Solo un miope de la realidad puede afirmar certeramente que la política argentina es aburrida. Mucho menos desde diciembre del 2023 y aún menos en este primer mes del 2024. Estamos viviendo varios hechos históricos: Ganó el libertarismo a manos de Milei, coronando de gloria a un político con poca experiencia y quien arrancó su carrera pública recién en 2016, generando una escalada en el escalafón político a velocidad luz. A su vez, es la primera vez que el partido libertario logra conquistar 39 bancas en la Honorable Cámara de Diputados y 7 en Senadores. Este hecho es notable, teniendo en cuenta que el Partido como tal tiene tan solo tres años de antigüedad, pero se debe reconocer el aprieto en el que se encontró el candidato antipolítica después del 22 de octubre: hacer política con otros “políticos profesionales” que son la casta, pero no son la casta.
Debido a la notoria minoría en el Poder Legislativo, Javier se vio obligado a concretar un gobierno de coalición de facto con JxC (mejor dicho, con Mauricio Macri) y el peronismo cordobés. Luego de la experiencia que tuvimos desde el 2020 con el peronismo ensamblado, podemos decir que si bien el sistema político de Argentina se ve cada vez más forzado a crear gobiernos y alianzas de coalición, es menester admitir que no se le da muy bien a la hora de gobernar en estas condiciones. El tironeo de egos de los propios y de los ajenos turba a la gobernabilidad. Como dijo un dirigerente alguna vez: “Gobernar es el arte de administrar tensiones”. El tema se torna peliagudo cuando las tensiones son constantes, complejas y van desde el gasto por el café hasta el manejo del Banco Central.
Pero obviando esta realidad, Javo dijo “pra frenchi” y cerró con sus nuevos aliados casta-no casta antes del Ballotage, lo que le aseguró la victoria aquel 19 de noviembre. Y ahora, está negociando en una postura menos desfavorecedora su megaproyecto 2024, juntando a sus aliados y amenazando a los gobernadores a punta de transferencias discrecionales.
Fiel a su filosofía a “Todo o Nada”, inició su primera semana de gestión con profecías catastróficas. Si Argentina estaba prendida fuego, él es el bombero voluntario sin financiamiento que debería apagar el incendio. Igual, tranquilos, nuestro Presidente es un “especialista en generar crecimiento económico con o sin plata”. Es precisamente por su especialidad que, con mayor certeza que nunca, el 20 de diciembre publicó el Decreto de Necesidad y Urgencia con 300 artículos. Argentina tiene muchas necesidades, sobre todo los 20 de diciembre… ¿pero tantas urgencias?
Ante el exabrupto que generó esta(s) medida(s), sobre todo ante la realidad de que muchos de los artículos podían ser refutados debido a su naturaleza probablemente inconstitucional (como, por ejemplo, interferir en cuestiones tributarias, impositivas, laborales, de comercio exterior, etc.) y con la voz cantante de la oposición ciudadana que defendía que los fundamentos de la supuesta necesidad y (sobre todo) urgencia de las cuestiones tratadas en el DNU estaban flojitos de papeles, había que asegurar el bochazo. Sabiendo que, como se vota a favor o en contra de todo el DNU, muy probablemente se cayera, Milei avisó con un tweet que se había enviado al Congreso el proyecto de ley titulado “Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”. Proyecto Bases, para los amigos, Ley Ómnibus para la prensa. Este megaproyecto tendría que asegurar el bochazo, pensaron en Balcarce 24.
Más que un ómnibus, un bondi.
Este proyecto de ley sí que nos dio de qué hablar. Siendo el remake sin presupuesto del proyecto “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina” de Alberdi, más que una búsqueda heroica por la reconstrucción de Argentina, fue una GRAN estrategia de desestabilización política de la oposición y un decente intento de control hacia los provincialismos (es decir, los partidos políticos provinciales que no son ni peronistas, ni radicales, ni de izquierda, ni de derecha). Diciéndolo simple y llanamente: al no dejar tema sin tocar, ni colectivo sin ofender en un documento de más de 330 páginas y más de 600 artículos, provocaron que todos estemos hablando de todo mientras intentábamos resumir y ordenar la información comparando las leyes que derogaban con lo que proponían. Cuestión, un bondi.
Con el pasar de los días, los resúmenes llegaron y los debates se calentaron aún más. El exabrupto se convirtió en incredulidad, compartida por políticos, militantes, civiles y juristas. Es que no dejaron muñeco con cabeza: Atiende desde cuestiones económicas e impositivas, hasta las reuniones sociales, pasando por la reforma del sistema político, de la administración pública y el sistema judicial. Ahora, hay tres cuestiones que realmente llamaron la atención entre defensores y detractores:
1) La delegación de facultades legislativas al Presidente por dos años (que es lo que duraría la situación de emergencia de – básicamente – todo) que se podría extender por dos años más. Es decir, prácticamente todo el gobierno Milei.
2) El beneficio indisimulado a las empresas del sector privado, mayormente amigos de Macri, los Caputo, los Rocca, los Gluzman-Cook, Galperín, los Mahiques, los Lewis y tantos otros que tienen la precaución de resguardar sus apellidos del cruel escrutinio público.
3) La miopía política con la que la sociedad recibió el proyecto. Mucha gente no la ve ni con 10 puntos de aumento. Los provincialismos y la UCR fueron al oculista después de sentarse a hablar con el oficialismo, según aseguran fuentes cercanas al Palacio del Congreso.
Sturzeneger nadie te conoce, nadie te votó, nadie te quiere.
Mientras los ministerios son un caos mientras se termina de definir si son 9, 7 o se los damos todos a Toto y todavía no se designan autoridades de segunda y tercera línea, hay un Ministro sin Ministerio. Señores y señoras, les presento al verdadero gabinete en las sombras.
Todos conocemos a Federico Sturzenger, ¿verdad? Bueno, si no lo ubicás, es un funcionario de larga data. Estuvo en el gobierno de De La Rúa en Economía, luego revivió como un Ave Fénix en 2015 para participar del gobierno de Mauricio Macri y ahora… es el asesor de Milei Ad Honorem y De Facto sobre temas de desregularización de la economía, que es su especialidad aparentemente. En 2001 cumplió funciones como Secretario de Política Económica, le fue re bien. En 2015-2018 fue presidente del Banco Central y se dice por los pasillos de Reconquista 266 de la City porteña, que creó las LEBACs y las LELIQs (cuna de todos nuestros problemas económicos según los que saben). También le fue re bien.
Ahora bien, ¿por qué decimos que es parte del gabinete en las sombras? Si bien cuando se estableció que Cambiemos iba a apoyar a Milei en el Ballotage, sabíamos que Macri iba a negociar fuerte, pero se pasó tres pueblos. Una cosa es negociar cuántos ministerios le corresponden, algún proyecto de ley o asesorar a qué grupos escuchar. Otra cosa muy diferente es sacar una ley ómnibus escrita casi por completo por uno de tus cuadros técnicos más formidables (Sturzeneger) ayudado por los estudios jurídicos de los que sos cliente o financista. Recordemos que JxC sacó 23% del total de votos en las elecciones generales de Octubre 23´. Es decir, un millón de votos menos que Milei y más de tres millones menos que Massa. En criollo: fue el menos votado.
Es llamativo que el presidente reconocido y alabado por sus seguidores por frases como “antes de subir un impuesto, me corto un brazo”, ahora promueve como propio los proyectos de DNU y la Ley Bases. Subido al micro cual adolescente que tiene ganas de irse a Bariloche en el programa de Guido Kaczka, nuestro presidente enarboló los principios de la libertad con la presentación del DNU que, defienden los que saben, será la solución de nuestros problemas económicos… y sociales… y políticos.
Todos recordamos aquel video pre-grabado en donde estaba todo el Poder Ejecutivo reunido en el Salón Blanco de Casa Rosada mirando fijamente a la cámara en clara representación de apoyo al DNU. Sin embargo, los miopes han visto un fantasma en ese video. Estoico, parado a la derecha del presidente, en el cuadro central de la imagen, se encontraba Sturzeneger. Quien hasta ese momento no tenía ningún cargo público – ergo, es por lo menos curioso que forme parte del cuadro que representa al “Estado”-.
Entonces, los que fueron menos votados, están en el centro de la escena. Excelente jugada, ¿no? Mientras el costo político lo paga el presidente libertario – a costo de gobernabilidad y aprobación de la opinión pública -, el dirigente de la fuerza menos votada está logrando que su proyecto (según trascendió a los medios, la Ley Ómnibus la habían escrito para Patricia, no para Milei), se vuelva realidad.
En conclusión, los golden boys nos están dando una masterclass sobre cómo hacer negocios y política: quemate lo menos posible, sacala barata y juntá la teca. ¿Será que seremos miopes, o será que la Libertad está fuera de foco y, en cambio, estamos regateando desarrollo socioeconómico por una desregulación económica caprichosa? Los profes de esta clase nos dirían: Podés hacer lo que quieras, lo importante es que no te vean.





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