En el seno de la cultura humana encontramos el humor, esta capacidad inherentemente humana de hacer reír a quien se tiene al lado mediante anécdotas, chistes o payasadas que rememoran a las experiencias vividas bajo una luz cómica y un tono jocoso. Este recurso cultural no es desconocido por las clases dirigentes, las cuales han convertido de este modo al humor, en un vehículo perfecto para hacer política y cautivar a las masas en búsqueda de su aprobación.
Esta practica no solo no ha sucumbido al paso del tiempo, sino que gracias a la masividad del internet y la popularización de los “memes” se ha convertido en una practica recurrente en la vida de la gran mayoría de ciudadanos del globo.
Estas viñetas humorísticas que un principio contaban con reglas definidas y temáticas limitadas, han logrado evolucionar a lo largo del tiempo convirtiéndose en verdaderas armas dentro de la “guerra digital” del siglo XXI, de la misma forma en la que un bufón de corte parece tan solo un payaso ante los ojos del público, pero al caer el telón resulta tener gran influencia sobre el rey, asemejándose mas a un consejero o un confidente que a un artista del humor.
La guerra digital conocida como DW (digital warfare) por sus siglas en ingles hace referencia a la utilización de tecnologías cibernéticas con el fin de robar datos, interrumpir sistemas de comunicación enemigos, manipular información, fomentar opiniones políticas concretas, entre otros. Y los memes ya son parte de esta guerra.
Ya en el año 2006 el mayor Michael B. Prosser del Cuerpo de Marines de EE. UU. propuso en su tesis que la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, debería contar con un “centro de guerra de memes”. Por ridículo que suene en un principio, al entender los memes como unidades de transmisión cultural el mayor consideraba que estos podían ser utilizados como parte de una operación psicológica para transmitir los valores de occidente y generar apoyo dentro de la sociedad civil de naciones enemigas.
No obstante, dichas ideas no serían tomadas en cuenta hasta más de una década mas tarde, cuando en el año 2017 la OTAN decidido crear el Centro Europeo de Excelencia para la Lucha contra las Amenazas Híbridas, dentro del cual se consideraría la utilización de memes con la misma seriedad que al resto de amenazas cibernéticas.
En la actualidad la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa o DARPA por sus siglas en ingles cuenta con un programa especializado bajo el nombre de “Las redes sociales en la comunicación estratégica” o SMISC dedicado exclusivamente al análisis de las redes sociales y su comportamiento para lograr así la detección temprana de amenazas que se pudiesen formar dentro de estas.
Es importante notar que los memes funcionan como un arma de doble filo. De la misma forma en que son utilizados por diversos grupos para transmitir ideas a poblaciones civiles de países enemigos, estos pueden ser utilizados de manera interna para promover ideales terroristas, normalizar conductas especificas o incluso por los propios gobiernos para influenciar a los votantes durante un periodo electoral.
Un ejemplo de esto lo encontramos en Brenton Tarrant, oriundo de Australia quien encontrándose en Nueva Zelanda un 15 de marzo de 2019 abriría fuego en contra de dos mezquitas en Christchurch. Luego de la investigación realizada sobre su caso se descubriría el uso frecuente de la red social 8chan, donde el causante del tiroteo masivo compartía imágenes y memes comprometedores y donde finalmente subiría un manifiesto de 4 paginas previo a los ataques del 15 de marzo.
Un ejemplo más actual podemos encontrarlo en el caso de los archivos de Epstein, desde que la justicia dictaminó su causa de muerte como un suicidio, los memes no han parado de surgir, olas de mensajes digitales, las cuales se han intensificado en estos últimos meses con la desclasificación de una sección de los archivos del caso. Dichos memes van desde imágenes con texto hasta videos realizados con inteligencia artificial en los que se encuentra al propio Jeffrey Epstein realizando ridículos bailes. Mas de un medio ha planteado la pregunta ¿es una simple ola de memes? ¿o es acaso un intento por desensibilizar a la población ante el caso? Cabe hacerse la pregunta si estos memes no están siendo utilizados como armas en un intento de entumecer el pensamiento crítico y el juicio de la población.
El peligro de los mismos recae en el anonimato del usuario que los postea, esa ola de memes que se presenta en el feed de millones de usuarios de redes sociales podría tratarse simplemente de un trend de internet, o quizás de un ataque de un grupo terrorista o incluso de una operación psicológica proveniente de algún servicio de inteligencia doméstico o foráneo.
Es en estos momentos en donde es importante recordar que NADIE es inmune a la propaganda.




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