29 de abril: ¿Feliz? Día del Animal

El Día del Animal se celebra en nuestro país el 29 de abril. La elección de la fecha se debe a la conmemoración del fallecimiento de Ignacio Lucas Albarracín, quien fue pionero en Argentina en la lucha por los derechos de los animales e impulsor de la Ley Nacional N° 2.786 de Protección de Animales promulgado en el año 1891. Esta fecha, por lo tanto, representa una oportunidad para reflexionar acerca de cómo se relacionan los animales, el medioambiente y el cambio climático en la actualidad.

De qué manera el cambio climático afecta los animales

El cambio climático constituye una amenaza directa para los animales. Hace solo 30 años, los impactos del cambio climático en las especies eran extremadamente raros, sin embargo, hoy en día una de cada cinco especies está en peligro de extinción debido exclusivamente al cambio climático.

La deforestación, la quema de bosques, la construcción de represas, la expansión de ciudades, por mencionar sólo algunas de las acciones que viene llevando adelante la humanidad, afectan al medio ambiente alterando el equilibrio de la naturaleza y acelerando el calentamiento global. Para que las plantas, animales y aves sobrevivan a la destrucción de sus ecosistemas tienen dos opciones: desplazarse o adaptarse. De lo contrario, mueren, pudiendo llegar a extinguirse completamente.

De acuerdo con el informe Agroecología para enfriar el planeta de la FAO, los cambios en el clima se traducen en un conjunto de impactos ecológicos y sociales cada vez mayor. Muchas especies silvestres, tanto terrestres como acuáticas, han modificado sus áreas de distribución geográfica, pautas estacionales, migraciones o abundancias en respuesta al cambio climático.

Fuente: WWF-Internacional

Especies en peligro

La primera extinción de un mamífero producto del cambio climático fue conocida en 2016. El melomys rubicola, un tipo de roedor que vivía solamente en Australia, saltó a los titulares ese año, cuando fue declarado oficialmente extinguido tras una intensa investigación en el estrecho australiano de Torres, donde habitaba. Si bien este roedor ha desaparecido, ha dejado una llamativa advertencia frente al cambio climático.

Los osos polares son otra de las especies que padece las consecuencias del cambio climático. Durante los años sesenta y principios de los setenta, la mayor amenaza para estos osos fue la cacería, hasta que en 1973 se frenó como resultado de la firma del Acuerdo Internacional para la Conservación del Oso Polar en Oslo, Noruega. Aunque esta especie ya no se encuentra amenazada por cazadores, actualmente el calentamiento global es la mayor amenaza para su supervivencia. Según una publicación de la revista Nature Climate Change, para 2040 los osos polares podrían tener problemas para reproducirse, y a partir de 2080 comenzaría un irreversible proceso de extinción. En 2100 podrían haber desaparecido por completo.

Por su parte, los incendios forestales que se han originado en diferentes puntos del planeta afectan directamente a cientos de especies de animales que habitan estos ambientes. Los incendios se propagan tan rápido que muchas veces no les da tiempo de escapar y se ven afectados por quemaduras o se asfixian por el humo. Se calcula que cerca de 3.000 millones de animales murieron o fueron desplazados por el fuego en los incendios que tuvieron lugar en Australia entre 2019 y 2020. En nuestro país, aún no se tendrían cifras de la cantidad de animales que murieron a causa de los incendios producidos recientemente en la patagonia, pero teniendo en cuenta el número de hectáreas arrasadas y la biodiversidad destruida, el costo del agronegocio para los animales de la región es extremadamente alto.

Por qué el consumo de animales contribuye al cambio climático

Todos los alimentos que traemos a la mesa tienen por detrás una huella de carbono. En cualquier alimento, el uso de la tierra y las etapas agrícolas representan el 80% de las emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero).

El siguiente gráfico de Our World in Data detalla la huella de carbono que se genera a partir de la producción de diferentes tipos de alimentos en todo el mundo, según cada una de las etapas presentes en el ciclo de producción de un alimento: cambio de uso del suelo, granja, alimentación animal, procesado, transporte, venta minorista y embalaje.

Todas y cada una de las etapas en la cadena de producción tiene un alto impacto en el medioambiente. Tengamos en cuenta que, por ejemplo, el cambio del uso del suelo muchas veces se produce a partir de incendios intencionales y la etapa final de embalaje, implica la producción y el uso de plásticos descartables.

En comparación con otros alimentos, la producción de carne es la mayor responsable de la emisión de GEI a escala global. En la producción de carne hay tres factores clave que contribuyen a la huella de carbono: la conversión de la tierra, la generación de metano y la producción de alimento para animales. En este sentido, el informe de la FAO establece que la ganadería es un actor sumamente relevante en el cambio climático, no sólo por las emisiones de metano derivadas de la fermentación de la celulosa, sino porque la cría intensiva de animales supone un uso altamente ineficiente de recursos que podrían ser utilizados directamente para la alimentación humana, ya que más del 30% de las tierras agrícolas se destinan a la producción de alimento para ganado.

Sumado a esto, para producir alimentos se requieren enormes cantidades de agua, siendo la carne el producto que más litros de agua precisa para su elaboración. Un informe de la Fundación del Agua, revela que se necesitan 15.400 litros de agua para producir 1 kg. de ternera; 8.700 litros para 1 kg. de cordero; cerca de 6.000 litros para 1 kg. de cerdo y 4.300 litros para 1 kg. de pollo. Esto implica millones de litros al año destinados a la producción de carne, situación que parece empeorar si tenemos en cuenta que actualmente millones de personas viven sin agua potable en sus hogares.

Actualmente, es posible ver con claridad el fuerte impacto que genera la producción intensiva de animales sobre el medioambiente y el cambio climático. Al mismo tiempo, somos testigos de que el calentamiento global afecta la vida de millones de animales que habitan en nuestro planeta. En efecto, nos encontramos frente a una crisis climática y ecológica que llegó un momento crítico, en el cual es indispensable repensar la manera en la que nos relacionamos con el medioambiente y los animales, y comenzar consumir con mayor conciencia ambiental.

Referencias

Escrito por

Estudiante avanzada de la Lic. en Ciencia Política con orientación en Administración Pública. Universidad Nacional de Rosario.

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