Cuando un país que proyecta sombra de imperio, decide poner su bota sobre el que alguna vez fue su súbdito, este se ve en la obligación moral de hacer pleno ejercicio de su libertad y levantarse contra el que alguna vez fue su señor.

De igual manera hoy, Ucrania, que en épocas del pasado fue parte integral de la Unión Soviética y pieza clave en el mapa geoestratégico de aquellos tiempos, debe levantarse y hacer uso de su soberanía para oponerse al que alguna vez fue su aliado más cercano.

APTOPIX Russia Ukraine War

Es en este contexto que se alza una organización encargada de defender la soberanía de Ucrania ante cualquier viejo emperador con renovadas ansias de poder. La Служба безпеки України (Sluzhba bezpeky Ukrayiny) o SBU es el nombre de la agencia que se encarga de que Rusia nunca vuelva a apoderarse de su libertad.

Nacida un 20 de septiembre de 1991 y con tan solo un par de días de vida, esta se vio enfrentada al gigantesco desafío de tener que articular la protección del estado, la defensa de su seguridad y soberanía, mantener el orden constitucional y lograr la integridad territorial en un país que había declarado su independencia tan solo un mes atrás.

Sin embargo, el desafío más importante que la agencia de inteligencia ucraniana tendría que afrontar no vendría del constante conflicto con fuerzas exteriores, sino más bien de los agravados niveles de corrupción interna y los prevalentes vínculos con los servicios de inteligencia rusos entre los miembros de la organización.

En cuanto a la corrupción, la SBU se vio envuelta en múltiples casos y eventos traumáticos que llevaron a la población a perder el respeto por esta institución. Casos tales como el tráfico de influencia, vínculos con la mafia rusa, venta de armas en el exterior, sabotaje de medios de comunicación, espionaje sobre miembros de la oposición y el envenenamiento del que entonces fue candidato a presidente Viktor Yushchenko.

Por otro lado, debido a que la SBU se organizó en sus inicios como la heredera de la sección ucraniana de la KGB una gran cantidad de sus esfuerzos fueron orientados en “rehabilitar” a los ex oficiales de esta agencia que ahora trabajaban para la SBU.

Estos esfuerzos probarían ser infructuosos, ya que en el año 2014 se produjo una sublevación dentro de la organización durante la cual, documentos, discos duros y memorias USB con la información de más de 22.000 agentes desaparecieron o fueron destruidos, además, el que era cabeza de la SBU en ese momento, Oleksandr Yakymenko, apareció en Rusia días después rodeado de 15 altos funcionarios de la misma organización los cuales habían escapado durante la revuelta.

Fue así que desde 2014 esta organización atravesó un proceso de restructuración que finalizaría en 2021 cuando se aprobó un proyecto de ley para reformar la agencia creando dos nuevas agencias anticorrupción conocidas como la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Oficina Estatal de Investigaciones (SBI).

En la actualidad esta agencia se organiza de la siguiente manera. A la cabeza se encuentra el director que es nombrado por el presidente, debajo de este se encuentra el aparato central que cuenta con 25 departamentos los cuales sirven a diversos propósitos; alguno de estos departamentos claves son el de contrainteligencia, antiterrorismo, ciberseguridad, protección del orden constitucional, entre otros. Por último, se encuentran los departamentos regionales que se encuentran dispersos en las 24 provincias de Ucrania.

Ucrania al igual que otros tantos países no cuenta con una única agencia encargada de las actividades de inteligencia, si bien la SBU es la que se encuentra a la cabeza, es importante mencionar a la HUR encargada de la inteligencia militar y a la SZR encargada de la inteligencia política y económica en el extranjero.

Luego de los incidentes ocurridos durante 2014, Valentyn Nalyvaichenko fue designado como nuevo director de la agencia, este se percató inmediatamente que la mayoría de la antigua cúpula de poder de la agencia estuvo constituida por agentes con vínculos rusos. Agentes que ahora se encontraban ocultos en Crimea o la propia Rusia luego de haber escapado.

Es por esto que su primera acción como director de la agencia fue acercarse a la CIA con la intención de pedir ayuda, necesitaban de la experiencia y los recursos de occidente para transformar a la SBU en una verdadera agencia ucraniana para ucranianos. En este intercambio Nalyvaichenko entregó a la CIA miles de documentos clasificados provenientes de Rusia con toda clase de información confidencial acerca de nuevos sistemas de armamentos, formaciones de batalla, procesos de decisión, entre otros datos de interés.

A partir de ese momento, la CIA hizo de las fuerzas de seguridad e inteligencia ucranianas un proyecto propio, proveyéndolas de tecnología, armamento y entrenamiento especializado. Sumándose a los esfuerzos de la CIA, el MI 6 británico organizó sesiones de entrenamiento conjuntas entre ambas agencias, a las cuales asistían oficiales ucranianos que eran entrenados para actuar en caso de que Rusia intentase ocupar Ucrania.

Esta colaboración terminó por convertir esta simple asociación estratégica en una verdadera alianza entre estos tres servicios de inteligencia. Esta cooperación llegó a tal punto que en poco tiempo estas agencias estaban realizando operaciones en conjunto, situación que en condiciones normales llevaría décadas, ya que se requiere de un alto nivel de confianza para llevar a cabo dichas misiones exitosamente.

Este programa de restructuración total de las fuerzas de inteligencia ucranianas pronto mostraría su efectividad porque a menos de 10 años de su último conflicto. Un 22 de febrero de 2022, Rusia decidiría atravesar sus fronteras con Ucrania en dirección a Kiev con el objetivo de tomar la capital.

Sin embargo, a tres años del inicio del conflicto, este pequeño país se ha mostrado como un hueso duro de roer para la gran potencia rusa. Por un lado, gracias a la gran cantidad de apoyo internacional que este país ha recibido en forma de suministros, medicamentos y especialmente armamentos.

Pero por el otro lado, es gracias al trascendental rol que las tres agencias de inteligencia han cumplido a lo largo de estos años. La recolección de información clave sobre las fuerzas enemigas, la eliminación de líderes militares rusos y la destrucción de infraestructura sensible tanto militar como civil han sido alguna de las acciones que estas agencias han llevado a cabo para contener la ofensiva rusa.

Algunas de las operaciones más recientes de la SBU fue la colocación de cargas explosivas en uno de los pilares del puente Kerch que une a Rusia con la península de Crimea. A pesar de no tener ninguna declaración oficial, se presupone que la SBU utilizo una combinación de imágenes satelitales, mapeo sonar, drones marinos como el Marichka y buzos tácticos para cumplir con esta misión.

Otra de sus operaciones y quizá la más compleja llevada a cabo desde el inicio de la guerra fue la conocida como “tela de araña” Esta operación involucró la utilización de más de 100 drones FPV cargados con explosivos, los cuales fueron transportados en camiones hasta las cercanías de 5 bases aéreas rusas, una vez en posición los techos de los camiones se desmontaron y los drones cargaron contra los aviones rusos, entre los que se encontraban aviones espía y de control aéreo avanzado y bombarderos estratégicos de larga distancia. Todo esto mientras los operarios de dichos drones se encontraban a más de 6.000km de distancia.

Esta operación tomó más de un año y medio en ser orquestada y causó daños aún no cuantificables a las capacidades aéreas rusas.

En un país marcado por la guerra, la corrupción y la lucha constante por su soberanía, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) se levanta como un pilar de resiliencia, transformación y esperanza para la población ucraniana, la que en un pasado fue el símbolo de la intromisión rusa en Ucrania hoy se erige como la principal defensora de la soberanía de su pueblo.

El desafío comienza donde la batalla termina. Consolidar su legitimidad dentro del marco de transparencia y legalidad que la ciudadanía reclama.

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