A tan solo un río de distancia se encuentra el quinto país más grande de todo el Mundo y el más extenso de Latinoamérica entera, con más de 8 millones de kilómetros de extensión y una población de 200 millones de habitantes uno debe preguntarse ¿Quién se encarga de proteger al Brasil y a todos los habitantes que en esta se encuentran?
Instituida en 1999 bajo la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, nace la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) y el Sistema Brasileño de Inteligencia (SISBIN) como una respuesta a la necesidad de democratizar la inteligencia brasileña la cual había estado en manos militares como resultado de una dictadura de más de dos décadas que comenzó en el año 1964 y terminó en 1985.
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Esta agencia forma parte y es el órgano principal Sistema Brasileño de Inteligencia (SISBIN) por lo que sus dos tareas principales consisten en el asesoramiento al presidente en asuntos que sean de interés para el estado y la coordinación de los demás órganos de inteligencia para garantizar la defensa nacional y la seguridad interior de Brasil.
La ABIN se encuentra regulada bajo decreto presidencial y se organiza de manera jerárquica. En la cima se encuentra el director general encargado de supervisar las actividades de la agencia entera y reportar al gabinete de la presidencia, bajo este se encuentran diversos departamentos tales como el de inteligencia interna, inteligencia exterior, contrainteligencia, ciberseguridad, entre otros y finalmente a nivel territorial esta cuenta con 26 superintendencias estatales instaladas en cada una de las capitales de los estados brasileños.
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A pesar de los esfuerzos por democratizar el Sistema Brasileño de Inteligencia haciendo de este un organismo de gestión civil, estos parecieran haber fracasado debido a que el órgano conocido como Gabinete de Seguridad Institucional (GSI) creado como un espacio articulación entre las Fuerzas Armadas y la Presidencia había ganado demasiada tracción otorgando así demasiado peso al ejército en las decisiones concernientes a la inteligencia del país, motivando así su reforma en el año 2023 durante la presidencia de Lula da Silva.
Pese a esta reforma, el turbulento pasado de la ABIN todavía pesa sobre la institución y su reputación tanto a nivel nacional como internacional. El ejemplo más reciente de esto fue un informe publicado desde Paraguay que develo una operación clandestina conducida por la Agencia Brasileña de Inteligencia conocida como “Duque”
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El objetivo de la misma era el espionaje ilegal de las autoridades paraguayas y la recolección de información sensible o documentos clasificados que pudiesen ser de utilidad para la agencia de inteligencia brasileña.
Sin embargo, este no fue el único caso en el que la agencia de inteligencia fue descubierta incurriendo en irregularidades, tal fue el caso de 2019, donde se descubrió a la ABIN utilizando un software Israelí para espiar ilegalmente a más de 30.000 nacionales brasileños.
Por fortuna, para esta organización y su reputación a nivel internacional, la ABIN ha logrado entablar fructíferas relaciones con otras agencias de inteligencia alrededor del mundo, especialmente con los países de Latinoamérica.
Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en el año 2024, cuando esta lideró la creación de una alianza de inteligencia conformada por 11 países sudamericanos, entre los que se encuentran Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam y Uruguay.
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Han pasado ya más de dos décadas desde el nacimiento de la Agencia Brasileña de Inteligencia, una agencia que pretendía democratizar la inteligencia de Brasil y hacer de la seguridad y defensa del país una cuestión de todos sus ciudadanos. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que estas agencias no pertenecen a la ciudadanía ni son neutrales, más bien son herramientas que reflejan las ambiciones de aquellos que las controlan.





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