fue la voz cantante de los países del PROSUR en la cumbre, Colombia, se opuso terminantemente, ganando el apoyo del presidente Alberto Fernández en su alocución final.

Adoptando la posición consensual, el presidente argentino aclaró además que la “la CELAC no está para inmiscuirse en la vida de ningún país”, haciendo así un equilibrio de su posición ante la OEA. La cuestión de las deudas estatales con organismos como el Fondo Monetario Internacional seguramente también adquiera una atención especial, en torno a generar acuerdos en relación con las deudas soberanas de los países y lograr, para nuestro país, el apoyo de la región en sus negociaciones con la entidad financiera.

Por último, oficiar de árbitro en temas delicados como la situación nicaragüense en torno a la democracia y los derechos humanos serán de los grandes desafíos de nuestro país como presidencia pro tempore.

Para avanzar más ciertamente en políticas concretas y acuerdos internacionales con otros bloques de integración o países, parece necesario consolidar la institucionalización de la CELAC, para pasar de un mecanismo a un organismo de integración (en la última cumbre de presidentes en septiembre, Nicolás Maduro propuso la creación de una Secretaría General). La actual disputa regional entre los países del Grupo de Puebla y el PROSUR, sumado al que parece ser un eje aparte de Venezuela, Cuba y Nicaragua, sumado a la gran heterogeneidad, entre muchas otras cosas, de intereses, que parece haber entre los 32 miembros activos del mecanismo parece hacer un poco difícil que la CELAC avance y de otro paso más en torno a su institucionalización.

Sin embargo, excluyendo el caso de Brasil, que representa la excepción y no la regla, dentro de las diferencias, ningún país ha abandonado el mecanismo, y en general las cumbres han contado con representantes de todos ellos, pudiendo acordar documentos y comunicados en cada una de ellas. El año que acaba de dar inicio mostrará si Argentina es capaz de consolidar el camino de relanzamiento de la CELAC que ha logrado México en su presidencia y articular intereses tan diversos como lo son los de los 32 países miembros.

Referencias bibliográficas

Vaca Hernández, W. (2020). ¿Regionalismo sudamericano? Cuadernos de Política Exterior Argentina (Nueva Época). Recuperado de Dialnet-RegionalismoSuramericano-7497243.pdf

Escrito por

Soy estudiante de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Interesado en política latinoamericana y procesos de emancipación regionales.

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