#TEG N°6 – Biden se viste de Sanders

Espero que todxs lxs lectorxs de este humilde newsletter hayan tenido un buen fin de semana y hayan festejado como corresponde el Día del Trabajador. En un contexto complicado para lxs trabajadores de nuestro país y del mundo, sigamos peleando por más y mejor trabajo, terminar con la precarización y lograr mejores salarios. Dicho esto, acá les dejo lo más importante en materia de noticias internacionales de la última semana.

Fronteras abiertas

  • Biden se viste de Sanders

Por momentos, el discurso de Joe Biden ante el Congreso de los Estados Unidos del pasado miércoles se acercó bastante al sostenido por Bernie Sanders en sus fallidas campañas para la nominación presidencial del Partido Demócrata. El hombre de Vermont tranquilamente podría parafrasear las palabras de Margaret Thatcher: “El verdadero triunfo es que nuestros adversarios adoptaron mis ideas”. Si a partir de la década de los ochenta, con la Dama de Hierro en Downing Street y Ronald Reagan en la Casa Blanca, el “consenso neoliberal” no parecía ser discutido ya por nadie, esto ya no es así. Sin dudas, en lo que respecta a política doméstica, es el presidente más “leftist” desde Lyndon B. Johnson, y su norte parece ser el de Roosevelt. Las políticas que está implementando, salvando todas las distancias históricas, tienen paralelismos no muy difíciles de encontrar con la Great Society del primero y el New Deal del segundo.

La referencia del presidente a los sindicatos y a cómo estos hicieron grande a la clase media del país en contraposición a la especulación financiera de Wall Street, lo sitúa en un lugar radicalmente diferente a sus predecesores. Así, retoma la vieja línea del partido, perdida durante la década reaganeana. Los demócratas que vinieron después de Bush padre, Clinton primero, y Obama después, poco tenían que ver con el espíritu del antiguo partido de Franklin Delano Roosevelt. Las derrotas aplastantes de hombres más ligados a los sindicatos y a las bases históricas del partido como George McGovern contra Nixon en el 72, o Walter Mondale contra Reagan en el 84, parecieron enterrar toda una tradición política. El actual mandatario se muestra decidido a recuperarla, al mismo tiempo que toma elementos importantes del discurso del Papa Francisco, más las banderas de las generaciones jóvenes y “a la izquierda” del partido como Alexandra Ocasio-Cortez y su Green New Deal.

Su plan político tiene como eje una inversión multimillonaria en políticas sociales. En su discurso, presentó a los congresistas el Plan de Familias Estadounidenses, el cual comprende casi 2 billones de dólares. Tendrá como eje extender hasta 2025 una especie de asignación universal por hijo que estableció para paliar los efectos de la pandemia, ayuda a las familias para pagar el cuidado infantil, gratuidad de los colegios comunitarios en sus primeros dos años, ampliar y mejorar el sistema de becas educativas, y establecer una licencia médica familiar paga. Aumentará el salario mínimo de los trabajadores estadounidenses a u$s 15 e incentivará la producción local. Una especie de “America First” pero con tintes progresistas: “No hay razón para que las aspas de las turbinas eólicas no se puedan construir en Pittsburgh en lugar de Beijing”.

Por supuesto, la presidencia de LBJ quedó para siempre marcada por la catástrofe de Vietnam, un error que Biden no está dispuesto a cometer. El demócrata abogó en su discurso por mantener una fuerte presencia militar en el Pacifico para “contener” a China, a quien calificó como un “importante desafío estratégico”. Más allá de las escaladas verbales –y no tanto- de los últimos meses, tanto Biden como Xi designaron a embajadores dialoguistas. A diferencia de la Administración Trump, el conflicto China-Estados Unidos adquiere un cariz mucho más ideológico. El presidente actual lo plantea como una disputa entre las democracias occidentales liberales y las autocracias: “China está resuelta a convertirse en la nación más importante del mundo. Xi y otros, autócratas, piensan que la democracia no puede competir en el siglo XXI con las autocracias”.

  • Problemas en Colombia

Durante la jornada del miércoles de la semana pasada estallaron las manifestaciones populares en las principales ciudades de Colombia. La causa principal de las protestas es una reforma tributaria regresiva anunciada por el oficialismo, conducido por Iván Duque, pero esto se suma a un descontento general ya existente de los colombianos respecto de la clase política gobernante. La pandemia del Covid-19 ha tenido graves efectos tanto sanitarios como sociales hacia adentro del país. Desde que comenzó, ya han muerto más de 72.000 personas. Al mismo tiempo, la campaña de vacunación se está desarrollando de forma que la mayoría de los colombianos consideran lenta e ineficiente. Por ahora, poco menos del 10% de la población ha sido inmunizado con la primera dosis.

A su vez, las cifras de desempleo, pobreza e indigencia aumentaron de manera exponencial. De acuerdo al diario La República, la economía del país experimentó una caída del 6,8% en 2020, y los desocupados ascendieron a 4,1 millones. De acuerdo a la Dirección Nacional de Estadísticas de Colombia (DANE), el año pasado cerraron más de 500.000 comercios, y 2,3 millones de hogares apenas consumen dos comidas diarias. También, según los datos oficiales, el 19% de las familias se encuentra bajo la línea de pobreza. Si bien el gobierno incrementó su gasto social el año pasado, llegando a utilizar el 4.1% de su Producto Bruto Interno para destinarlo a la atención para paliar los efectos de la pandemia, no parece ser suficiente.

El ex presidente, Álvaro Uribe, padrino político de Duque, se refirió a través de su cuenta de Twitter al “derecho de soldados y policías de utilizar sus armas” para reprimir las protestas. La publicación fue bajada por la misma red social, debido a que infringía las reglas de uso de la misma al incitar a la violencia. Figuras políticas de relevancia en Colombia como el alcalde de la ciudad de Medellín, Daniel Quintero, o el senador Roy Barrera, pidieron la suspensión de la cuenta del ex mandatario. Actualmente, Uribe es objeto de una investigación por lazos con el crimen organizado, el narcotráfico, la compra de testigos, y fraude procesal, el juicio comenzó a comienzos de abril y, de ser declarado culpable, podría enfrentar hasta 30 años de cárcel.

Recién en 2022 habrá elecciones en Colombia. En un panorama complejo e impredecible, es muy difícil arriesgar pronósticos.

  • Diplomacia de vacunas

La República Popular China, el país donde de acuerdo con la mayoría de los expertos comenzó la pandemia, también es el Estado que mayor diplomacia de vacunas ha desplegado. Con más de 170 millones de dosis exportadas a 53 países, la mayoría de ellos latinoamericanos, el gigante asiático ha intentado mejorar su soft power en el escenario internacional. Sin embargo, hasta ahora, quien ha sabido capitalizar en mayor y mejor medida esto ha sido Rusia. Gracias a la Sputnik V, el Kremlin viene implementando una diplomacia que lo ha acercado a distintos países, pero especialmente a América Latina.

Estados Unidos intentará no quedar relegado frente a sus competidores, particularmente en lo que consideran su “patio trasero”. Por ello, la Administración Biden asegura que saldrá “lo antes posible” a “compartir” su stock de vacunas con el resto del mundo. Putin, además, proclive a trazar una continuidad histórica con otros líderes del pasado ruso, muestra la Sputnik V como un triunfo más de la ciencia eslava y de su “internacionalismo humanista”.

El anuncio de que Argentina será el primer país del continente en fabricar la Sputnik V en su territorio es un paso más allá en esta política de la vacuna. Para Rusia significa profundizar sus vínculos con la región, mientras que para la Casa Rosada puede ser una oportunidad de realizar una diplomacia de vacunas propia. Para eso, primero se deberá inmunizar a la mayoría de los argentinos y contener el avance de la pandemia, algo que, aunque parece estar muy encaminado, todavía faltan algunos meses cruciales. Hasta ahora, el país latinoamericano con los estudios más avanzados para tener una vacuna propia es Cuba. Acostumbrado a hacer gala de su internacionalismo, lo más probable es que también la reparta por el continente.

¿Qué tanto influirá la diplomacia de la vacuna en la reconfiguración mundial pos pandemia? Por ahora, es imposible avizorar certidumbres. En primera instancia, le sirve a los gobiernos para mostrar su rostro más amable. Pero también, para anotarse algunos “éxitos” en un escenario que ha sido comparado por analistas con la carrera espacial de la Guerra Fría. No deja de ser auspicioso que, en un mundo donde existe una clara crisis “en” la globalización, los principales competidores por el liderazgo global también lo hagan mediante el reparto de dosis de sus vacunas. Está claro que la salida de la pandemia es colectiva, y no podremos dejar verdaderamente atrás esta etapa de la historia de la humanidad si no es de manera planetaria.

  • Catástrofe sanitaria en India

La República de la India posee más de 1.400 millones de habitantes, junto a la República Popular China, representan alrededor del 40% del total de la población mundial. En los últimos días, el “otro gigante asiático” viene ostentando el record global de contagiados de Covid-19, llegando a superar los 350.000 por día. Los expertos coinciden en que es una cifra que no termina de representar la realidad de los casos, ya que seguramente son muchos más. El sistema sanitario del país se encuentra colapsado, con cerca de 3.000 muertes contabilizadas por día. Además, el surgimiento de nuevas cepas genera preocupación en la región y el peligro de su exportación, especialmente hacia Europa: la Unión Europea envió ayuda urgente para intentar paliar la gravísima situación; también ofrecieron colaboración el Reino Unido, EEUU, e incluso su vecino y rival histórico, Pakistán.

El Primer Ministro (desde 2014) es Narendra Modi y el partido político que lo llevó a la victoria es el Popular Indio (PPI). Se define a sí mismo como de ideología conservadora, religioso hinduista y defensor de invertir un alto presupuesto en defensa y cuestiones militares. Es el partido mayoritario de India, al haber vencido en las últimas elecciones al histórico Congreso Nacional Indio (CNI) de los Nerhu, más cercano a la izquierda y defensor del laicismo.

La situación tiene ribetes geopolíticos que despiertan la atención de las grandes potencias. A comienzos de esta semana la Casa Blanca emitió un comunicado anunciando “ayuda humanitaria urgente” para la India. Esto habla a las claras respecto de dónde pone el foco Washington. En Brasil se presenta un escenario similar al de India desde hace meses. Con nuevas cepas, cientos de miles de contagios diarios, y más de 3.500 muertos por día. Sin embargo, en los 100 días que lleva en el poder la Administración Biden no ha anunciado ningún tipo de ayuda dirigida al gigante sudamericano. A pesar de que Brasil se encuentra en lo que históricamente EEUU consideró como su “patio trasero”, el interés no está allí, sino en la zona del Indo Pacífico. Para la mayoría de los analistas internacionales, India será, en el mediano plazo, un actor de peso en el escenario global que disputará con China y los Estados Unidos. Además, los dos gigantes asiáticos tienen un conflicto de larga data en su frontera de más de 1.200 kilómetros. Para Biden, una relación más estrecha con India es fundamental en su disputa global con Beijing.

Refuerzos extra

  • Biden se viste de Sanders.  Link acá.
  • Catástrofe sanitaria en India.  Link acá.
  • Más sobre India. Link acá.
  • Encrucijada en la relación China-Alemania.  Link acá.
  • Pandemia en Uruguay.  Link acá.
  • Sobre Jünger.  Link acá.

Recomendación musical: The Coral – Coral Island (2021)

Recomendación cinéfila: Love and Monsters.

Recomendación seriéfila: Sex Education.

Recomendación literaria: Curzio Malaparte – Kaputt, 1944.

Escrito por

Abogado, analista político. Magister en Relaciones Internacionales Escribe artículos de análisis internacional y político para distintos medios argentinos como 'La Voz del Interior', 'Hoy Día Córdoba', 'Comercio y Justicia', 'Nodal', 'La Política Online' y La Tinta, entre otros. También se desempeña como analista internacional en distintos medios radiofónicos y televisivos.

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