¿VENCEDORES VENCIDOS? ELECCIONES MUNICIPALES EN BRASIL

Por Dana Sager – 18/11/2020

El domingo pasado más de 150 millones de brasileños se acercaron a las urnas para elegir sus nuevos alcaldes y concejales por los siguientes cuatro años. Si bien estas elecciones se dieron en un contexto “fuera de lo común” debido a una fuerte crisis sanitaria producto de la pandemia (cabe recordar  que Brasil es uno de los países más afectados del mundo con casi 6 millones de contagiados y 165 mil fallecidos), las mismas se llevaron a cabo sin mayores disturbios y respetando los protocolos de seguridad sanitaria.

Las elecciones municipales en Brasil cobran una relevancia diferente que las argentinas. Esto se debe a que, según los resultados de las mismas, se comienzan a entrever las tendencias del voto ciudadano y las posibles coaliciones electorales.  Es por esto que lxs politólogxs y analistas de la región sudamericana prestan especial atención a los comicios que tuvieron lugar en más de 5500 ciudades.  

Cabe destacar que las reglas electorales a nivel municipal, generalmente, son las mismas que para elegir presidente: el candidato ganador debe obtener el 50% más uno de los votos para ganar en primera vuelta. Si esto no ocurre así, los dos candidatos con más votos se deben enfrentar a un ballotage. Y es esto lo que está ocurriendo en algunas de las ciudades brasileñas, como por ejemplo São Paulo.  En esta página se pueden consultar los resultados de las elecciones y qué ciudades van a segunda vuelta. 

Una de las principales tendencias que aparecieron junto con los resultados de los comicios es que los brasileños evitaron los extremos. El gran ganador de estas elecciones fue el Centrão y el principal perdedor, Bolsonaro. El Centrão es una coalición de partidos de centro que existe desde mediados de 1980. Para entender su existencia, cabe recordar que Brasil cuenta con un sistema partidario atomizado, teniendo cuatro partidos principales (PT, PSL, MDB y PSDB) y más de 24 partidos diferentes en el Congreso Nacional. En este sentido, al igual que en el Congreso argentino, se forman coaliciones para que los diputados y senadores correspondientes tengan “más peso” y más capacidad de maniobra.  

A su vez, el Centrão tomó una importancia especial en la política brasileña en los últimos meses, en medio de una crisis política que tenía al gobierno de Bolsonaro en vilo. A mediados de este año, el rumor de un Impeachment a Bolsonaro sonaba cada vez más fuerte (en las Cámaras había más de 30 proyectos diferentes impulsando esta medida, el que más peso tenía era el que alegaba omisión de responsabilidades por parte del presidente con respecto al manejo de la pandemia). En este contexto, Bolsonaro difumina su discurso anti-establishment y logra una alianza con el Centrão, los cuales aceptaron alegando que era la opción correcta y necesaria para reconquistar la estabilidad política y económica del coloso sudamericano. 

Sin embargo, esta coalición no rigió para las elecciones. Los candidatos del centro y centro-derecha del espectro político se despegaron de los candidatos más extremistas. Los resultados hablan por sí solos: la primera vuelta dejó grandes victorias para el MBD (partido con más alcaldías hasta el momento con 754 y contando), el PP, el PSD, el PSDB y DEM. Todos partidos que conforman el Centrão. Por su lado, Bolsonaro apoyó sólo a 16 candidatos a alcalde, por el momento, ninguno ganó (varios están disputando el cargo aún en una segunda vuelta). Si bien el bolsonarismo no cuenta con un partido propio – y por eso el presidente aún no se ha expresado al respecto ni ha hecho un mea culpa -, uno de los principales asesores intelectuales del gobierno, Orvalo de Carvalho, culpó a Bolsonaro por las derrotas de sus aliados. El pensador recalcó en Twitter que aunque no es necesario tener un partido político propio, si es necesaria la base territorial y militancia no personalista de cara al 2022. En cuanto a Lula y el PT, el partido no tuvo una gran campaña. Sin embargo, la izquierda tuvo un rebrote luego de las elecciones 2018 con el surgimiento de candidatos jóvenes por fuera del PT.

Entonces, ¿qué dejan estas elecciones? En primer lugar, muestran una población agotada de la lucha y los discursos extremistas entre los candidatos de la izquierda y la derecha. El tira y afloje entre el bolsonarismo y la izquierda a lo largo de este año hartó al electorado. Eso puede explicar por qué el Centrão tuvo tanto éxito. 

En segundo lugar, puso al PT bajo presión: quizás es hora de reinventarse, aliándose con otros partidos o dando el espacio a candidatxs más jóvenes. Un atisbo de esto puede ser visto por la reacción de Lula en la ciudad de São Paulo, donde el candidato del PT quedó en 6to lugar. Sin embargo, Lula declaró todo su apoyo a Guilherme Boulos, candidato por el PSol que se disputa la alcaldía con Bruno Covas del PSDB. 

Finalmente, la derrota de los candidatos bolsonaristas ¿Indica que está todo perdido para el actual presidente carioca? No necesariamente. Primero se debe tener en cuenta que faltan casi dos años y muchas cosas pueden pasar hasta entonces. Por otro lado, aún falta la presencia de un candidato opositor fuerte y con apoyo popular. Eso favorece a Bolsonaro. Finalmente, cabe recordar que los factores que condicionan una elección a intendente dependen mucho de la situación actual de la localidad, sin embargo, las elecciones a presidente ponen en la balanza otros factores como la economía, la seguridad, la estabilidad del sistema de salud, los puestos de trabajo, por nombrar algunos. En este aspecto, Bolsonaro logró controlar la crisis económica y política en la cual estuvo sumergida Brasil en los últimos años, mostrando una de las mejores recuperaciones económicas del mundo en lo que va del 2020. 

Por lo tanto, de cara al 2022 se debe tener en cuenta dos cosas: en primer lugar, estas elecciones mostraron una derrota del bolsonarismo, pero no de Bolsonaro. Él aún se mantiene de pie y bastante firme en su puesto. En segundo lugar, se debe prestar atención al Centrão, su discurso y sus principales exponentes, sobre todo al juez Moro, Roberto Jefferson (actual presidente del PSB y una de las figuras más sobresalientes de la política brasileña) y al ex-presidente Cardoso.