Por Sofía Farao
Desde el inicio de su posicionamiento en la opinión pública argentina, Javier Milei alzó la bandera de ir en contra de la casta, término que acuñó como eslogan político con el objetivo de, por un lado, avivar a sus militantes y proporcionarles de una palabra contagiosa que les diese unanimidad, y por el otro, demarcar la impronta de anti-establishment de La Libertad Avanza. El término sirvió para diferenciarse de los funcionarios de corte tradicional que conformaron la élite política del país durante las últimas décadas y que son acusados por LLA como los culpables de la decadencia moral, económica y política del país. En el uso de este paragua conceptual bajo el que esconder los nombres conocidos de sus colaboradores, el presidente marca una escisión del “nosotros” y del “ellos”, ahora “la casta” y la “anti-casta”.
Javier Milei se presentó durante su campaña electoral como un candidato diferente, una suerte de no-político con aspiraciones al poder impulsadas por la benevolencia con los argentinos de bien. Esta construcción contradictoria probó ser especialmente efectiva para captar a los sectores relegados que habían renunciado a sentirse representados por el gobierno y manifestaban apatía política. El “no es como los demás” resonó entre sus votantes como un ungüento con el que cubrir la insatisfacción, debido a que encontraban en el discurso libertario la forma de encauzar su propio descontento. De esta forma, a través de la agresividad, la burla y la consecuente polémica de sus declaraciones, Milei fue consolidando un espacio seguro donde las posturas antagónicas a la política tradicional podían encontrar su vía libre.
En este panorama político, las redes sociales cumplieron su cuota de colaboración con el crecimiento de popularidad del ahora electo Presidente. Milei se supo introducir en la opinión pública y fortaleció sus bases de forma directa con el electorado, haciendo un uso especialmente notorio de la plataforma X, ex Twitter. La fascinación que roza con la obsesión del Presidente con la red social se traduce en la cantidad de favs, tuits y retuits que genera por día.
La cuenta oficial —administrada por el propio Milei— se utiliza con arduo ímpetu, como si un adolescente, otro ciudadano más, estuviese detrás de ella. Este comportamiento no opera por fuera de la antes mencionada construcción de la “anti-casta”, porque es esta cercanía precisamente la que posibilita romper la brecha comunicacional entre su electorado y el mandatario que los representa. La forma en la que lo consigue es a través del uso de la red de microblogging, la cual ofrece una inmediatez y una cercanía directa con el popolo digital.
¿Egocentrismo o estrategia?
Las visitas al barrio ciber de Milei tienen sus propias características, el Presidente utiliza las herramientas de X para ser el propio gestor de su marketing político, promocionándose a través de las voces ajenas. Por medio de favs y retuits, aumenta la circulación de discursos favorecedores que dan la sensación de un consenso de opiniones. La inmediatez y la saturación de este tipo de mensajes generan un ecosistema algorítmico donde sus posturas y decisiones son legitimadas. En los “me gusta” del Presidente, felicitaciones, buenos deseos y augurios de horizontes prometedores bajo su mandato se entremezclan con memes políticos y chicanas hacia el blanco designado del momento.
La abundancia de interacciones de Milei en la red X lo vuelven un Presidente 2.0, dado que los eufemismos de las declaraciones apelan a la emocionalidad, tanto a la identificación de sus militantes como a la reacción negativa de quienes consideran a su comportamiento como ofensivo e infantil. De esta forma, como bien explica Sinopoli (1997), se simplifica a un enemigo — en este caso, la casta, refiriéndose a los políticos opositores; y a los socialistas, todos aquellos que no adhieran al libertarismo— al mismo tiempo que se exagera y desfigura la información para resaltar aquello que es favorable hacia él o hacia su gestión. En este ejercicio, logra hacer desaparecer los grises, y como bien se sabe en política, en los polos la posibilidad de debate y diálogo queda anulada.
En una sociedad que fue progresivamente renunciando a la idea de ser representada por candidatos incubados entre las paredes de sus espacios políticos, Milei logra la proximidad y el personalismo con militantes que se sienten amigos de quien los gobierna. Así, se habilita y legitima un lenguaje coloquial e irónico, con fuertes coqueteos a la violencia, para hablar de temas que competen a la administración del país, satirizando declaraciones y posturas que pueden cambiar el curso de toda una población. En los comentarios que son compartidos o apoyados desde la cuenta presidencial, muchos transeúntes digitales encuentran un espejo donde reflejar posturas similares amparados por la figura del líder fuerte.
¿Es la banalización de la política mala? La respuesta variará en base a la cercanía o lejanía que se tenga con la ideología del candidato electo. Lo que sí se puede afirmar es que en un electorado que se sentía huérfano de los partidos políticos conocidos, la estrategia de comunicación que se lleva adelante no opera por fuera de su cotidianidad. Por el contrario, se inserta en el día a día, en el inicio y en el feed, haciéndolo sentirse parte sin necesariamente serlo. En su construcción discursiva de renuncia a las costumbres políticas tradicionales —las costumbres de la casta—, el comportamiento en redes del Presidente tiene su propia lógica y razón. Lo que a priori puede parecer irresponsable, inmaduro y poco formal, podría ocultar una estrategia mucho más compleja de captación y aseguración de votantes. Ninguna persona se identifica con aquello que desconoce y ahí es adonde Milei aparece, a un fav, a un retuit de distancia.
- Bennett W. y Segerberg, A. (2012). The logic of connective action: digital media and the personalization of contentious politics. Information. Communication & Society, 15 (5), 739- 768. DOI: 10.1080/1369118X.2012.670661
- De los Angeles Raffaele, M. (2023b, octubre 18). ¿A qué se refiere Javier Milei cuando habla de «casta»? CNN. https://cnnespanol.cnn.com/2023/10/18/javier-milei-casta-orix/
- Dolabjian, C. (2024, 17 febrero). El Twitter de Javier Milei | Así funciona la ametralladora del nuevo relato oficial. LA NACION. https://www.lanacion.com.ar/politica/desvelos-arrebatos-y-castigos-asi-funciona-el-twitter-de-javier-milei-la-ametralladora-del-nuevo-nid17022024/
- González, J. I. N., Cabrero, M. B., & García, F. (2017). Opinión pública e infoxicación en las redes: los fundamentos de la post-verdad. Vivat Academia (Alcalá de Henares), 83-94. https://doi.org/10.15178/va.2017.139.83-94
- Lippmann, W. (2003). La opinión pública.
- Sinopoli, D. (1997). Opinión pública y consumos culturales.





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