Morir en el país de la libertad

1791 fue el año en donde la Segunda Enmienda permitió la libre compra y portación de armas en los Estados Unidos de América (EUA) para proteger al pueblo luego de haber sufrido una fuerte guerra independentista. Dos siglos pasaron cambiando contextos a su paso, pero esta ley muy lejos de caducar hoy está más presente que nunca en la boca de los políticos y del pueblo. Y es que no es noticia que luego de sufrir múltiples ataques de tiroteos en el país, se traiga al foco de atención el problema que genera la nula regulación de armas de fuego[1].

En el país en donde hay 4 veces más tiendas de armas que de McDonalds[2], en donde en supermercados como Walmart se pueden encontrar armas de fuego a la venta con total normalidad y en donde consideran a un joven de 18 años suficientemente grande como para portar armas pero no para beber alcohol, allí, en ese país, es en donde mueren 15 mil personas al año a causa de disparos de armas de fuego[3]. Cabe destacar que el registro de personas muertas a causa de armas y el número de armas que hay en el país son datos obtenidos de ONGs y de universidades, ya que el gobierno no lleva un registro oficial del tema. ¿Por qué? Si bien el conservadurismo que manejan ciertos partidos importa,  la respuesta se puede encontrar también viendo las cantidades casi millonarias que reciben los políticos estadounidenses por grupos pro-armas[4]. Un verdadero caso en donde la vida de los ciudadanos tiene un precio que a los políticos no les tiembla la mano para recibir, mucho menos sabiendo que Estados Unidos es el país que más armas compra en el mundo[5].

El verdadero problema comenzó a hacerse evidente cuando en 2016 los tiroteos masivos comenzaron a ser más frecuentes. En el aire político de Estados Unidos, se respiraba la reciente subida al poder del multimillonario Donald Trump, candidato que se proclama abiertamente a favor de la libre tenencia y portación de armas. El flamante presidente también pronuncia discursos de odio hacia hispano hablantes, personas negras e integrantes de la comunidad LGBTQ+, pareciera que el odio generalizado a las minorías es lo que ayuda a perpetuar que las peores masacres de tiroteos se den en contra de estos grupos de personas (incluso así lo piensa la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que pidió que este tipo de discursos de odio se detengan). Si bien Trump trata de justificar que esta violencia en la sociedad es creada por los videojuegos, estudios psicológicos demuestran que estos no tienen ningún tipo de incidencia[6].

Existen otros argumentos que pueden explicar de una mejor manera este fenómeno. Las laxas leyes con respecto a las armas es otra cuestión que se sostiene muy fuerte, aún más cuando de datos se trata. En el 72% de los casos de tiroteos se usan armas que han sido compradas legalmente. Este dato, teniendo en cuenta que en Estados Unidos hay más armas que ciudadanos[7] resulta inquietante y preocupante. Además, con la evolución de la tecnología armamentística, la capacidad de generar daño de un arma actual es mucho mayor, por ende, sumado a que las armas que más se utilizan en los tiroteos son las semi-automáticas, tales como pistolas (en un 62% de los casos), fusiles (en un 23%) y escopetas significa que hay mucho trabajo para hacer con lo que a regulación de armas respecta.

Estos tiroteos en escuelas, centros públicos, discotecas gays, festejos, universidades, etc. fueron los que lograron que 4 ciudades estadounidenses se encuentren entre las 50 ciudades más peligrosas por asesinatos en el mundo[8].

Y resulta irónico pensar que una medida que se tomó en los siglos pasados para contribuir con la seguridad del pueblo, hoy en día se torne en un peligro para el mismo. 

Esto explicaría entonces el por qué el 73% de las personas estadounidenses opina que se necesitan ciertas regulaciones acerca del control de armas en el país[9]. El género marca diferencias respecto a la opinión que se tiene: el 71% de las mujeres está de acuerdo con las regulaciones cuando solo el 42% de los hombres lo está[10]. La tenencia por género está respaldada por los datos a los que se llegaron: la mitad de las armas del mundo están en manos del 3% de la población estadounidense, siendo en su mayoría hombres blancos conservadores[11]. Esta gran concentración de armas en tan pocas manos está explicada por la falta de limitación en conseguir las mismas, lo que da como resultado un promedio de 17 armas por cada una de estas personas que conforman este terrible 3%. 

Uno de los más recurrentes blancos de tiro que eligen estos estadounidenses para desprender su violencia, son las escuelas secundarias (desde 2012 hasta 2018 se registraron 239 tiroteos en colegios). Luego de que estos establecimientos fueron víctimas de shooting, los mismos comenzaron a implementar diferentes protocolos de seguridad para actuar ante posibles ocasiones. Pero estos protocolos no lograron frenar actos violentos de tiroteos, como pasó con la masacre de Parkland en 2018, en donde el asesino, militante de partido de extrema derecha, abiertamente racista y fascista en sus redes, comenzó a matar a compañeros que estudiaban con él. Y es que estos protocolos son inútiles ya que tratan de solucionar los problemas atacando a la consecuencias y no a las raíces: la falta de políticas y el odio. 

No es sorpresa entonces que ante el muro divisor fronterizo “colador de terroristas” (como lo llamó Trump), se haya registrado una de las peores masacres en contra de personas hispanohablantes: el tiroteo en la ciudad del Paso en 2019, en donde el asesino proclamó tener como objetivo a mexicanos. Este odio racial dejó otra de las peores masacres, pero esta vez contra la comunidad judía: el tiroteo a la sinagoga de Pittsburgh, en 2018. La matanza duró unos 20 minutos y el asesino blanco entró proclamando que “todos los judíos deben morir”. La comunidad LGBTQ+ sufrió lo que sería catalogado como la tercera peor masacre de la historia del país en 2016, después del atentado a las torres gemelas y de otro tiroteo sucedido en Las Vegas que dejó 500 heridos. En esta matanza en la discoteca gay, el FBI la catalogó como una acción homofóbica.

Las palabras de los políticos se hacen desear ya que solo se manifiestan a través de twits, alegando pena por la situación. De legislar, nada. 
Mientras el presidente Trump cataloga a los mexicanos trabajadores como “terroristas”, el Departamento de Seguridad Nacional del país le pone esta categoría a la supremacía blanca causante de más de 10 mil muertes por año. 

El mexicano no quiere morir por ser mexicano, la mujer no quiere morir por ser mujer, el negro no quiere morir por ser negro: las personas no quieren luchar por vivir. Las personas deben vivir. El Estado debe garantizar con mayores y mejores políticas la seguridad de las personas, abogando por su integridad y cuidado. Así como miles de manifestantes pidieron en la “March 4 Our Lives” (marcha por nuestras vidas) se necesita que en el territorio estadounidense se regulen la obtención y portación de armas, así también como eliminar las raíces de la violencia: el odio.

REFERENCIAS:

[1]  La regulación en la compra y la portación de armas es diferente en los 50 estados, aunque el único en el que están prohibidas es en Hawaii. La regulación más “fuerte” se da en solo dos estados, en los que piden registros de antecedentes para la compra de armas de fuego.
[2] Estudio realizado por investigadores de 1point21. Infografía: https://es.statista.com/grafico/5054/4-veces-mas-tiendas-de-armas-que-mcdonalds-en-ee-uu/
[3] Fuente de la ONG Gun Violence Archive. Infografía: https://es.statista.com/grafico/12942/en-ee-uu-mueren-mas-de-15000–personas-al-ano-por-armas-de-fuego/ 
[4]  Fuente: estudios realizados por la ONG Center for Responsive Politics. INFORME: https://www.opensecrets.org/news/issues/guns 
[5] Estudio de universidades de Harvard, Northeastern y Rusell Sage Fundation: https://muse.jhu.edu/article/677232/pdf
[6] Fuente: https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsos.171474
[7] Estudio de universidades de Harvad, Northeastern y Russell Sage Fundation. https://muse.jhu.edu/article/677232/pdf 
[8] Fuente: Statista. Infografía: https://es.statista.com/estadisticas/598473/ciudades-mas-peligrosas-del-mundo–por-ratio-asesinatos/ 
[9] Fuente: Universidad de Quinnipac, Connnecticut. https://poll.qu.edu/national/release-detail?ReleaseID=3638
[10] íbid.
[11] Estudio de universidades de Harvad, Northeastern y Russell Sage Fundation. https://muse.jhu.edu/article/677232/pdf

Escrito por

De ocupación: estudiante de Ciencia Política en la UCC; de vocación: la lucha, y de objetivo: el despertar interés en las personas a través de la escritura de análisis críticos.

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