El pasado mes de septiembre, durante el 80.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los 193 Estados miembros se dieron cita para debatir y negociar sobre temas vinculados al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. En este contexto, un grupo de países –entre los que se encuentran Reino Unido, Francia, Canadá, Australia y Portugal– reconocieron al Estado de Palestina.
Esta medida tuvo como objetivo construir un liderazgo palestino alternativo al grupo terrorista Hamás y frenar la masacre que tuvo lugar en la Franja de Gaza hasta la concreción del cese al fuego en octubre pasado, que muchas organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional y las propias Naciones Unidas, han calificado como genocidio.
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD
Las opiniones y perspectivas expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de sus autores y colaboradores invitados. No reflejan necesariamente las posturas institucionales ni las políticas oficiales de Politólogos al Whisky, y no deben interpretarse como un aval o respaldo automático por parte de esta organización.
La solución de dos Estados y el respaldo internacional
Estos países occidentales, en su mayoría aliados históricos de Israel, justificaron su decisión afirmando que el establecimiento de un Estado palestino es el único camino viable para alcanzar la paz en Medio Oriente. La solución de dos Estados —fin último de la hoja de ruta planteada hace treinta años en los Acuerdos de Oslo— cuenta con un respaldo abrumador por parte de la comunidad internacional.
Con el reconocimiento de Francia, que ofició como líder de este movimiento colectivo, y el de Reino Unido, ya son cuatro de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad quienes reconocen al Estado palestino.
La única excepción continúa siendo Estados Unidos. A pesar de las declaraciones realizadas durante la administración Obama sobre la necesidad de avanzar hacia una solución de dos Estados para construir un proceso de paz duradero en Medio Oriente, y pese a los rumores sobre un eventual reconocimiento durante la presidencia de Donald Trump, Washington se mantiene firme en su decisión de no reconocer aún a Palestina.
Israel reaccionó a este reconocimiento masivo argumentando que impulsar la creación de un Estado palestino equivaldría a recompensar a Hamás. Sin embargo, cabe destacar que todos los Estados comprometidos con el reconocimiento de Palestina han condenado explícitamente los atentados del 7 de octubre y han señalado que, en un futuro Estado palestino, grupos extremistas como Hamás y la Yihad Islámica no deben detentar el poder.
Si te gusta el trabajo de Politólogos al Whisky, te invitamos a que nos ayudes para continuar con nuestra entrega de análisis en política nacional e internacional. Colaborá haciendo click acá
Entre el gesto diplomático y los límites de la realidad
Dos años después del inicio de la guerra entre Israel y Hamás, con más de 60.000 palestinos muertos y alrededor de 50 rehenes israelíes aún en manos del grupo terrorista, esta estrategia diplomática impulsada por países occidentales busca acercarse a los sectores más moderados tanto en Israel como en Palestina. No obstante, el reconocimiento corre el riesgo de convertirse en una mera declaración de intenciones si no se acompaña de acciones concretas destinadas a frenar los crímenes que continúan cometiéndose en la Franja de Gaza.
Meses después de este reconocimiento colectivo y tras un acuerdo de cese al fuego que aspiraba a convertirse en el punto de partida de un plan de paz duradero, resulta evidente que el sufrimiento de la población palestina está lejos de terminar.
Sin un liderazgo palestino moderado y sólido, el establecimiento de un Estado palestino aparece, por ahora, como una entelequia difícil de materializar.





Deja un comentario