El viernes 29 de noviembre las fuerzas rebeldes sirias, opositoras al gobierno de Bashar Al Assad, se hicieron con Aleppo, la segunda ciudad más importante de Siria después de Damasco, la capital del país. Este avance de las fuerzas opositoras se produce 13 años después de iniciada esta guerra civil, olvidada en los últimos años por la Comunidad Internacional y que ya se cobró la vida de más 300.000 personas y desató una de las crisis de refugiados más grandes del siglo XXI. La ofensiva llevada a cabo por los rebeldes en Aleppo, que desembocó en el control de la ciudad, significó la primera vez desde 2016 que las fuerzas opositoras se hacen con el control de una parte del territorio sirio. En este artículo me propongo analizar los hechos que están teniendo lugar actualmente en la República Árabe Siria con el fin de comprender el desarrollo del conflicto.
En 2011, en el marco de la Primavera Árabe, se desataron en el país una serie de protestas exigiendo la renuncia del Presidente Bashar Al Assad. Al Assad asumió la presidencia en julio del año 2000, sucediendo a su padre, Hafez Al Assad, en el poder desde el año 1971. Las protestas fueron duramente reprimidas por el régimen, que se negaba a llevar a cabo una transición democrática en el país. Ante la negativa del régimen a llamar a elecciones, diversos grupos opositores abandonaron la protesta pacífica para volcarse a la lucha armada. De esta forma surgieron diversos grupos armados que se enfrentaban al gobierno en un conflicto que devino en una guerra civil.
Es importante mencionar que la oposición a Al Assad estaba descentralizada y dividida en diversos grupos con ideologías muy dispares. Por un lado, se encontraban grupos como el Consejo Nacional Sirio (SNC), que buscaba aglutinar a todas las fuerzas opositoras sirias en un solo frente pacífico que luchara por una transición democrática en Siria. Sin embargo, el SNC perdió relevancia en los últimos años. Por otro lado, existen dentro del campo opositor una gran cantidad de grupos armados como las Fuerzas Democráticas Sirias, un grupo armado de origen kurdo, apoyadas por los Estados Unidos y que controlan partes del Este del país, así como aquellos grupos armados islamistas que responden a Al Qaeda. Entre estos grupos se encuentra el grupo yihadista HTS, acrónimo de Hayat Tahrir al-Sham. HTS se mostró especialmente dominante en la región de Idlib y ocupó un rol central en la ofensiva en Alepo que tuvo lugar el pasado viernes.
Esta fragmentación de las fuerzas opositoras sumado al advenimiento de grupos terroristas en la región del Levante permitieron a Al Assad declarar una victoria prematura en una guerra civil que sufrió un proceso de internacionalización inédito para un conflicto armado en el siglo XXI. Por un lado, los Estados Unidos apoyaron a las Fuerzas Democráticas Sirias con el envío de armamento que el grupo utilizó para combatir tanto a Al Qaeda como al Ejército sirio leal a Al Assad, mientras que Turquía y Rusia se convirtieron en los principales apoyos del gobierno sirio en el exterior. La Federación Rusa, incluso, lanzó en septiembre de 2015 una ofensiva terrestre en la República Árabe Siria. Medios internacionales de renombre como el New York Times han señalado que en el marco de esta incursión terrestre se cometieron ataques indiscriminados a hospitales y escuelas que constituyen crímenes de guerra. El propio régimen de Al Assad fue acusado de cometer crímenes de guerra y contra la humanidad contra la población civil siria.
Turquía, por su parte, apoya al régimen de Assad, en tanto considera que los kurdos que operan en territorio sirio constituyen una amenaza para la seguridad nacional de Turquía. En este sentido, es importante mencionar que en los últimos años el gobierno turco llevó a cabo una fuerte campaña represiva contra la población kurda en Turquía.
En el año 2020, Rusia y Turquía acordaron un cese a fuego en la región de Idlib, controlada por los rebeldes. Desde ese momento y hasta este año se consideraba que la guerra civil siria habría llegado a su fin, incluso si el Ejército Nacional aún no controlaba la totalidad del territorio.
Sin embargo, este miércoles 27 de noviembre diversos grupos opositores decidieron formar una coalición llamada “Comando de Operaciones Militares”. Esta nueva coalición avanzó fácilmente por las afueras de Alepo hasta controlar gran parte de la ciudad sin encontrar prácticamente resistencia por parte del Ejército. El viernes, las fuerzas rebeldes finalmente confirmaron que se habían hecho con el control del Ejército.
Esta ofensiva se produce en el marco del tercer año de la guerra en Ucrania, un conflicto que ciertamente repercutió en los recursos económicos y militares que el Kremlin proveía al régimen de Al Assad. Asimismo, el debilitamiento del régimen iraní a causa de los ataques israelíes de las últimas semanas tuvo fuertes consecuencias en las milicias proiraníes que también apoyan a Bashar Al Assad. De esta forma, los rebeldes se enfrentaban a un gobierno sirio absolutamente debilitado que no era capaz de mantener el monopolio de la fuerza en el país.
A día de hoy es incierto cuál será el futuro de Siria. Si bien diversas fuentes aseguran que Assad se encontraría fuera del país, sería poco prudente afirmar que su caída es inminente. En paralelo, muchas minorías religiosas como los crisitanos de Alepo temen las represalias de los grupos yihadistas ante su avance en la ciudad. En un contexto internacional y sobre todo regional bastante convulso es necesario que la Comunidad Internacional asegure el bienestar y la seguridad de la población civil siria.





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