Este domingo 12 de abril se celebraron elecciones en Hungría. El candidato oficialista y Presidente en funciones Viktor Orban perdió de forma estrepitosa contra el principal candidato de la oposición, Péter Magyar. Después de años como el líder indiscutido de la Internacional reaccionaria, Orban se prepara para dejar el poder. De joven liberal a líder ultraconservador, su liderazgo se convirtió en un emblema del ascenso de la extrema derecha en Europa y el mundo.
Viktor Orban, una joven promesa de Hungría posterior al colapso del comunismo, gobernó el país de forma ininterrumpida por 16 años, más que ningún otro Presidente o Primer Ministro en Europa. Curiosamente, sus primeros pasos en la Administración Pública distan mucho del referente conservador en el que se convirtió después.
Simpatizante del liberalismo, Orban se perfilaba como el candidato perfecto en la transición que afrontó Hungría del autoritarismo a la democracia en los años 90. Sin embargo, una derrota electoral en el año 2002 lo cambió todo.
Como líder de la oposición, Viktor Orban atravesó una metamorfosis total. De joven liberal pasó a convertirse en un reaccionario acérrimo. Cuando regresó al poder en 2010, se propuso transformar la democracia húngara.
Reforma de la Constitución mediante, Orban designó a aliados y simpatizantes en los principales organismos de gobierno y redujo los escaños parlamentarios para asegurarse una mayoría automática.
Pero eso no fue todo. En sintonía con su viraje conservador, Orban comenzó a implementar una serie de medidas sociales orientadas a cercenar los derechos de las mujeres, los miembros de la Comunidad LGBTQ+ y los miembros de la oposición.
En la Hungría de Viktor Orban aquellas mujeres que solicitaran un aborto debían escuchar el latido del corazón del feto antes de decidir si interrumpir o no su embarazo, los colores de la bandera LGBT están prohibidos y los opositores políticos enfrentaban múltiples dificultades para presentarse a elecciones.
Su admiración simultánea por Donald Trump y Vladimir putin y su voluntad de formar lazos con otros líderes de extrema derecha en Polonia, Eslovaquia, Francia, Argentina e Italia lo convirtieron en el exponente máximo de las extremas derechas en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica.
Además de admirar a Vladimir Putin, Viktor Orban entabló relaciones muy cercanas con Rusia, tomando una postura militante sobre el rechazo de la ayuda que la Unión Europea pensaba enviar a Ucrania. Está postura generó repudio y sorpresa, sobre todo considerando la historia del país. Hungría fue invadida por la Unión Soviética en 1956, incluso el propio Orban homenajeó a los líderes antisovieticos en su juventud.
Pero esa voluntad autoritaria llega a su fin este domingo. Péter Magyar, líder del partido opositor Respeto y Libertad, ganó las elecciones y se convertirá en el próximo Presidente de Hungría. Los principales líderes europeos aplaudieron este resultado alegando que, a partir de ahora, Hungría vuelve a Europa.
Las calles de Budapest se llenan de esperanza y alegría, pero Péter Magyar tiene por delante un trabajo muy duro: reconstruir el país después de décadas de autoritarismo, extremismo y represión.
Su pasado en el partido de Orban -Fidesz- dan muestra del triste legado del hombre que gobernó Hungría con mano de hierro: lograr convertir al país en la Hungría que imaginó, una nación conservadora en términos sociales y políticos




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