El pasado 2 de septiembre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el secretario de estado, Marco Rubio anunciaron que las fuerzas armadas navales estadounidenses realizaron un ataque letal contra una embarcación proveniente de Venezuela que transportaba drogas en las aguas del Mar Caribe. El ataque se produce en medio de las tensiones que desataron Trump y Maduro a lo largo de estas últimas semanas por la fuerte presencia de buques de guerra norteamericanos en aguas cercanas a Venezuela.
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El presidente Donald Trump afirmó que los buques hundidos y fallecidos durante el operativo naval pertenecían a la organización criminal “Tren de Aragua”1, siendo un ataque cinético contra narcoterroristas localizados en el área del comando sur2 , el ataque se produjo cuando los narcoterroristas se encontraban en aguas internacionales transportando estupefacientes ilegales con destino a Estados Unidos, causando la muerte de 11 terroristas. Por otra parte, el secretario de estado, Marco Rubio confirmó los dichos del presidente Trump, describiendo al ataque como “letal” y la operación fue operada por una organización designada “Narcoterrorista”.
Desde Febrero de este año, la Casa Blanca había designado a esta organización venezolana como “entidad de terroristas globales especialmente designados” y en varias ocasiones Estados Unidos vinculó al presidente de Venezuela Nicolás Maduro y a varios funcionarios de su gobierno como sus líderes, tal como lo hizo con el cartel de los Soles venezolano, que ya fue sancionado por Washington anteriormente.
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Nicolás Maduro respondió acusando al gobierno de Venezuela el pasado martes 2 de Septiembre de haber creado con inteligencia artificial el video del ataque, y estableciendo una señal de alerta para Venezuela, luego de que Estados Unidos haya desplegado varias embarcaciones con misiles y submarinos de propulsión nuclear en el Caribe Sur, cerca de las aguas territoriales venezolanas, con el objetivo planteado por Trump de combatir al narcotráfico que contaminan al pueblo estadounidense. Maduro expresó que Venezuela enfrenta la
amenaza más grande que se haya visto en América en los últimos cien años y en caso de ataque directo dijo que declararía que Venezuela seria “un pueblo levantado en armas”.
Luego de este ataque, se agranda la presencia militar a lo largo del Mar Caribe, con la presencia de siete buques militares con capacidad de ataque militar y el reciente envío de 4500 efectivos de la US marines, siguiendo con los objetivos planteados por Stephen Miller, sub jefe de gabinete de la Casa Blanca que están relacionados a la lucha del crimen organizado vinculada a la narco-criminalidad en el hemisferio sur, combatiendo y desmantelando a las bandas narcotraficantes, carteles criminales y organizaciones terroristas extranjeras.
Estas maniobras realizadas en el Mar Caribe buscan reforzar la seguridad regional, mejorar la capacidad de respuesta a los desastres y fortalecer la cooperación militar, además de incluir entrenamientos en la selva y actividades comunitarias. Estas intensificaciones de seguridad y control en la zona del Caribe fue posible gracias al acuerdo que llegaron Marco Rubio y el jefe del comando sur, el almirante Alvin Holsey en el estado de Florida, donde discutieron los retos de seguridad en el área. El ataque de las fuerzas navales estadounidenses no puede interpretarse como hecho aislado, sino como una parte de las constantes tensiones hemisféricas donde se entrecruzan cuestiones de seguridad, intereses económicos y la disputa por legitimidades. Más allá de la narrativa oficial ya mencionada en el artículo en nombre de la defensa o disuasión y lo único cierto de estos episodios es que abren profundas heridas en la relación entre los pueblos y refuerzan una confrontación que debilita la búsqueda de salidas diplomáticas. En definitiva, la fuerza bruta puede imponer silencios momentáneos pero nunca garantiza estabilidad ni reconciliación duradera, como la intensificación de las tensiones entre las administraciones presidenciales de Donald Trump y Nicolás Maduro.
La decisión del gobierno estadounidense de hundir estas embarcaciones refleja una escalada en la estrategia norteamericana dentro de la seguridad hemisférica, primero con la redefinición de organizaciones terroristas globales y recurrir a la fuerza militar en aguas internacionales. Pero a pesar de definir como una medida disuasiva donde la operación plantea interrogantes sobre la legalidad,
proporcionalidad y eficacia y conlleva a riesgos de escalada política y militar en la región
- Organización criminal más poderosa de Venezuela y única banda venezolana que pudo imponerse en otros países, comenzando como una banda carcelaria a convertirse en una amenaza trasnacional del crimen organizado con un amplio portafolio criminal. ↩︎
- Es uno de los diez comandos del departamento de defensa de Estados Unidos, tiene jurisdicción con los países de América Latina, con excepción de México. Es responsable de proporcionar planificación de contingencia, operaciones y la cooperación de seguridad para Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, también es responsable de velar por la defensa del Canal de Panamá y las áreas revertidas del mismo. ↩︎





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