El impacto ambiental de las criptomonedas

Días atrás, Ian Bremmer publicó en su cuenta de Twitter que la industria de Bitcoin tiene una huella de carbono comparable a la de Nueva Zelanda. El tuit venía acompañando del siguiente cuadro:

Fuente: Gzero Media (2021)

De este modo, el politólogo trajo el debate sobre un tema que hace años ya preocupa a muchos científicos: el uso de criptomonedas (más bien, su creación) tiene un gran impacto ambiental por el inmenso consumo de energía que requiere, lo que se traduce en emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre. Para comprender mejor cómo funciona la industria de las criptomonedas, la estrepitosa demanda de éstas, cómo esto impacta en el medioambiente y los posibles caminos a seguir para solucionarlo, es necesario profundizar algunas cuestiones.

En primer lugar, el minado. Este es el proceso mediante el cual se pueden generar bitcoins, que consiste en la creación de nuevas monedas a partir de la resolución de un rompecabezas criptográfico (adivinar un número que es aleatorio). Este proceso se realiza con equipos de minería muy sofisticados (sistemas de minería basados ​​en circuitos integrados específicos de aplicación o ASIC) que se han ido modernizando y complejizando con el paso de los años. Estos nuevos equipos consumen mucha más electricidad que los equipos con que se hacía este proceso antes. El aumento de la demanda genera, a su vez, la necesidad de equipos más poderosos que realicen el proceso, dado que mientras más actores quieren participar en el minado, más difícil se vuelve la resolución de los rompecabezas.

Sobre el minado también es necesario aclarar que este proceso, a pesar de lo difícil o “tedioso” que puede parecer, es lo que permite que todo el sistema de bitcoin sea muy difícil de corromper. También garantiza la descentralización de todo el sistema (que un actor poderoso no pueda hacerse con el mercado y controlar a sus competidores).

Conociendo un poco más el proceso de creación de bitcoin, se puede entender cómo éste impacta en el medioambiente. El reciente aumento exponencial en la demanda de criptomonedas genera que más mineros quieran producir más bitcoin usando equipos cada vez más sofisticados (dado que son los únicos rentables). Estos equipos complejos y que se multiplican sin cesar producto de la demanda generan consumos de electricidad cada vez más altos, que provocan cada vez más emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera por parte de esta industria.

El cuadro que posteó Ian Bremmer es muy significativo en este sentido. La industria de las criptomonedas consume más energía en un año que toda Argentina. El índice de consumo de electricidad de Bitcoin de Cambridge University ha hecho comparaciones sobre el consumo eléctrico de la industria de bitcoin. Por ejemplo, lo que consume la misma en un año puede servir para hervir agua en todas las pavas eléctricas de Reino Unido durante 28 años. Más allá de lo anecdótico, esto equipara las emisiones de dióxido de carbono que genera esta industria a las que produce, por ejemplo, toda Nueva Zelanda.

Tal como se la concibe actualmente, la industria de las criptomonedas contamina. Algunos gobiernos han optado por tomar medidas impositivas para atemperar las consecuencias negativas del minado. Tal es el caso de Canadá, que ha decidido gravar las nuevas operaciones de minado que se produzcan. Otro caso resonante es el de Irán, que ha confiscado equipos de minado dado que las operaciones que realizaban a gran escala producían cortes eléctricos en el país. Otras opciones consisten en aumentar las tarifas eléctricas para quienes realizan operaciones de minado o elevar los impuestos de las empresas que fabrican y comercializan la maquinaria.

Lo que no debería hacerse es caer en asunciones simplistas del estilo “la industria del bitcoin necesita ser más eficiente”. La industria de las criptomonedas es, por naturaleza, ineficiente, tal como sostiene David Gerard. La solución a este problema no consiste en hacer que estos equipos sofisticados sean más eficientes, porque eso va contra la esencia misma de la industria. La ineficiencia del proceso de minado es lo que convierte a las criptomonedas en una red descentralizada y segura, dado que permite que ningún usuario dependa de terceros para comprobar sus transacciones y hace que los posibles ataques por parte de actores malintencionados sean mucho más costosos.

Una posible solución, además de las medidas que han tomado hasta ahora los distintos Estados, es incentivar a todos los mineros a que cambien paulatinamente el uso de energía producto de combustibles fósiles por energías renovables. Es un proceso lento, pero con los incentivos necesarios por parte de los gobiernos, puede tener buenos resultados.

Referencias:

Deblinski, G & Winkleman, A. (2021). The Graphic Truth: Crypto-mining sucks up lots of power. GZero. Recuperado de: https://www.gzeromedia.com/the-graphic-truth-crypto-mining-sucks-up-lots-of-power

Criddle, C. (2021). Bitcoin consumes ‘more electricity than Argentina’. BBC News. Recuperado de: https://www.bbc.com/news/technology-56012952

Hern, A. (2021). Bitcoin rise could leave carbon footprint the size of London’s. The Guardian. Recuperado de: https://www.theguardian.com/technology/2021/mar/10/bitcoin-rise-could-leave-carbon-footprint-size-london

Cambridge Bitcoin Electricity Consumption Index (2019). University of Cambridge. Recuperado de: https://cbeci.org/

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