En el día de ayer, 7 de mayo de 2025, falleció Joseph Nye Jr., Nacido el 19 de enero de 1937 en South Orange, Estados Unidos. Fue profesor en la Universidad de Harvard, geopolitólogo, funcionario del Departamento de defensa de Estados Unidos y asesor político en cuestiones de seguridad e inteligencia.
Con su muerte marca el final de una era de pensamiento político internacional, porque fue mucho más que un simple teórico de las relaciones internacionales, comenzando con su aporte desde el neoliberalismo con Robert Keohane de la teoría de la Interdependencia compleja, en donde buscaban establecer un modelo ideal de la política mundial opuesto al realismo político, en donde las interacciones políticas entre actores significativos en un sistema mundial en el que un actor significativo es cualquier organización o individuo autónomo que controla los recursos esenciales y participa en relaciones políticas con otros autores a través de fronteras estatales. Pero no solo nos quedamos con la interdependencia compleja, porque tiene matices del liberalismo institucionalista y del constructivismo, lo que le llevó a defender la gobernanza global, las organizaciones multilaterales y la cooperación internacional como herramientas indispensables para afrontar y solucionar los temas de las amenazas que enfrenta el mundo actual. También se lo destacó por la elaboración del poder blando o “Soft power”, concepto elaborado antes de finalizar la Guerra Fría, conflicto que hizo del mundo un “mundo bipolar” entre Estados Unidos y la URSS, en donde el poder se entendía como sinónimo de coerción militar o presión económica, y Nye propuso una alternativa que se basaba en la capacidad de influir en otros medios y no por medio de la fuerza, sino por la cultura, los valores y la legitimidad moral. Una aclaración que se debe realizar y que el mismo la hizo, fue de que el soft power no viene a reemplazar al hard power (poder duro) sino que es un complemento al poder blando, como también elaboró el concepto del “Smart power” o poder inteligente que es capaz de conseguirlo a través de una combinación estratégica de medios coercitivos y persuasivos de un determinado contexto. Esta noción fue importante luego de los atentados a las torres gemelas del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001, realizados por Al-Qaeda, Nye como otros analistas advertían que la política exterior norteamericana. Volviendo al Soft Power, una lección aprendida de este concepto fue en la guerra de Iraq de 2003, uno de los hechos destacados durante la política exterior norteamericana del presidente George. W, Bush porque no solo aplicó el poder duro, también aplica el poder blando porque su ataque no fue contra el pueblo iraquí sino contra el régimen autoritario de Sadam Huseín, tal como lo afirmaban Bush y su aliado, el ex primer ministro de Reino Unido, Tony Blair en ese momento, pero el soft power fracasó en su uso estratégico debido a que a nivel internacional surgió el antiamericanismo debido a la pérdida de la influencia moral y cultural para Estados Unidos por un claro desequilibrio entre el poder duro y blando, el costo del poder blando se ha malgastado de una gran manera, pero si se hubiese aplicado de una forma adecuada se evitaba “un gran parte del caos regional con una estrategia más inteligente y legitima” afirmaba Nye en aquel año 2003.
También en las administraciones demócratas de Bill Clinton y de Barack Obama, los aportes de Nye también jugaron un rol especial a pesar de que ambas presidencias se dieron en distintos contextos, pero siempre en materia de política exterior, en la presidencia de Clinton (1993-2001) tuvo una influencia directa que llevaron a EE.UU. a promover los valores de la democracia y los Derechos Humanos, el apoyo a la expansión de la OTAN, no solo con una alianza militar, sino también como símbolo de valores occidentales compartidos, el multilateralismo y cooperación con organismos internacionales, la promoción de la diplomacia en el mundo postguerra fría. Claros ejemplos que pueden mencionarse sería las intervenciones en los Balcanes (en los actuales países de Kosovo y Bosnia) y la participación de los procesos de paz en Irlanda y en Medio Oriente (1993). Obama durante su presidencia (2009-2017) si bien no lo tuvo dentro de su gabinete, pero aplicó el poder blando en varios discursos y documentos estratégicos que hicieron de su política exterior menos intervencionista y más orientada a restaurar la imagen deteriorada que causó Bush a nivel internacional durante su mandato, algunos ejemplos a mencionar fueron su discurso en la ciudad de El Cairo, Egipto en 2009, en donde llamaba al respeto mutuo entre occidente y el medio oriente, el acuerdo nuclear con Irán en 2015 utilizando el poder inteligente por medio de la diplomacia, el diálogo y los incentivos combinando el poder duro (sanciones) y el poder blando (negociaciones y reconocimiento) demostrando que la persuasión y el compromiso pueden ser más efectivos que la presión unilateral, el restablecimiento de las relaciones bilaterales con Cuba en 2014, en el cambio de una estrategia de aislamiento a una de apertura y contacto y apuesta al multilateralismo visto en los acuerdos de París. Obama evitó intervenciones directas como en Iraq, pero sí autorizó el uso de drones y acciones militares limitado, como lo establece el soft power en Libia luego de la “campaña de los bombardeos” en 2011, cuando calificó a ese hecho como un desastre.
Joseph Nye dejó un gran legado como teórico de las Relaciones Internacionales, no solo en su concepto exitoso, sino en haber desafiado la manera de entender al poder en nuestra disciplina, ya que hoy el mundo está habituado a medir la influencia en términos de fuerza y de coerción, por eso se explica el porqué de recurrir a la guerra, Nye propone una idea profundamente contra intuitiva, un país también puede liderar siendo admirado pero no temido, ni escuchado, ni mucho menos obedecido. Como reflexión personal, en estos tiempos su pensamiento teórico podría ser útil aplicando el “poder inteligente” frente a la diplomacia erosionada y discursos populistas que desechan la cooperación internacional, con el poder, deja una advertencia muy importante que potencias globales como Estados Unidos, China, Rusia, Israel, Pakistán e India (estas tres últimas serían regionales) que tienen armas nucleares u otras más avanzadas que si al perder el liderazgo, descuida su imagen como tal y consecuentemente su coherencia moral y credibilidad, por lo que Nye invita a ver al poder no como un dominio sino como una influencia moderada y responsable.





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