¿Libertad? de expresión: el caso de Pablo Hásel

En los últimos días el debate en torno a los límites de la libertad de expresión ha tomado relevancia luego de que el rapero y poeta español Pablo Hasél fuera arrestado (y condenado) supuestamente por cantar y compartir en Twitter mensajes en contra del Rey emérito Juan Carlos I. 

El arresto de Pablo, quien se encontraba “atrincherado” en el Rectorado de la Rambla Aragó de la Universidad de Lleida, generó protestas reclamando su libertad en múltiples puntos del país, cuya intensidad ha ido escalando dejando como resultado un importante número de detenidos y heridos a causa del accionar policial.   

Inicialmente se lo condenó a nueve meses de cárcel por “Enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona”. Sin embargo, como se venció el plazo para que se presente voluntariamente a la justicia y no pagó una multa que se le aplicó por la misma causa, su condena se extendió a dos años y nueve meses.

No sólo la gente salió a la calle a apoyarlo, sino que personalidades públicas y ONG’s de todo el mundo se han pronunciado a favor de la libertad del rapero, tal y como hizo Amnistía Internacional mediante un post que decía “Rapear no es delito. Tuitear no es terrorismo. Expresarnos libremente es un derecho humano. Si estás de acuerdo, ¡alza tu voz y firma!”.

Hace unos años publicó en su canal de Youtube su tema “Juan Carlos el Bobón” (en lugar de Borbón) donde, entre otras cosas, mostraba una entrevista antigua donde el Rey alababa al dictador Francisco Franco. Junto con esta canción -y otras en contra de diferentes políticos, en su mayoría de derecha- se tuvieron en cuenta múltiples posteos en Twitter que realizó en artista, muchos de los cuales condenaban el abuso policial y la monarquía, a la vez que mostraba su apoyo a protestas y manifestaciones. 

El 16 de febrero Pablo tuiteó: “Tuits por los que van a encarcelarme en unos minutos u horas. Literalmente por explicar la realidad. Mañana puedes ser tú”. En el posteo adjuntaba las siguientes imágenes que recopilan algunos de los posteos en cuestión:

Mientras tanto, la Comisión de Presidencia de Barcelona instó a condenar lo ocurrido con Pablo Hasél y al mismo tiempo pide que se modifique el código penal para evitar que este tipo de hechos relacionados con la libertad de expresión tengan condena de cárcel. La declaración busca “Condenar la pena de prisión impuesta al cantante Pablo Hásel por las letras de sus canciones” y “reafirmar el compromiso con la defensa de la libertad de opinión y expresión y de todos los derechos fundamentales de los ciudadanos”.

La situación de Hasél ha llevado al centro de atención los distintos accionares de la justicia frente a las canciones y tuits de protesta del rapero y las manifestaciones plagadas de simbología fascista y violenta que se vieron en distintos puntos del país, incitadas principalmente por Vox, partido de extrema derecha con representación parlamentaria.

¿Por qué se condenan ciertos “discursos de odio” y no otros? ¿Acaso la libertad de expresión no es un derecho universal que debería ser igual para todos? ¿o sus límites son distintos según de quién se trate?

En España existen leyes que amparan la censura, la criminalización de la protesta -y la pobreza- que favorecen la represión en lugar de garantizar estos derechos fundamentales (Huerga y Busquets, 2018). Algunas de estas son la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana -o ley mordaza- y los artículos del Código Penal -reformado en 2015- que hacen referencia al terrorismo, al odio, a la desobediencia, calumnias e injurias (Huerga y Busquets, 2018).

Desde 2011 han aparecido tres fenómenos que han intentado romper con el “candado del 78”, como se suele referir a la Constitución de 1978 cuando se refiere a los derechos sociales de la misa: el Movimiento 15-M o Movimiento de los Indignados, Podemos y  el movimiento de soberanía de Catalunya (Huerga y Busquets, 2018). Junto con estos eventos centrales se puede mencionar también al Movimiento Feminista y las protestas por la educación, la sanidad y la economía. Es a raíz de todos estos hechos que se reforma el Código Penal y se crea la Ley Mordaza, siendo la respuesta del Estado Español la censura del disidente.

Este jueves se confirmó una segunda condena de dos años y medio para el rapero español por “agredir y amenazar a un testigo”, ante lo cual ha publicado el siguiente comunicado mediante sus redes sociales:

Pablo Hasel no es el primer artista encarcelado por sus dichos en contra del sistema español, y si bien su condena no se reduce únicamente a estos y sus canciones, lo cierto es que mientras que no impliquen un daño directo para un tercero, pensar en una condena de prisión parece excesivo. 

Referencias

Huerga, L., & Busquets, B. (2018). ¡Tú, cállate!: Sobre el derecho a la libertad de expresión y manifestación (Vol. 7). Rayo Verde Editorial.

Escrito por

Licenciada en Ciencia Política Estudiante avanzada de Relaciones Internacionales Consultora e investigadora

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