¡Hola, tanto tiempo! Bienvenido a la quinta entrega de Bitácora Ambiental. Este es nuestro punto de encuentro quincenal para seguir la agenda climática y socioambiental en Argentina, Latinoamérica y el mundo. En cada edición voy a acercarte información clave, análisis y oportunidades para formarte e involucrarte. Hoy te propongo que hagamos foco en un hito jurídico de importante relevancia para la lucha por la justicia climática y América Latina. La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió la Opinión Consultiva 32/2025 que, por primera vez, declaró el Derecho a un Clima Sano como autónomo, definiendo obligaciones concretas para los Estados y actores económicos.
Tras un proceso de más de un año de duración, impulsado por Chile y Colombia y con una participación con “más de 263 aportes escritos y audiencias públicas en Barbados, Brasilia y Manaos” (CANLA, 2025), la CIDH emitió un pronunciamiento histórico. La Opinión Consultiva OC-32/25, aclara las obligaciones de los Estados frente a la emergencia climática desde un enfoque de derechos humanos, reconociendo, por primera vez, que el derecho a un clima estable es un derecho humano autónomo. Esto quiere decir que los Estados no sólo deben proteger al ambiente en general, sino que ahora tienen la obligación jurídica específica de actuar frente a la crisis climática con medidas inmediatas, eficaces y basadas en evidencia científica.
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Se trata de un avance para consolidar un marco jurídico regional en favor de la justicia climática y para la protección de comunidades vulnerables, creando una base legal que puede fortalecer políticas públicas, habilitar litigios estratégicos y estándares más altos de prevención, reducción de emisiones y justicia ambiental. Para nuestra región, esta decisión habilita nuevas herramientas de exigibilidad, movilización y construcción de agenda desde un enfoque de derechos. También aporta a la disputa cultural y política frente al negacionismo climático.
Para tenerlo claro, en enero de 2023, Chile y Colombia solicitaron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) una Opinión Consultiva sobre el alcance de las obligaciones estatales en contexto de la crisis climática, con base en la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Buscaban esclarecer cómo deberían de actuar los Estados frente al cambio climático para proteger los derechos humanos, particularmente de personas y comunidades vulnerables.
La respuesta de la Corte, el pasado 03 de julio, nos brinda una guía para desarrollar herramientas concretas para el litigio climático, la participación ciudadana y el desarrollo de políticas y programas a nivel local, nacional e internacional en concordancia con los compromisos adquiridos bajo la CIDH y otros tratados de derechos humanos y ambientales -tal es el caso del Acuerdo de Escazú, por ejemplo-. La OC-32/25 reconoce, entre otras cuestiones:
- El derecho autónomo a un ambiente limpio, sano y sostenible como un derecho humano protegido por el sistema interamericano
- Reconoce la interdependencia entre el ambiente y otros derechos humanos
- Reconoce a la naturaleza como sujeto de protección, ampliando las interpretaciones en el derecho ambiental.
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Ahora bien, ¿qué aporta la Opinión Consultiva a la narrativa ambiental? Además de fortalecer los marcos legales disponibles para demandar acción climática, fortalece la legitimidad de quienes luchan por la justicia ambiental al dotar de mayor densidad jurídica las exigencias sociales. En segundo lugar, opera como un contrapunto al negacionismo climático al esclarecer que el derecho internacional reconoce a la crisis climática como una amenaza a los derechos humanos. En tercer lugar, fomenta el uso del lenguaje de los derechos humanos como vía de exigibilidad, de movilización y de articulación colectiva.
Es una manera de amplificar la voz de Latinoamérica, que vuelve a situar a la región como protagonista en la configuración del derecho ambiental internacional. La iniciativa impulsada por Chile y Colombia, construida con los aportes de cientos de organizaciones, académicos, activistas y pueblos originarios, refleja una forma situada de entender y construir la justicia climática desde el Sur.
La Opinión Consultiva no resuelve por sí sola la crisis climática, ni la infinidad de desigualdades que interpelan a la región, pero establece un piso jurídico-político para avanzar en soluciones integrales y con el foco puesto en los derechos humanos. Las obligaciones estatales ya están delimitadas, queda en manos de las organizaciones, las comunidades y, sobre todo, las juventudes, traducir ese marco de estrategias de exigibilidad, pedagogía política y acción colectiva.
Este fallo es, también, una invitación a usar las herramientas disponibles, fortalecer las alianzas y continuar empujando el límite de lo posible. El desafío es construir un futuro justo frente a esta crisis estructural, en un contexto donde las urgencias sociales parecen competir con las ambientales. Justamente ahí es donde radica la potencia de la OC-32/25, no hay justicia climática sin justicia social.
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Podés acceder a la página web creada específicamente para conocer todo el proceso de esta Opinión Consultiva. También al texto completo.
Si te interesa participar en espacios colectivos de construcción política en clave ambiental, te comparto estas propuestas que pueden servirte como punto de partida para conectar con otras juventudes del país, fortalecer tus capacidades de incidencia y repensar las estrategias frente a la crisis climática:
- Encuentro Nacional de Juventudes 2025. Una plataforma de agencia y reflexión crítica frente a los desafíos contemporáneos, dirigido a jóvenes de 16 a 35 años. Más información en: https://forms.gle/Kkf2XbSySA3RNvmw8
- Curso virtual inmersivo de Abogacía Comunitaria. Creado por ELAC y ACIJ, con el apoyo de PENT-FLACSO para reconfigurar los roles y hábitos del derecho y su operación cotidiana en una perspectiva comunitaria. De modalidad autoadministrada y con posibilidad de inscripción hasta el 15 de agosto. Más información en: https://escueladeactivistas.org/cursoautoadministrado
Gracias por leerme. Nos encontramos (esta vez en serio) en quince días.





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