#ElComodín N°1 – La pesada herencia

¡Hola!

Primero que nada, me presento: soy Victoria Enríquez, la chica que les envía los newsletters todas las semanas. Estudio Relaciones Internacionales y me especializo en el estudio del Ártico, pero no vamos a hablar de eso acá. Mi newsletter se llama “El Comodín” y va a tener una dinámica un poco distinta a los demás, les va a llegar los quintos miércoles de cada mes (cuando los haya). Tampoco va a haber un área temática específica a tratar, iremos viendo mes a mes lo que el mundo nos depare. Si tienen sugerencias, bienvenidas sean.

Ahora sí, dejemos las vueltas y vamos de lleno al tema de hoy. Mañana se van a cumplir 476 años desde que los españoles Diego Zenteno y Juan Villarroel descubrieron los yacimientos de plata en Potosí (Bolivia), hallazgo que sin duda fue muy importante para el modelo colonial que fue impuesto en el continente y para el posterior desarrollo del mismo. No se preocupen, no vine acá a traerles una clase de historia latinoamericana. La efeméride es una simple excusa para presentar el tema del que quiero hablarles hoy: las herencias coloniales presentes en América y cómo éstas moldean nuestros sistemas políticos hasta el día de hoy.

Vengo a traerles un debate sobre el que ya se ha derramado mucha tinta, pero que nunca viene mal recordar y ver cuán vigente está al día de hoy. ¿Por qué el desarrollo de América del Norte y de América Latina, ambas colonizadas por potencias europeas, fue tan desigual? ¿Qué factores llevaron a la adopción de sistemas políticos y económicos tan distintos que devinieron en destinos tan divergentes?

Según varios autores, la respuesta está en los modelos de colonización impuestos por Gran Bretaña y Francia en América del Norte por un lado, y por España y Portugal en América Latina por el otro. En esos distintos modelos coloniales, con los valores e instituciones que cada uno acarreaba, se pueden encontrar factores vigentes en nuestra cultura política actual. Vamos a analizar cada uno de los casos.

El colonialismo español

Me voy a enfocar principalmente en el modelo colonial español hasta fines de siglo XVIII para hablar de América Latina, que en el ámbito socioeconómico se basó en el saqueo y la explotación desde un primer momento. El patrón era similar en todo el subcontinente: se capturaba a los líderes de las tribus y luego se controlaba a la población nativa esclavizándola. Mediante sistemas como el de encomienda (donde la población nativa trabajaba y servía un tributo para un colono español a cambio de la conversión al cristianismo) y la mita (implementado desde el descubrimiento de plata en Potosí, donde los nativos trabajaban para los españoles a cambio de protección), se consolidó un modelo principalmente extractivista. Nunca se fomentó ni se permitió el comercio hacia adentro de las colonias, salvo de escasos productos cuyos precios eran fijados por los españoles, sino que las riquezas extraídas con mano de obra esclava eran llevadas directamente a España para saldar las deudas de la Corona.

La organización política que tomaron las colonias latinoamericanas se basó en la centralización y los privilegios. En América Latina no se desarrollaron instituciones de auto-gobierno, sino que el proceso de toma de decisiones siempre fue centralizado y orientado a responder directamente a la Corona en cada nivel de gobierno. Además, se generó un sistema de protección y privilegios para los distintos grupos como la Iglesia y los militares en detrimento de la población. De este modo, la concepción del poder consolidada fue desde un primer momento elitista, distintos grupos estaban interesados en obtener y mantenerse en el poder por los beneficios que eso acarreaba y no permitían ni motivaban a la población en general a formar parte del proceso de toma de decisiones.

El colonialismo anglosajón

Ahora me voy a enfocar en el modelo colonial británico para hablar de América del Norte. En el ámbito económico, la situación fue muy distinta en estas latitudes. Si bien el modelo colonial que quiso imponerse aquí fue uno como el español, las condiciones eran distintas. Las riquezas mineras no eran tan grandes y los pueblos nativos no pudieron ser sometidos con tanta facilidad. De este modo, las colonias tuvieron que fomentar el trabajo por parte de los propios colonos desde un inicio para poder subsistir. Además, siempre se fomentó el comercio entre colonias, lo que generó una economía bastante dinámica en el norte.

La organización política también fue distinta. El modelo fue mucho más descentralizado y la influencia de la Corona británica más limitada. Cada una de las 13 colonias desarrolló sus propias asambleas de auto-gobierno que, si bien debían responder en última instancia la Corona, tenían mucha más autonomía y libertad para tomar decisiones políticas y económicas. De este modo, las colonias pudieron tomar las medidas necesarias para generar incentivos para tener una economía próspera garantizando derechos de propiedad y libertades políticas. La esfera de la autoridad siempre estuvo bien definida, por eso era mucho más difícil que los distintos grupos avasallen los derechos de la mayoría.

Las consecuencias de dichos modelos coloniales

Para que en una sociedad haya orden es necesario que el Estado pueda generar compromisos creíbles, es decir, una serie de instituciones fuertes y reglas de juego capaces de garantizar seguridad a la población (North, 1999). Cuando el Estado puede proteger los derechos y las relaciones de intercambio evitando abusos de poder, la población respetará las instituciones dado que son de su conveniencia, generando orden en la sociedad. Cuando esto no sucede, el sistema engendrado se caracterizará por el desorden. Dato no menor: el orden (político e institucional) en una sociedad es condición necesaria para su futuro desarrollo económico.

Así, en América Latina la herencia colonial española devino en nuevos Estados con una concepción elitista del poder, donde la lucha entre grupos por conseguirlo era moneda corriente. Esto significó en la creación de instituciones débiles y maleables, que servían a los intereses de los poderosos y no a los del pueblo, lo que a su vez generó escasos incentivos económicos para una población que tenía que ocuparse de garantizar su propia seguridad en un nuevo sistema político caracterizado por el desorden. La cuestión clave de este modelo es la concentración de poder en pequeñas élites (independientemente de que estas cambien o no), que es una constante en el continente al día de hoy.

En cambio, en América del Norte la herencia colonial británica devino en un sistema donde predominó la delimitación del poder y la distribución del mismo. La libertad política fue moneda corriente en esta ocasión. Esto significó la creación de instituciones fuertes que servían a los intereses de la población en general. De este modo, habiendo generado el Estado compromisos creíbles, pudo la sociedad poner sus esfuerzos en la prosperidad económica. En este caso, la cuestión clave es la delimitación de la esfera del poder y la distribución del mismo, que se mantiene vigente en el sistema político estadounidense hoy en día.

*acá va el meme de Yoda que dice mucho texto*

¿Y qué hacemos con esto?

Habiendo hablado largo y tendido sobre este tema, me parece una buena idea plantear posibles cursos de acción si queremos mejorar la calidad de nuestras democracias teniendo en cuenta las herencias coloniales, que están muy vigentes en nuestros sistemas políticos. Es cuestión de mirar las noticias para darse cuenta que a lo largo de América Latina los gobiernos atraviesan crisis de legitimidad. Y la raíz de estas crisis es siempre la misma: un (des)orden político que favorece a unos pocos en detrimento de la mayoría, en sociedades donde ser amigo del poder siempre es un beneficio y donde los derechos básicos nunca pueden ser totalmente garantizados por la escasa limitación de la esfera del poder. En los últimos dos años hemos visto enormes protestas de este estilo en Chile, Colombia, Ecuador y Perú en 2019; Chile, Guatemala, Haití y Perú en 2020; y Haití y Paraguay en lo que va de 2021.

¿Acaso está todo perdido dadas nuestras herencias y estamos destinados a vivir crisis tras crisis? No, no seamos tan pesimistas. El cambio es posible y tener democracias mejores y más fuertes también. En esta línea, sería necesario implementar reformas tendientes a la distribución de poder, para así romper con la concentración y la concepción elitista del mismo de la que antes se habló.  El corporativismo característico de las democracias latinoamericanas es producto de nuestras herencias coloniales que favorecían el elitismo y los privilegios, por lo que atemperarlo sería un buen camino a seguir para aumentar la calidad de nuestras democracias.

Pero no alcanza solamente con evitar el elitismo y propiciar la distribución de poder, el poder siempre debe ser controlado. Las herencias coloniales no se evitan solamente con reformas institucionales, sino que es necesario un ejercicio activo de control y vigilancia del poder por parte de la ciudadanía. En una democracia moderna, el pueblo gobierna a través de sus representantes. Por este motivo, si queremos democracias de mayor calidad, no debemos ser meros expectantes de las acciones de nuestros gobernantes. La representación requiere que se exija a los gobernantes una estricta rendición de cuentas, para evitar así abusos de poder y avasallamiento de derechos y libertades.

Si llegaron hasta acá significa que tienen una gran fuerza de voluntad, y yo se los agradezco infinitamente. Ya tienen un buen tema para debatir en la mesa familiar durante Semana Santa. Espero que les haya gustado y que me dejen sus opiniones respondiendo este mail o escribiéndonos en nuestras redes (están al final de todo).

Nos vemos en unos meses,

Vicky

PD: yo también les traigo algunas cositas interesantes para ver en estos días.

  •  Les traigo una peli que me recomendó un amigo: Radium Girls. Habla sobre las condiciones laborales  de un grupo de mujeres que trabajaban en una fábrica realizando relojes con detalles en radio y la lucha que emprenden cuando notan las consecuencias que generaba en el cuerpo trabajar con ese material sin protección. Está basada en un historia real.  La pueden ver en Cuevana o en Stremio. 
  • Les dejo también una recomendación musical: el soundtrack de Guardianes de la Galaxia (link acá). Se llama “Awesome mix vol.1” y es una joyita infravalorada de Marvel que te pone de buen humor cuando sea que lo escuches.
  • Y para cerrar con una sonrisita, les dejo esta escena maravillosa de una serie cuyo aniversario fue la semana pasada (link acá). Después me agradecen por traérselas a la memoria, y si no la vieron… no sé qué esperan.

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