#PopPurrí Nº9 – ¿Qué caraj* es un latino?

¡Buenas poliwhiskers!

En esta edición les propongo que hagamos una simulación. No se bajen del barco, en breve van a entender de qué viene.

Si tienen más de 30 años, se criaron entre adultos o no tuvieron cable en la infancia, saben quién es Tato Bores. Si no entran en ninguno de esos criterios, les cuento: Tato fue un humorista y crítico político argentino del siglo pasado; famoso por sus incisivos monólogos, constante reprobación a las injusticias y sketches icónicos.

El otro día, zappineando la grilla de TV en familia, nos detuvo una de sus piezas clásicas: el misterio de la Argentina. En este segmento, Bores interpretaba a Helmut Strasse, un arqueólogo que buscaba probar que la Argentina había existido interpretando restos hallados en excavaciones.

No pensé mucho más en eso (excepto que era una genialidad), hasta que vi las nominaciones a las categorías “latino” de los American Music Awards y mi cerebro hizo una sinapsis insólita: si el planeta fuera arrasado y las nominaciones a premios fueran la única prueba de nuestra existencia, ¿qué pensaría que es un latino?

Entonces, comencé mi labor investigativa; y compilé las últimas nominaciones otorgadas por instituciones latinas (Heat Latin Music Awards, Tu Mundo, Lo Nuestro,Premios Quiero); estadounidenses (American Music Awards, Grammy Awards, Grammy Latinos Awards,  Billboard Music Awards, Billboard Latin Music Awards, MTV Video Music Awards, i Heart Music Awards) y europeas (Premios Los40, Premios Juventud, EMAs).* De allí nació este hermoso cuadro que van a apreciar mucho porque tomó horas de mi vida que jamás volverán:

Si solo tuviera esta tabla y una vaga noción de quiénes son quiénes la conforman, esta sería mi interpretación de cómo se configuraba la comunidad latina:

La comunidad latina existió, por qué ya no lo hace es un misterio. Una propuesta es que fue atacada por una grave enfermedad que solo afectaba a mujeres, puesto que por cada 78 varones, había 15 mujeres; es decir, más de 5 varones por cada mujer. Y siguiendo el registro, se puede afirmar que no había ninguna otra categoría identitaria por fuera de este binomio.

Otra posibilidad es que las mujeres se hayan involucrado en peleas a muerte que llevaron a su casi extinción. Si notamos que todos los grupos permanentes eran conformados solo por masculinos, es posible que la falta de grupos femeninos se deba a esfuerzos de los varones por evitar que las mujeres se congregaran; y así permitir su existencia.

Otra hipótesis plausible es que la capacidad de agruparse es lo que haya salvado a los varones de ataques perpetrados por fieras salvajes, considerando que el 63% de los individuos masculinos provenían de conjuntos. La cultura de la comunidad y agrupación era prevalente en México (42 individuos) y Estados Unidos (7); mientras que Puerto Rico (11) y Colombia (4) educaron a sus hombres como fuertes guerreros independientes que pudieron sobrevivir las agresiones. Esta hipótesis se ve respaldada por el lugar de origen de las mujeres supervivientes, siendo que las 4 estadounidenses pudieron ser salvadas por los conjuntos de varones; y las 5 argentinas haber resistido a los climas fríos que eventualmente matarían a estas bestias de sangre caliente.

A su vez, teniendo en cuenta estos datos de la tabla, podemos afirmar que estadísticamente es probable que las comunidades latinas se concentraran densamente en México, Puerto Rico, Estados Unidos y Colombia; mientras que territorios como Brasil, Venezuela, República Dominicana y España eran apenas poblados. Los demás Estados presentes en la cartografía de la época se establecieron de manera formal, puesto que estaban virtualmente deshabitados.

Finalmente, es posible afirmar que las migraciones glaciares jamás sucedieron, puesto que la mayoría de los individuos fueron categorizados como “blancos”. La escasez de sujetos que se identifiquen en la categoría “afro-latino” demuestra que su inusual existencia se debió a migraciones esporádicas de personas particulares. 

¿Suena descabellado, no? Bueno, eso es lo que reflejan los prestigiosos premios que entregamos año a año.

Muchos dirán ¿pero qué importan los premios? Si año a año pierden popularidad; pero hay que recordar que solo se premia lo que se cree digno de reconocimiento, lo que se asocia a excelencia y calidad. Los premios son parámetros de lo que se cree deseable por las elites en un momento dado, puesto que ellas son las que establecen qué es digno de reconocimiento y qué es ordinario (en el sentido estricto de la palabra). Además, los premios son mucho más que trofeos. Son las oportunidades de carrera que vienen con ellos, las nuevas ofertas de financiamiento, la fama que atraen, la posibilidad de subir en la jerarquía de la industria. Los premios importan, queramos o no.

Por eso, también es crucial tener presente quién(es) los entrega(n), puesto que ellos son quienes establecen qué será preciado y qué no. Como verán, la mayoría de los premios que he analizado son estadounidenses, pero proporcionalmente, la cantidad de premios que han entregado a latinos son menores. Eso es porque las categorías generales están ocupadas por artistas anglo. Ser un artista anglo es más que hablar inglés, sino ser identificado como perteneciente a un “nosotros” por los norteamericanos. Lxs latinxs vivimos en un estado de constante alteridad, donde solo tenemos lugar en categorías específicamente tituladas por ellos para nosotrxs.

Esto se debe a que el término “latino” tiene intrínsecamente una carga de otredad y exoticidad. Aunque se utilizaba para referirse a personas provenientes de la región geográfica latinoamérica, desde finales de los años 70’ comenzó a utilizarse como sinónimo de hispano. “Hispano” era una palabra usada para referirse a las personas originarias de España que vivían en el extranjero, luego pasó a ser sinónimo de hispanohablante. Pero esto cambió durante la administración Nixon, que cambiaría el uso y costumbre de los conceptos. Esta utilizó “hispano” para definir a personas de un perfil racial no-blanco particular, que asociaba a personas de nacionalidad mexicana; y “latino” para personas provenientes de centro y sudamérica, indistintamente de su raza. Eventualmente los términos se volvieron indistinguibles entre sí, y se usan según sea más común en cada región.

Quienes entregan los premios han creado la categoría latino como la conocemos y usamos hoy, tejiendo con hilos invisibles categorías como raza, nacionalidad y lengua madre. El imbalance de poder entre Norte-Sur es tan grande que lo que somos ya no está establecido por nosotros, sino por personas que se encuentran en el tope de la jerarquía (y que jamás nos considerarán iguales).

Y es inescapable. Como se ve en la tabla, lo que identificamos como “deseable” en la música y/o artista latino es diferente entre Latinoamérica, Estados Unidos y Europa, pero quienes son consideradxs latinxs son los mismos en todas las regiones. Es así como personas nacidas en España, personas con ciudadanía estadounidense, personas que no hablan español y personas que no tienen el “perfil racial no-blanco” son nominadas.

Pero lo que hay que mirar con aún más cautela, es quienes no son consideradxs artistas válidxs. 35 Estados latinoamericanos no tuvieron ni unx solx artista representándoles en las premiaciones de este año. El 83% del subcontinente no poseyó un artista, canción, video-musical, presencia en redes sociales digna de ser nominada de manera significativa. Los grupos femeninos no existen para los jueces que consideran candidatos. Las mujeres que logran alcanzar el éxito pertenecen a un grupo reducido de perfil hiper-específico: son blancas y/o responden a cánones blancos de belleza, cantan en un español neutro/caribeño, poseen delgados cuerpos capacistas. ¿Artistas no binaries? Un perro azul. Cuando la puerta es tan estrecha, muy pocas personas podrán ingresar.

Qué escuchamos y qué valoramos dice mucho más de nosotrxs de lo que esperamos.Qué es, cómo debe ser y qué debe crear unx latinx se nos escapa de las manos cada vez más.

La verdad es que se me está haciendo bola escribir el Newsletter. Muchas veces lo que me mueve a escribir es la bronca, una ira sin destinatario que pueda apaciguarme: Soy una señora llenando un libro de quejas que nadie piensa leer, un viejo gritándole a una nube. Pero no quiero compartirles eso cuando estamos viviendo como el perro del meme.


Si tienen sugerencias para el próximo News las escucho.

Finalmente, respecto a la prometida edición sobre el entretenimiento chino (por la que no preguntó nunca nadie jamás pero igual contesto porque este es mi espacio después de todo) les cuento que le estoy buscando la vuelta. China es un país que carga un fuerte estigma en el discurso actual y todo comentario sobre políticas que restringen la producción de contenido da lugar a reforzar estereotipos peyorativos. Si no se logró crear un clima donde el entendimiento sea el centro de la cuestión, no creo que sea fructífero tocar el tema. No significa que no vaya a hacerlo, o que acepto acríticamente todas las medidas, solo que el enfoque aún está pendiente.

¡Feliz Noviembre! Con amor, niñita.

*Faltan artistas que no fueron consideradxs en más de una premiación, no obtuvieron varias nominaciones y casos del estilo.

Noticias de mí para ti.-

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