Economía Circular: la única solución viable para salvar al mundo

En una sociedad abrumada por un modelo altamente consumista, las opciones de productos y empresas sustentables se vuelven cada vez más populares, presentando a la economía circular como una solución a largo plazo que promete un mundo próspero y un modelo económico más sólido para las generaciones venideras.

En primera instancia, es muy importante tener en cuenta las diferencias entre la economía lineal y la circular: la primera promueve la utilización de recursos naturales limitados con una proyección a corto plazo y que hoy en día se están acabando (residuos fósiles, gas natural y carbón, primeramente), mientras que el modelo de economía circular propone una visión más futurista y renovadora para la sociedad, en una simbiosis de economía y naturaleza.

Desde el aspecto económico se generan ventajas competitivas minimizando indispensablemente el costo de producción de las industrias, lo que a su vez motiva a cambiar los métodos de producción. Eso llevaría a que los valores de comercialización disminuyan en gran porcentaje, donde los clientes también se verían beneficiados. Otra gran característica es el aumento de empleo, específicamente porque se desarrollarían nuevos mercados e industrias con actividades previamente no explotadas. Un gran ejemplo es el caso de Adidas que ha utilizado plástico desechado que se recogió en playas para hacer una nueva línea de zapatillas llamada Parley.

Además, es importante resaltar la necesidad de que los consumidores alteren la concepción tradicional de “consumo impulsivo” propio de la economía lineal. En cambio, la economía circular propone replantearse realmente qué es lo que se necesita para vivir y qué forma parte de los productos indispensables a consumir. Partiendo de la base de que el consumo masivo genera una gran cantidad de desperdicios, lo ideal sería efectuarlo de forma consciente, de manera tal que beneficie al medioambiente y a la economía propia de cada individuo.

Los principios básicos de la economía circular

El éxito de este tipo de economías se consigue promoviendo ciertos principios. El primero de ellos es la eco-concepción, aludiendo a la consciencia a la hora de usar los productos que se compran y teniendo en cuenta los impactos medioambientales que podrían causar cuando se desechan. Otro de ellos es la ecología industrial y territorial siendo muy importante al momento de establecer un lugar donde producir. Lo ideal es replantearse si el lugar es viable, y si los costos de transporte y flujo de materiales se reducirían.

Entre estos principios se encuentran las 4R: reducir la cantidad de productos que se consumen y utilizan, reutilizarlos y así dándoles una segunda vida vida y posibilidad de consumo. Otro es reciclar de esta forma aprovechando los materiales que se encuentran en los residuos. Y por último, recuperar o reparar productos dañados para darles una segunda vida.

Este gran sistema circular de reparación, reutilización y restauración consiste en un cambio sistemático, donde cada elemento cumple una función de manera continua que le permite desarrollarse en distintas industrias y darle una nueva vida útil. De esta manera, se cumple la relación entre un menor costo para las empresas y los consumidores. A su vez, la grandeza de este proceso radica en reducir al máximo posible la extracción de materia prima proveniente de la naturaleza de origen vegetal/animal y mineral (como la madera y el hierro, por sólo dar un par de ejemplos), aunque quedando exentas las alimentarias, dado que estos materiales serían previamente producidos con la proyección de ser reutilizados y restaurados por la misma industria o eventualmente por otra que considere que ese material podría ser útil para su desarrollo productivo.

Este proceso de aprovechamiento total de los recursos aboga a la utilización de materiales biodegradables, siendo estos “amigables” con la naturaleza y teniendo la capacidad de “regresar a ella” cuando fuese necesario. Lo óptimo es incorporarlos nuevamente a los ciclos de producción y componer un nuevo producto como una pieza nueva y de esa forma convertir los residuos en materias primas. En caso que esos materiales no cumplieran con la característica de biodegradabilidad (como el metal o las baterías), se les debe dar una nueva vida y así reincorporarlos a los nuevos ciclos de producción, generando así un ciclo respetuoso con el medio ambiente.

Algunos ejemplos en la Economía Circular

Hay una enorme cantidad de empresas que ejercen la economía circular de una manera exitosa, como lo hace HYLA Mobile, quien ha reducido el gasto de sus consumidores de gran manera y los desechos que se solían producir. Al respecto, Gustavo Protomastro en su artículo Cómo salvar al planeta: un dispositivo móvil a la vez expresa: “…[la empresa] ha devuelto más de $ 7 mil millones a los consumidores estadounidenses a través de intercambios de dispositivos móviles, reutilizó 57,9 millones de dispositivos, desvió 26 millones de libras de desechos electrónicos, evitó que se contaminen 71,6 mil millones de galones de agua y conectó la conectividad a 42,7 millones de consumidores”. 

Otra empresa ejemplar que se encarga de reutilizar neumáticos para que luego sean funcionales a diversas actividades es Lehigh Technologies, actividad que le ha hecho ganar el premio a la Economía Circular para las PYMES. En su sitio web exponen que “El reciclaje es un elemento estratégico importante de la estrategia 4R. Lehigh Technologies está desempeñando su papel al convertir los neumáticos al final de su vida útil en polvos de caucho micronizado”.

Un nuevo paradigma inspirado en la naturaleza

Para concluir, es interesante recordar cómo funciona la naturaleza desde su simpleza, los seres humanos son los únicos que generan residuos en el planeta, nadie puede ignorar que la naturaleza reutiliza cada porción de cada elemento que se encuentra en ella. Por eso es tan interesante que los humanos se puedan ver reflejados en la forma en la que ella efectúa sus actividades y cómo logra generar una gran ganancia de cada elemento existente. De este modo, se genera un gran ciclo amigable y natural que no tiene consecuencias negativas de ningún aspecto.

Actualmente, se ha llegado a un punto de inflexión donde los actores sociales en cuestión, tanto las empresas como los ciudadanos, se ven envueltos en cuestiones de esta magnitud diariamente. Es así como se debería iniciar el gran cambio hacia una visión más verde con mucho potencial por explotar y desarrollar, buscando repensar y replantear cómo producir y consumir. De esta forma, desde la perspectiva de la economía circular, se deberían dejar de consumir los productos que no estén preparados para afrontar las necesidades exigidas por la naturaleza y rechazar aquellos productos “poco amigables” con el medioambiente y, en esencia, también con la sociedad porque, al fin y al cabo, todos esos residuos están instalados en la vida de las personas y por consiguiente las perjudican.

En efecto, llegó el momento de comprender que todo se transforma, preferentemente introduciendo una nueva alternativa atractiva y futurista como es la economía circular. Un proyecto a largo plazo con la esperanza de evolucionar y crear un mundo más próspero en el que vivir. Rechazar a la economía lineal y a su principal aliado que es el individualismo, es el gran desafío del futuro.

Escrito por

Estudio Economía Empresarial en la Universidad Torcuato Di Tella. Mi campo de interés recae en la economía relacionada con la sustentabilidad y ecología; Economía Circular.

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