#BlendPolítico N°1 – La ciencia de Dios

Hola a todos y todas, soy Alejo Sanchez Piccat, el artífice de este cuarto newsletter de Politólogos al Whisky. Seguramente nos encontraremos siempre a fin de mes. En este espacio me propuse reflexionar sobre algunos temas que me interesan en particular. Como el nombre bien lo predica, “blend” es una mezcla de cosas. La idea es poner en contraposición temas de la actualidad y la ciencia, y explicar cómo la política siempre está presente en estos. 

Algunas aclaraciones previas: no soy un “científico duro” como se los conocen, con bata blanca y en un laboratorio. Mi zona de confort está lejos de los temas que voy a tocar, por eso la idea es que ustedes me acompañen, me corrijan y me debatan. La segunda aclaración es que la mayoría de las preguntas que se planteen en estos mails no van a tener respuestas rotundas entre un sí o un no, se busca siempre acercar posturas así que espero que lo disfruten tanto como yo. 

Hoy vengo a traerles un debate viejo pero apasionante, como el título de este news anticipa, esta dicotomía entre Ciencia vs Religión. En esta primera edición voy a tocar la religión católica cristiana occidental, me quedo en deuda y prometo que en próximas ediciones me explayaré sobre el Islam, Budismo, Judaismo e Hinduismo.Soy consciente de que el aporte de estas religiones en el campo científico, y en este debate en especial, es importantísimo, pero sería un mail larguísimo y no es la intención. Paso a paso, mail a mail. 

En fin, dejo las vueltas y arranco con esto. Veo poco cine pero me suelo enganchar con algunas películas. Acá viene la primera recomendación, “Orígenes” (no “El Origen” de Dicaprio, sino la película de Mike Cahill). Su director nos presenta una gran narrativa entre Ian, un científico obsesionado con los ojos y su evolución, una historia de amor y la dicotomía entre ciencia vs fe. En una tarea “quijotesca” de argumentar el inicio de las especies basado en la conocida Teoría de la Evolución se topa con un hecho trágico e insólito que cambia para siempre su concepción (no quiero spoilear).  El film termina y automáticamente te deja con varias cosas que pensar, que estuve maquinando estas semanas y que el director sabe dejarlas de forma muy audaz: ¿será la ciencia capaz de explicar todo algún día?, ¿qué dice la ciencia de Dios?, ¿qué dice la religión de la ciencia? y, por último, ¿qué espacio tiene la política en esto?

En 2011, el químico de la Universidad de Oxford Peter Atkins sacó un libro titulado “On being” (Sobre ser). En una recapitulación entre todos los descubrimientos que la ciencia trajo al mundo, termina declarando que “nada se le escapa y la evidencia es incuestionable”. Agrega que “toda pregunta real, como ‘de dónde viene el Universo’, ‘hacia dónde va’ y ‘cómo va a llegar allá’, no hay nada de esa naturaleza que la ciencia no pueda iluminar”. 

En su libro, Atkins habla de la religión y dice: “Un científico tiene que admitir, que si en cualquier etapa se debe invocar a un agente para dar cuenta de lo que hay, entonces la ciencia podría encontrar que ha demostrado la existencia de Dios”. Expone que “la ciencia, por supuesto, es esencialmente descriptiva, y el cientificismo considera que esa descripción es esencial. Es todo lo que importa. Una vez que preguntamos qué significa todo esto, pasamos a la filosofía y la teología, que están bastante más allá de la esfera del científico”. “Mi propia fe”, escribe, “mi fe científica” (toma nota de Richard Dawkins, el célebre biólogo especializado en la evolución humana), “es que no hay nada que el método científico no pueda iluminar y dilucidar”. 

Atkins se ha topado con un sinfín de críticas a sus postulados y a la necesidad empirista e imperialista de la ciencia por sobre todas las cosas. En ese sentido, retomo la segunda pregunta: ¿qué dice la ciencia de Dios? Hay científicos que postulan que no existe un dios. Stephen Hawking, uno de los casos más emblemáticos, expuso en uno de sus libros: “Creo que el universo se creó espontáneamente desde la nada, de acuerdo a las leyes de la ciencia”. Esa explicación le lleva a pensar que “probablemente no haya cielo ni vida después de la muerte”. “No hay evidencia para ello y contradice todo lo que conocemos en la ciencia. Creo que cuando morimos volvemos al polvo”, añadió.

Tomando las palabras de Javier Santaolalla, cuando surge el pensamiento lógico y el método experimental, se da lo que hoy conocemos como la ciencia moderna. Se busca dar respuestas a preguntas universales a través de la formulación de hipótesis falsables. “Usando la razón, la ciencia ha ido arrinconando el papel de Dios en el universo, desde un ser omnipotente, omnipresente y observador en nuestro día a día, hasta en el mejor de los casos, un papel como el iniciador del universo” tomando las bases del Principio Copernicano

El biofísico y teólogo de la Universidad de Oxford Alister Mc Grath tiene un librazo que se llama “Inventing the Universe” (Inventar el universo), en el cual plantea que no hay una contradicción inevitable entre lo religioso y lo científico, que son “mapas complementarios” de la identidad humana. McGrath también busca derribar la suposición de que la religión y la ciencia vivieron eternamente opuestas. Para esto, toma las imágenes de Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, exponentes religiosos que, si bien representaban en el campo de la creencia, contribuyeron con los “orígenes religiosos de la revolución científica”. 

La misma iglesia Católica cuenta con una Academia Pontificia, fundada en 1603. Es la única academia de ciencias supranacional, con 36 países representados en sus 80 miembros vitalicios. La Academia Pontificia de Ciencias sesiona dos veces al año en Roma y, en conjunto con la Academia de Ciencias Sociales y el Consejo de la Cultura, asesoran e informan al Papa en ejercicio sobre los temas contingentes.

Como expone Lorena Díaz, contraria a la generalización de que la iglesia es solo creencia e ideología, la institución y el impulso por mantenerse al tanto sobre a la ciencia y la tecnología es una señal muy positiva, no solo para sus fieles sino para quienes no creen o son de otras religiones. 

En la lista de científicos que estuvieron en la Academia Pontificia se destacan: Galileo Galilei (1610), Max Plank (1918), Niels Bohr (1922), Werner Heisenberg (1932), estos últimos tres premios Nobel de física. Los Nobel de filosofía  Alexander Fleming (1945) y Rita Levi-Montalcini (1986) también se suman a esta lista de galardonados. En la actualidad, la Academia cuenta con figuras galardonadas como David Baltimore (fisiología y medicina, 1975), Ada E. Yonath (química, 2009), Shinya Yamanaka (fisiología y medicina, 2012) y Robert Eric Betzig (química, 2015), entre otros científicos reconocidos. 

A la ciencia y la religión les quiero agregar el tercer condimento para romper la dicotomía clásica: la cuestión política. En el libro “Dios en el Siglo XXI”, Iván Petrella toma los datos del Pew Research Institute y afirma que  aproximadamente el 84% de la población mundial dice seguir alguna religión. En palabras del autor, “no solamente está viva: la religión nunca dejó de estar en la boca de los presidentes o luchadores por la paz mundial, en los debates en los parlamentos del mundo y también en los terroristas que se inmolan y matan en su nombre. Nuestro siglo es, en todo caso, una época en la que Dios está de regreso”.  En este regreso de la religión en la vida del hombre, contraria a todas las presuposiciones de la desestimación del rol de la misma en el accionar de uno y de las sociedades, sigue imprimiendo modos de actuar en torno a sus principios. 

La religión como conjunto de principios dogmáticos se representa en la vida política en la institucionalización de la misma. La Iglesia sigue siendo un bastión importante a la hora de establecer políticas públicas, perfilar y moldear candidatos y ser participe o no del mantenimiento de un gobierno. La ciencia por su parte, busca y se codea con muchas otras instituciones en las cuales su participación se ve relegada, pero se notó y se necesitó tomar decisiones en torno a la empiria y no apoyarse en suposiciones vagas. Estas disposiciones están atravesadas por los gobiernos de turno o políticas de Estado que van en pos de unificar o preponderar alguno de estos campos. A lo que voy, ¿lo lógico sería tener un gobierno de “científicos”?  ¿o también es válido tener un gobierno de consejeros de Dios? 

Claro está que el debate es largo, hay muchas voces y se necesitan muchas hojas para explayar esta eterna contienda. Lo que quiero terminar de preguntarme es: ¿existe un punto de convivencia? En un contexto donde se puso en jaque toda estructural estatal, toda estructura personal y se necesitó a la ciencia para paliar los efectos de la pandemia, al mismo tiempo, se necesitó la presencia de seguridad y confort que la religión puede haber dado.

A mi parecer, en momentos de crisis uno se apoya en lo que conoce y en lo que lo que lo consuela. La ciencia permite dar luz a las necesidades empíricas de los problemas que acarrea la sociedad, mientras que la religión nos brinda respuestas a las cosas que le escapan a la primera. 

Dejo la puerta abierta para más interrogantes porque ya me excedo de caracteres en este mail. Si llegaron acá y les gustó, se los agradezco. Disfruto mucho escribir, más sobre temas que a uno le apasionan. Espero verlos el mes que viene y los invito de vuelta a que me dejen sus comentarios o lo que opinan de este tema. 

Me despido, nos vemos en la próxima, pero no me voy sin antes dejarles mi picadito: 

  • Fue el cumpleaños del doctor Carlos Bilardo y no me puedo dejar de emocionar al saber que no le dijeron lo del Diego. Les dejo esta entrevista con Fantino que explicó cómo entrenaban hasta los festejos del 86’. 
  • Se cumplieron 10 años del accidente nuclear de Fukushima, dejo dos notas que me parecen importantes para sacarnos un poco los miedos, la de la OIEA y la nota de Aditi Verma, Alí Ahmad y Francesca Giovanini en Nature .
  • Estoy siguiendo las elecciones parlamentarias en Israel y me gusto mucho esta nota  . Y en un nuevo aniversario del Golpe de Estado en Argentina, lean  el artículo de Sofi Rodriguez en nuevo día en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.

Escrito por

Licenciado en Gobierno y Relaciones Internacionales UADE Maestrando en Defensa Nacional UNDEF Especializado en cuestiones nucleares y Medio Oriente.

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