TUTTI SONO UGUALI: EL PAPA FRANCISCO Y LA UNIÓN CIVIL DE PERSONAS HOMOSEXUALES

Por Victoria Enríquez – 21/10/2020

“Las personas homosexuales tienen derecho a estar en una familia. Son hijos de Dios. (…) No se puede echar a alguien de una familia, ni hacer su vida miserable por eso. Lo que tenemos que tener es una ley de unión civil, de esa manera estarán cubiertos legalmente”.

Estas palabras fueron pronunciadas por el Papa Francisco en una entrevista que se le hizo para un documental llamado “Francesco”, que se estrenó el día de hoy (21 de octubre) en el Festival de Cine de Roma. Sin duda, los dichos acerca de su opinión sobre las uniones civiles de parejas del mismo sexo han generado repercusiones a nivel internacional.

Antes de profundizar acerca del impacto que generaron las palabras del Papa, es necesario remarcar que sus declaraciones representan un cambio rotundo con respecto a su predecesor. El Papa Benedicto XVI tenía una postura sumamente contraria a la homosexualidad. En su lugar, cuando aún se desempeñaba como arzobispo en Buenos Aires, Francisco ya había propuesto las uniones civiles como una alternativa al matrimonio de parejas del mismo sexo. 

Desde que llegó al Vaticano, el Papa mostró un enfoque diferente hacia la homosexualidad. En el año 2013 declaró en una entrevista que Dios no condena a las personas LGBT y en 2014 se publicó un documento en el que sugería una mirada más inclusiva por parte de la Iglesia hacia los creyentes LGBT. Según el teólogo David Cloutier, la Iglesia comienza a “discernir más profundamente la medida completa de la presencia de Dios en las personas LGBT”.

Los dichos de Francisco no tardaron en generar revuelo. Al respecto, muchas organizaciones católicas LGBT han celebrado las palabras del Papa, reconociendo el impacto que generan mundialmente y, sobretodo, en países donde las parejas de personas del mismo sexo no son reconocidas legalmente, lo que genera discriminación, marginalización y hasta incluso violencia hacia ellas. 

De todos modos, se está a la espera de una postura oficial del Vaticano al respecto, dado que estas palabras fueron pronunciadas por el Papa en el contexto de un documental, lo que no implica un cambio tangible e inmediato en la doctrina de la Iglesia. Según ésta, las personas homosexuales deben ser tratadas con respeto y dignidad, pero su conducta no deja de ser “intrínsecamente desordenada” y dicho respeto no lleva a la aceptación del matrimonio de personas del mismo sexo (siendo este acto exclusivo para la unión de un hombre y una mujer). 

Según Esteban Paulón (director del Instituto de Políticas Públicas LGBT+ en Argentina), lo que se plantea desde la comunidad LGBT “no es el acceso al paquete de derechos, sino el trato igualitario por parte de la sociedad”. Según él, sin el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo, ese trato igualitario nunca podrá ser garantizado. Aunque los dichos no dejan de ser un avance, la Unión Civil no implica el mismo grado de reconocimiento que el matrimonio, por lo que no garantiza una igualdad plena.

Sin lugar a dudas las declaraciones del Papa Francisco han dado lugar a debate y lo seguirán haciendo, tanto dentro de la Iglesia como fuera de ella. Sus palabras evidencian una institución sumamente antigua como lo es la Iglesia católica que se encuentra en proceso de transformación. Las nuevas épocas demandan a toda institución dar respuesta a nuevas demandas. En muchos casos, las instituciones deben adaptarse o perecer en el intento. 

Ahora bien, uno podría preguntarse por qué es importante analizar y debatir acerca de los dichos del Papa Francisco. Corriéndose un poco del punto central de este escrito, de no analizar y debatir acerca de la religión se estaría dejando de lado el peso que hoy en día la misma tiene sobre la sociedad en su conjunto. Según Harriet Sherwood (2018), el 84% de la población mundial se identifica con algún grupo religioso, siendo el cristianismo la religión con más cantidad de fieles (31% de la población mundial, aproximadamente). 

Las religiones están profundamente arraigadas en la sociedad. A pesar de que la posmodernidad aparentaba un declive de las religiones en general, éstas siguen haciéndose notar en las prácticas sociales, en las costumbres y en la política nacional e internacional. Con consecuencias negativas, como pueden ser las disputas y enfrentamientos religiosos; y positivas, como puede ser el activismo social y la caridad. En este sentido, es innegable el papel fundamental que hoy en día la religión tiene en la sociedad. 

Por este motivo, es importante analizar las posiciones de las religiones que, dentro de su estructura dogmática, se encuentran con procesos de metamorfosis en los cuales ocasionalmente deben adecuar sus principios para adaptarse al contexto sociocultural que transcurre. Por consiguiente, se ve con buenos ojos la pronunciación del sumo pontífice con respecto a la unión civil de personas del mismo sexo y se espera una ratificación por parte de la estructura eclesiástica acerca de la inclusión de las personas LGTB en sus líneas de manera plena.